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martes 5 de mayo de 2026

Historias: el creador sanjuanino

El hombre que piensa en verso

Mauricio “Chiro” Pérez Ruz es un poeta que intercala su trabajo en la Terminal de Ómnibus con su pasión por la escritura. Ya publicó cinco libros. Por Natalia Caballero.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero.

Cuando descubrió que con la poesía se podía levantar minitas, el Chiro se hizo poeta. Comenzó hablando del desamor, escribiendo sobre aquella chica que apenas comenzó la secundaria le arrancó los primeros suspiros. Luego, las grandes pasiones de la vida se convirtieron en su norte y sur a la hora de escribir y hoy sigue ese camino. Mauricio Pérez Ruz, el Chiro para todos, es un respetado poeta sanjuanino que convive entre la belleza de los versos y su laburo en la Terminal de ómnibus.

Si uno imagina un poeta, se figura un hombre con boina, que fuma en pipa, que vive en forma solitaria, que comparte su cotidianeidad sólo con un grupo de amigos muy selecto. El Chiro es todo lo contrario, dice que no está para esas “mariconeadas” de aquellos que se sientan con la piernita cruzada en los cafés de moda, con el cartel de poeta en la frente. Él es diferente, un tipo sociable, que se mueve como un pez en el agua tanto con los intelectuales como con los trapitos de la Terminal.

Este artista de las letras viste simple, llama la atención el bolso de cuero que lo acompaña siempre, confeccionado por él mismo, porque además de ser poeta es un artesano del cuero.
En su casa de Concepción nunca se leyó mucho, pero su padre siempre recortaba la contratapa del Clarín de aquel entonces, en donde se publicaban dichos, y también encuadernaba las revistas que compraba. Destaca que creció al ritmo de la Cumparsita y de Coplas del payador perseguido, Atahualpa Yupanqui.  Estas fueron sus primeras influencias, las que lo acercaron al mundo de la música.

Y fue intentando traducir los versos de las canciones de Bob Dylan, de Pink Floyd y de Eric Clapton, como Mauricio se inició en el mundo de la poesía. En los ’80 Internet era una palabra desconocida, había que traducir las letras palabra por palabra con un diccionario al lado y con suerte, con la ayuda de alguien que sepa inglés. Sus otros ejemplos fueron los grandes de la poesía maldita, franceses como Charles Baudelaire, François Villon y el norteamericano Edgar Allan Poe. La belleza y musicalidad de las palabras y ese sentir tan desde el alma enamoraron al Chiro que desde ese momento no paró de crear.

Conjugando versos de Baudelaire, tales como: “Y el tiempo me devora minuto tras minuto, / Como la nieve inmensa/ a un cuerpo afectado por la rigidez”, con -¿Tiene un Marlboro 20 box? en la Terminal, Mauricio empezó a escribir y fue gracias a este juego creativo entre los grandes de la literatura y el laburo como construyó una prosa vibrante, sin grises, en donde no se le tiene miedo “a las puteadas”.

Cuando la conversación ya llevaba unos cuantos minutos, sale el tema de su sobrenombre. ¿Por qué te dicen Chiro?, preguntó esta cronista. Con cara pícara, el escritor contestó: -Es una laaaarga historia. “Cuando yo era chico jugaba al rugby, con el equipo partimos a Buenos Aires a participar de un torneo. En el viaje nos pidieron que imitáramos a algún personaje y a mí se me ocurrió imitar a Chirolita. De ahí quedó Chiro”, cuenta.

El artista agradece no vivir exclusivamente de sus versos porque se corre el riesgo de caer en la rutina. “Lo que nos aterra, nos da bronca, nos da miedo, de eso se escribe y ahí está la diferencia de escribir como un ejercicio a escribir cuando realmente tenés algo que decir”, cuenta el Chiro entre cigarrillo y cigarrillo. Además de trabajar en el quiosco de la Terminal, Mauricio se ha ganado la vida haciendo de todo: desde artesanías en cuero hasta plantando melones. Todo para zafar, nunca para tener grandes lujos.

Antes, el Chiro siempre llevaba consigo un cuadernito en donde escribía lo que se le venía a la cabeza. Ahora dejó ese hábito, fundamentalmente porque no tiene tiempo. Es que ahora los clientes llueven en el quiosco donde trabaja junto a su familia y por eso tuvo que relegar la belleza poética a los escasos minutos que le quedan en su casa.

 Para Mauricio no hay método para escribir y dice sin rodeos que “la inspiración no existe”. “Cuando me parece que tengo algo que decir, lo digo”, señala el escritor, aunque él reniegue de ese título porque “le da pudor”. Es así, que a veces con un pucho en la mano y su entrañable mate, el Chiro viaja tempranito en la mañana a bordo de su moto al dique o a cualquier lugar. Gracias a eso,  suele aflorar una lluvia de ideas.

“Supe de sábanas blancas/ de sexos ausentes/ de respiración/ de entumecimiento/ de querer y no poder/ de sobredosis/ de azules suicidios contagiosos...”. “Veres y sentires” es el nombre del poema del que se desprenden esos versos cargados de significación. A la hora de definir su obra, para este hombre sólo hay pasión en ella. Y acepta sin tapujos que muchas de esas palabras maravillosas nacieron “de pedo”. Es común que el poeta se sorprenda a sí mismo cuando termina un texto y cuenta que se habla cuando descubre el resultado final como si no supiera de sus capacidades. “Mirá que guacho, mirá lo que escribí”, son algunas de las frases que se suele decir en voz alta.
Cinco libros lleva publicados el Chiro, todos de poesía. Pero además de poesía, el autor escribe también narrativa. Mauricio tiene dos novelas, ninguna terminada. Cuenta que le da vergüenza porque no avanza de la página 40. El artista se describe como dos tipos en uno: “el que escribe la narrativa es uno y el que escribe la poesía es otro, es el Chiro”. 

Si bien han pasado 20 años desde que publicó su primer libro, Mauricio sigue sintiendo la misma pasión a la hora de escribir. Si algo tiene en claro es que aunque trabaje como chofer de camión, como gerente de un banco o como piloto de avión, siempre va a escribir, porque la poesía es algo muy propio, que nace desde sus entrañas.

Algunos versos del Chiro
Invaginación
Cómo explicarte tanta angustia
tanta
y sólo para uno
o una
qué importa

Los pinos gimen
las risas se desgranan
las voces apestan

La terminal es terminal
y apestan sus baños
sus partidas

Los cinco libros publicados
Son de poemas y fueron impresos en la editorial Ediciones El Níspero. Un repaso por su repertorio:
-Milagro/Miseria
-Fiebre (poema incoherente para algunos)
-Tierna violencia
-¿Has pensado en un mundo sin calmantes?
-Yo digo que la muerte es una piedrita en el zapato: Este último está por salir próximamente a la venta. Se lo conseguirá en las principales librerías de la provincia.

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