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martes 28 de abril de 2026

Historias

Se encajaron, se perdieron y llegaron 10 horas después: una escuela técnica de Palmira fue rescatada cerca del límite con San Juan

El 911 de San Juan fue clave para rescatar a un grupo de profesores y estudiantes mendocinos perdidos en el medio del desierto lavallino.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Un llamado desesperado al 911 de San Juan fue el inicio del rescate. Perdidos y sin señal, uno de los profesores logró comunicarse cuando el grupo ya llevaba horas encajado en caminos de arena rumbo a Laguna del Rosario. Desde San Juan se activó el operativo que permitió que la policía de Mendoza los encontrara y los guiara hasta destino.

Viajaron 125 km para ayudar a una escuela rural, pero se perdieron, se enterraron cada 100 metros y anduvieron más de 11 horas. Aun así, llegaron, trabajaron hasta la noche y se fueron con una experiencia que no olvidarán.

Reparando auto.jpg

Lo que comenzó como un viaje educativo y solidario terminó siendo una verdadera travesía para once estudiantes de la escuela técnica 4-110 Presidente Nicolás Avellaneda, ubicada en el límite entre Junín y Palmira, en el departamento de San Martín, Mendoza. Acompañados por tres docentes y una madre, salieron el lunes 23 de junio rumbo a la escuela Esperanza de Laguna, en la inhóspita zona de Laguna del Rosario. El objetivo: reparar cuchetas del albergue y colaborar con la comunidad. Lo que no sabían es que pasarían gran parte del día perdidos y encajados en caminos de arena.

Participaban nueve varones y dos mujeres de las prácticas profesionalizantes, acompañados por los profesores Leonardo Maluenda, Fabiano Ochoa y Gustavo Arias, más Lorena Garro, madre de uno de los chicos. “Salimos a las 9.30, son unos 125 kilómetros, pero llegamos cerca de las 19.30 porque nos perdimos y la traffic se quedó enterrada muchas veces”, relató Garro.

Estudiantes de la escuela técnica de Palmira en Lavalle.jpg

La situación se complicó al pasar por la zona de San José. "Nos desviamos por una huella de arena en vez de seguir por la picada, como le llaman al camino principal. No había señal, el GPS marcaba otra ruta y nos enterrábamos cada 100 o 200 metros. Usamos palas, ramas, herramientas y hasta las manos para desenterrar el vehículo".

El grupo se internó 18 kilómetros campo adentro. "Fue un esfuerzo físico enorme. Los chicos no están acostumbrados a eso. Están acostumbrados al carril, a tomarse el colectivo. Acá se encontraron con otra realidad", contó Lorena.

La situación pudo haber terminado mal si no fuera por un llamado clave que salió desde territorio sanjuanino. Uno de los profesores logró conseguir señal y se comunicó con el 911 de San Juan. Ese llamado fue el punto de partida de todo el operativo de rescate: la policía sanjuanina derivó el caso a la fuerza correspondiente y desde Mendoza se activó el protocolo, enviando un móvil de Lavalle al lugar.

"Queremos agradecer especialmente a la policía de San Juan, porque gracias a ese llamado todo se pudo activar rápidamente. Si no hubiéramos logrado señal allí, no sé cuánto más habríamos estado varados", subrayó Garro.

Mientras intentaban salir del barro, el director de la escuela Esperanza también salió a buscarlos junto a un vecino. Finalmente, cerca de las 17, fueron encontrados y escoltados hasta la ruta. Llegaron a destino cerca de las 19.30, con hambre, frío y poca agua, pero con la firme decisión de cumplir con lo que habían ido a hacer.

"Nos cambiamos y enseguida nos pusimos a trabajar. Reparamos cuchetas, luminarias, baños, muebles rotos. Los chicos no pararon hasta las 10 de la noche. A la mañana siguiente, siguieron desde temprano. Incluso trajeron una bomba de agua para reparar en Palmira y devolverla después. Fue un compromiso total", expresó.

La experiencia fue transformadora. Los estudiantes ahora sueñan con volver, pero con más recursos. Quieren llevar soldadoras, capacitar a los alumnos locales y dejar herramientas para que ellos mismos puedan mantener su escuela.

"Fue una experiencia única. Más allá de lo técnico, fue una gran lección de vida, de solidaridad, de esfuerzo compartido. Ojalá podamos volver. Los chicos quedaron encantados", concluyó Lorena Garro.

Gracias a un llamado al 911 sanjuanino, una historia que podría haber terminado mal se convirtió en una vivencia inolvidable de compromiso, cooperación interprovincial y humanidad.

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