El programa de acceso a las TICs para el sector productivo tiene un objetivo madre que es el de reducir la brecha digital que, según los especialistas, consta de cuatro barreras a derribar:
1. Material: Falta de acceso a computadora y conexión a Internet.
2. Emocional: Falta de experiencia digital causada por temor, desinterés o rechazo a las nuevas tecnologías.
3. Destrezas: Falta de habilidades digitales causadas por contacto nulo o insuficiente con las TICs.
4. Uso: Falta de oportunidad de uso significativo de estas tecnologías.
El programa demostró hasta ahora que superada la barrera material (ofreciendo la capacitación gratuita y equipando Centros de Acceso con distintos financiamientos), las otras tres implican un trabajo de hormiga que comienza intentando convencer al productor que acceder a las TICs lo beneficiará y que tiene capacidad para aprenderlas.
Jorge Oro, coordinador de los 20 Centros de Acceso que ya tiene la provincia, fundamenta esta llegada del programa en algunas características puntuales como la flexibilidad en el horario, la informalidad de la capacitación en lo que respecta al trato y la confianza generada que permite realizar todas las consultas necesarias, por obvias que parezcan.
En ese proceso el productor descubre que hay un mundo diferente que se estaba perdiendo, se da cuenta que con la computadora y accediendo a Internet y a las redes sociales se integra a este nuevo modelo de Sociedad de la Información (SI), “se enamora de las TICs” y se vuelve parte de algo que desconocía. A partir de allí se genera otro tipo de necesidades además de las básicas elementales que un productor de algún lugar alejado de los centros capitalinos, en muchos casos, ni siquiera las advierte simplemente porque las desconoce.
La directora del programa, Josefina Vaca, explicó que “el programa permite a los productores y otros integrantes de la comunidad acceder a una información que de otra manera no podrían. Necesitamos reducir primero la dificultad material, luego hay un acompañamiento muy de cerca para superar la barrera emocional, luego para que aprenda a usar las herramientas informáticas y finalmente para que pueden acceder, de forma independiente, a la información relevante para su actividad logrando así el uso significativo de la TICS”.
Por su parte el ministro de Producción, Marcelo Alós, afirmó que “Esta “alfabetización” de los productores ya es un gran logro para el programa de acceso a las TICs porque estamos dando las herramientas para que vean como se produce en otros lugares”.
Sin el adecuado apoyo y soporte social que otorga el programa la acción terminaría en instalar una computadora y enseñar a usarla sin lograr que el productor realmente se apropie de ese aprendizaje y lo incorpore a su cotidianeidad. Sin embargo las más de 700 personas capacitadas en los distintos cursos y seminarios, cerca de 40 en total, continúan yendo a los CA gracias a la entrega de una credencial que los habilita a usar, de forma gratuita, las computadoras y la conexión a Internet y además crearon un vínculo con el programa que los hace estar en permanente contacto (vía mail y face, como no podía ser de otra manera) para interiorizarse de los nuevos cursos o para contar sus avances porque ahora están “conectados” y experimentan un sentido de pertenencia. La brecha se achicó y, sobre todo, se logró una integración.