Desde 1969, cada 28 de junio se conmemora a nivel mundial el Día del Orgullo LGBTIQ+, una jornada que promueve la tolerancia e igualdad de todas las personas cuyas orientaciones sexuales e identidades de genero fueron en algún momento reprimidas, cuestionadas, discriminadas y marginadas. Y quienes mejores que esas personas para compartir el valor que a nivel personal tiene el término “orgullo” y todo lo que conlleva.
"Para mí el orgullo es...", sanjuanines reflexionan sobre el valor de vivir con la libertad de elegir
Tiempo de San Juan dialogo con Jonathan Narváez, Lean Bustos, Daniela Montes, Raúl Páez y Matías De la Cruz, sanjuanines que desde sus historias compartieron porqué este día no debe invisibilizarse.
“El Día del Orgullo para mi representa un día en el que debemos seguir luchando y visibilizando aquellos derechos que no alcanzamos y es un día también para derrumbar mitos, prejuicios, tabúes con respecto a lo que es la comunidad sobre todo”, señaló Jonathan. En la misma sintonía se expresaron el resto, señalando que, si bien es una jornada para celebrar el terreno ganado, también invita a pensar y exigir el cese de la violencia, discriminación y prejuicios de parte de quienes no forman parte de la comunidad.
Matías señala que en lo personal el orgullo es una respuesta política a la sociedad, a la lucha. “Es un empoderamiento político propio. Durante muchos años nos hemos escondido en realidades que no son las nuestras, para intentar pertenecer, hasta lograr entender que es el orgullo para nosotres”, asegura.
La efeméride también invita a reflexionar sobre los derechos adquiridos y los que faltan. “Siento orgullo en el tema de los derechos a nivel país, porque el día que quise firmar un papel para tener una legalidad con mi pareja fue normal. Todas las leyes que cuidan a las personas trans o las leyes creadas por cuestiones de género ayudan un montón y tienen que seguir creciendo”, aporta Daniela.
Hay quienes sienten orgullo por las luchas ganadas, pero sin duda la primera pelea se da a nivel personal, cuando el esconderse deja de ser una opción y surge la necesidad de ser libre. Como dice Raúl, “orgullo no es ser más gay, es no sentirse perseguido por ser gay”. Por lo general, la historia se repite en miembros de la comunidad LGBTIQ+ que tuvieron que padecer durante algún tiempo vivir su sexualidad como su búsqueda de género de una secreta, como si ser diferente fuera un delito. Es por ello que lograr dejar los prejuicios de lado para pararse ante la sociedad como quienes son realmente es lo que los llena de orgullo.
“Me dio orgullo darme cuenta porque por muchos años vivía escondido, tapando un montón de sensaciones y amores que sentía pero que yo misme me oculte ante una sociedad que se encargó, en mi familia y mi entorno que sienta vergüenza de eso. El día que decidí que ser diferente no era algo que estaba haciendo mal, desde ese día siento orgullo y algo que me da felicidad. Ese orgullo va a estar siempre, va a ser más fuerte a medida que la esperanza de dejar de ser juzgados, mirados, criticados, se aleje. Hasta ese día el orgullo va a ser más fuerte. El orgullo me recuerda a las personas que lucharon para que sigamos teniendo los derechos que hoy tenemos y que en algunos países no se tienen, donde se castiga a personas que se sienten diferentes”, reflexiona Lean.
La comunidad LGBTIQ+ no solo de San Juan sino de todo el país y a nivel internacional invitan a la sociedad en general a pensar y pensarse desde una mirada más abierta, dejando de lado prejuicios o el juzgar simplemente porque la otra persona es diferente a lo que consideramos “normal” o “ideal”. Tal como señala Daniela, no hay que tener miedo a que el otro viva su libertad como quiera.