Son las 8 de la mañana y en las calles sanjuaninas no se ve ni un alma. Es que todos descansan porque es 1º de mayo, fecha en que se celebra el Día del Trabajador. Sin embargo, hay quienes salieron bien temprano desde sus casas para cumplir con sus obligaciones laborales, puesto que la comunidad necesita de sus servicios que son indispensables.
Los sanjuaninos que le pusieron el pecho al 1º de mayo
En la YPF de San Miguel y Libertador, en Rivadavia, Manuel y sus cuatro compañeros (dos en la playa y dos en el servi compras) cumplen turno desde las 6 de la mañana y, como la demanda no es tan intensa como de costumbre, aprovechan para hacer las tareas pendientes como acomodar los atados de leña.
A pesar del fresco de la mañana, se los ve sonrientes y bromean entre ellos mientras les toman fotos y hasta agradecen tener que trabajar, como el hombre de 65 años que está a punto de jubilarse. Es su último 1º de mayo trabajando y por eso Manuel asegura que disfruta cada momento, incluso los más sacrificados.
En la Comisaría 4ta también hay actividad y tiene a sus cuatro oficiales de servicio ocupados en ello. Jóvenes y con apenas dos años de experiencia en la Policía, los uniformados que le pusieron el pecho a la fecha se muestran animados y, aunque algunos de ellos terminaron su turno en la madrugada y durmieron pocas horas, no se quejan de lo que les toca. "Es nuestra obligación estar acá, para eso estamos", dicen.
Consultados por si les espera un asado a las 14, cuando les toque dejar el lugar para que otros policías lo tomen en la seccional ubicada en Libertador y Paula Albarracín de Sarmiento, los jóvenes encargados de la seguridad de todos dudan al responder y, con expresión de deseo, expresan entre risas: "No sabemos, ojalá que sí. Lo que sea para festejar".
Como los colectivos no circulan, quienes aprovechan el contexto son los remiseros y taxistas como Leandro, de 27 años, que con buena onda salió de su casa para hacer la mayor cantidad de pasajes posibles. "No queda otra, hay que laburar. No importa si es feriado o fin de semana. Ahora seguiré derecho hasta las 7 de la tarde. Esto es el día a día", reconoce.
Del mismo modo que los protagonistas de la nota, Camila se suma al grupo de los que trabajan en su día. A sus 22 años, se muestra orgullosa de cumplir tarea en el kiosco 24 horas y, pese a que admite estar un poco dormida, asegura que está al servicio de otros laburantes como ella. Es que a la redonda de donde está situado el comercio no hay otros lugares abiertos, por lo que se transforma en la parada obligada de quien está despierto y transita por la zona.
"A la salida me espera un asado, lo paga el jefe", cuenta la chica que tendrá que dejar turno después de las 14 para reunirse con el resto de sus compañeros. No es la primera vez que tiene que trabajar un primero y por ello sabe que durante toda la mañana va a estar tranquila la actividad, sólo hasta el mediodía cuando los clientes se multipliquen en busca de leña y bebida para los festejos.
Rubén, por su parte, pasa por el negocio como cliente mientras se prepara para hacer el ingreso a su trabajo. En media hora más le toca prender el fuego de la parrilla que maneja, situada en Arenales y Conector Sur. Con 45 años a cuestas, manifiesta que es una costumbre trabajar cuando el resto descansa. No obstante, no reniega de ello y señala que es la única forma de progresar.
"A la 9 prendo el fuego, a las 10 braseo y a las 12 ya está listo el pollito. La idea no era trabajar hoy, pero tengo que hacer el esfuerzo, se vive el día a día", comenta el hombre que se dedica al rubro gastronómico y se mantiene ocupado con ello de lunes a lunes.
Ya sea porque fueron designados por sus superiores o porque el bolsillo les aprieta y la única manera de salir adelante es generándose ingresos, los sanjuaninos que hoy trabajan son un reflejo de una gran cantidad de ciudadanos que hacen honor a la fecha y por tanto se muestran orgullosos. Para ellos, para nosotros (en el diario) y para los que se tomaron el día libre también, ¡feliz día!