Es común en esta época del año sentir cansancio, agotamiento mental o incluso desmotivación en el trabajo. Si eso se profundiza y descuidando la salud mental, se puede estar desarrollando el Síndrome del Quemado o Burnout, una patología mental que está relacionada de lleno al trabajo y el estrés crónico. Rocío Diamantino, psicóloga sanjuanina, explica las causas y qué hábitos incorporar para evitarlo.
Qué es el "Síndrome del Quemado", la patología mental donde el trabajo se vuelve un peligro para la salud
Este síndrome fue descubierto en la década del 70, pero no fue hasta el 2019 que la OMS (Organización Mundial de la Salud) lo consideró como patología y enfermedad médica, siendo considerado como un trastorno mental. Esta patología fue definida por la psicóloga estadounidense Christina Maslach como una respuesta prolongada al estrés dentro del contexto laboral, de acuerdo a lo que explica la licenciada Diamantino.
Por su parte, la OMS lo define como un estado general crónico de agotamiento físico, emocional y mental, siempre dentro del ámbito laboral. Sucede que esta patología está estrechamente ligada al trabajo y lo que ello general en la salud mental.
Nace de una tensión prolongada en el tiempo que se vuelve crónica, producto de la interacción entre la persona y su trabajo. “Hay desmotivación, desesperanza, frustración, todo dentro de un contexto laboral. La persona no puede responder funcionalmente a la demanda. Tiene que ver con esto”, explica la especialista.
Pero, ¿cómo saber si se está “quemado”?
Diamantino explica que, entre la sintomatología de esta patología, la persona puede experimentar:
- Fatiga crónica
- Falta de concentración y descenso del rendimiento en el desempeño laboral
- Angustia y falta de entusiasmo
- Frustración e irritabilidad, por lo general acompañado de pensamientos negativos
- A nivel vincular, se registra una disminución del interés social y aislamiento
- Problemas para dormir y relajarse
- Problemas de salud en general, siendo esto una respuesta del organismo al estrés crónico
“Por lo general tiene que ver con el clima laboral, si es eficiente o es conflictivo, si no se vela por la protección de los empleadores, de la salud física y mental. Luego hay que analizar cómo es la cultura organizacional, la visión del trabajo”, señala Diamantino.
Un dato alarmante es que, de acuerdo a un estudio publicado por Bumeran (analista de empleo en Latinoamérica) en noviembre de este año, los argentinos son los trabajadores que más padecen esta patología en la región. El 94% de los encuestados afirmó estar atravesando el síndrome del quemado.
Lo preocupante es que esta patología va en crecimiento. Durante el 2020, el 88% de los encuestados lo había experimentado; mientras que en el 2021 la muestra fue del 80%. El 86% de los encuestados afirmó haberlo transitado en el 2022, creciendo al nivel más alto durante este año. Pero eso no es todo, Argentina registra los números más altos de burnout de Latinoamérica.
La especialista Diamantino aclara que, si bien se basa en un estrés crónico que se fue profundizando en el tiempo, es una patología que puede tratarse, e incluso, incorporando pequeños hábitos diarios se puede hacer la diferencia para que el trabajo deje de provocar el estrés y los sentimientos negativos asociados a la enfermedad.
“Una primera sugerencia es establecer límites. Entender que el trabajo empieza y termina en un horario, lo demás es tiempo personal que se está quitando. Establecer una rutina de trabajo para luego planificar desenchufes que potencian los recursos personales sería ideal”, indica.
Y agrega: “también aprender a delegar y entender que nadie es imprescindible, que el trabajo es una red y la prestación de un servicio es temporal. Es importante fijar objetivos realistas y razonables, buscar una armonía entre las metas laborales y personales”.
Si la persona se siente identificado o cree estar atravesando el síndrome, lo fundamental es aceptar en primer lugar lo que está sucediendo y comunicarlo a las personas que corresponden, sean colegas, empleadores o similar. No dejar de lado la consulta médica y psicológica para un mejor diagnóstico y un tratamiento adecuado que permita dejar de lado la insatisfacción y el cansancio.
“Hay casos en San Juan, pero tiene que ver con el contexto social que se está viviendo. Un poco eso y también creo que las jornadas de trabajo son intensas, al empleador se le pide mucho, y no hay una baja de línea para potenciar la salud mental en el trabajo. Por eso es importante tener en cuenta que la única responsable en poder salir adelante es la misma persona, por eso no hay que dejar de hacer la consulta, para contar con los recursos y las herramientas que permitan superar la patología”, finaliza la especialista Rocío Diamantino.