Desde San Juan se podrá rastrear la basura tecnológica espacial gracias a un convenio entre la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la Agencia Espacial Italiana. De este modo, instalarán un telescopio en la Estación de Altura Carlos Cesco, en la zona de El Leoncito, que permitirá observar los desechos en órbita. Se trata de un aporte que convertirá a la provincia en un guardián del universo.
San Juan guardián del espacio: instalarán un telescopio italiano para rastrear basura
Un acuerdo entre Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la Agencia Espacial Italiana permitirá hallar desechos en órbita y también detectar asteroides y cometas.
El desarrollo del telescopio tipo Flyeye será ubicado en dicha estación y se estima que podrá estar operativo entre 2027 y 2028. Eric González, astrónomo y docente que desempeña sus funciones en el Observatorio Astronómico Félix Aguilar, contó que, a diferencia de los telescopios convencionales que utilizan una sola cámara, el Flyeye cuenta con una óptica particular que incluye varias cámaras concéntricas. “Este diseño le permite tener un gran campo de visión y alta resolución de manera simultánea”, señaló.
Tiene un tamaño mediano-pequeño, con un espejo de 1 metro de apertura, y está diseñado para realizar movimientos muy rápidos, una capacidad esencial para seguir objetos que se desplazan velozmente en el cielo. “Aunque tiene menos capacidad de recolectar luz que proyectos gigantes como el Vera Rubin, su diseño es mucho más económico y cumple funciones similares de mapeo”, detalló.
Esto permitirá, según el científico, rastrear basura espacial, específicamente para obtener las órbitas de los restos que se encuentran en la órbita baja de la Tierra. Esto es fundamental para proteger futuras misiones espaciales ante el incremento de satélites en el espacio, de acuerdo con González.
También, el dispositivo será utilizado para identificar asteroides y cometas que puedan implicar algún riesgo para la Tierra. De esta manera, tendría una función de alerta para evitar que objetos peligrosos ingresen al planeta y provoquen daños irreversibles o incluso afecten la vida.
González destacó la importancia del sistema científico argentino y la labor en conjunto entre las distintas instituciones que lo componen, en este caso la UNSJ y la CONAE. “Yo creo que la Argentina tiene un ecosistema astronómico y de investigación suficientemente desarrollado como para que no sea una sola institución la que esté haciendo estas cosas”, finalizó.
Basura espacial: un problema que preocupa a los científicos
La basura espacial implica un riesgo para las tripulaciones que están en órbita, ya que puede producir choques y, por lo tanto, daños importantes. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), la cantidad estimada de basura que gravita la Tierra supera los 130 millones de objetos de entre 1 milímetro y 1 centímetro de tamaño. De ellos, 36.500 son desechos de más de 10 centímetros y 1 millón rondan entre los 1 y 10 centímetros.
Se cree que desde 1957 hasta agosto de 2022 se han lanzado más de 6.250 cohetes en misiones al espacio, y se han puesto en órbita unos 13.630 satélites. La institución europea resaltó que actualmente hay 6.600 satélites en funcionamiento, mientras que 2.250 de los que siguen en órbita están catalogados como basura espacial.
Pese a que los trozos suponen un riesgo para las naves o astronautas, desde la Oficina del Programa de Desechos Orbitales de la NASA aclararon que es raro que estos vuelvan a ingresar a la atmósfera terrestre. La ESA informó que la velocidad orbital relativa de los desechos es de hasta 56.000 km/h. Esto representa un verdadero peligro, debido a que incluso piezas de apenas unos centímetros pueden dañar seriamente o inutilizar una nave espacial operativa.