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domingo 5 de abril de 2026

Una pena

Por la crisis económica, AMMAR perdió la sede que había inaugurado hace dos años

La referente de las trabajadoras sexuales en San Juan detalló que pese a los esfuerzos no pudieron sostener el espacio que habían logrado con gran sacrificio. El cartel se baja en esto días.

En su momento fue histórico y marcó un antes y un después en lo que es el trabajo sexual en la provincia y en el país. AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices) tras su arribo a la provincia hace una década, inauguraba su primera sede con grandes expectativas e ilusiones. Lamentablemente aquellos recuerdos quedaron opacados por la realidad actual donde los costos de alquiler y la crisis económica le pusieron fin al sueño.

Mónica Lencina, referente de AMMAR en San Juan, confirmó que ya no cuentan con la sede ubicada en calle Mitre antes de Patricias Sanjuaninas, Capital. “Si bien está el cartel, no contamos más con la sede. Está el cartel todavía, porque no hemos podido sacarlo, pero seguro lo hacemos en estos días”, aseguró.

El espacio había sido inaugurado el 19 de noviembre de 2022, en el marco de la Semana de la Diversidad, y representaba un hito para el sector de las trabajadoras sexuales, ya que por primera vez en la historia sanjuanina contaban con un lugar propio que las contuviera y brindara asesoría, entregara de folletería y preservativos, dictara capacitaciones y charlas entre otras actividades. Con la inauguración de la sede, San Juan se convertía en pionera, ya que en el país no existía espacio como tal, salvo en Buenos Aires donde se encuentra La Casa Roja. En el resto de Argentina las filiales por lo general funcionan en espacios compartidos, prestado o incluso casas particulares.

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Mónica Lencina, referente de AMMAR, en el interior del espacio que funcionaba como sede de las trabajadoras sexuales

Las trabajadoras sexuales fueron uno de los primeros grupos que sufrió el impacto de la crisis económica, y esto llevó a que no pudieran sostener el alquiler de la sede. “Al bajar el trabajo, las compañeras dejaron de pagar la cuota sindical que, si bien no es obligatoria, sino más bien voluntaria, no contar con ese dinero complica a la hora de sostener el espacio”, aseguró Lencina, señalando que tener que dejar la sede fue un golpe duro, ya que conseguirlo representó mucho trabajo y esfuerzo de parte de la Asociación.

Pese a perder el lugar físico, Mónica confirmó que la asociación continúa trabajando y llevando a cabo actividades. Muchas veces se llevan a cabo en su domicilio particular, mientras que en otras oportunidades se usaron espacios públicos como plazas. “La idea es sostener la frecuencia de los encuentros para que retiren sus módulos, por ejemplo. Siempre estamos en comunicación para muchas cosas”, precisó la referente de AMMAR.

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