Imaginá caminar sobre el lecho de un mar tropical que existió hace 440 millones de años, donde el agua era tan cálida y cristalina como en las actuales Bahamas, para luego, unos pocos metros más allá, encontrarte con las huellas de una era de hielo devastadora que cubrió la región con glaciares y pantanos. Ese escenario no es una fantasía de ciencia ficción, sino la realidad palpable de las rocas de Jáchal. Allí, las montañas no son solo paisajes, sino las páginas de un libro abierto donde los desfiladeros de colores y las capas de carbón narran una historia de transformaciones planetarias extremas. En este rincón de San Juan, la geología se despliega con una claridad tan excepcional que permite leer el pasado remoto de la Tierra mientras se recorre una geografía que parece detenida en el tiempo.
Los misterios del otro Valle de la Luna, que proyectan en Jáchal
El investigador del CONICET cordobés, Juan José Rustan, explica por qué Jáchal es territorio es clave para entender el pasado de la Tierra y cómo planean convertirlo en un producto turístico de exportación. La minuciosa tarea científica y política ya empezó, para lograr la atención de UNESCO. ¿Cuándo se logrará?
Este es el corazón del proyecto que busca convertir a Jáchal en el próximo Geoparque Mundial de la UNESCO, una distinción que lo posicionaría en el mapa internacional junto a los sitios más prestigiosos del planeta. Por las características del proyecto, se podría decir que sería "el otro Valle de la Luna". Incluso, su ambición va más allá de la comparación con Ischigualasto. Mientras que el famoso parque sanjuanino es la ventana perfecta al Triásico y al origen de los dinosaurios, Jáchal ofrece la precuela y la secuela de esa historia. Es un territorio que completa el relato geológico nacional, abarcando desde mares paleozoicos hasta las huellas de los últimos dinosaurios gigantes que habitaron la región antes de su extinción.
Un tesoro a cielo abierto
La importancia de este lugar es una herencia que se remonta a los sabios alemanes que Sarmiento trajo a finales del siglo XIX para mapear los recursos del país. Según explica el paleontólogo Juan José Rustán, investigador del CONICET y uno de los líderes científicos del proyecto, Jáchal fue históricamente una escuela para geólogos. "Nuestro instituto es una continuación directa de esos esfuerzos de tantos años y ha permitido confirmar realmente que es una zona con excepcional registro de eventos de la historia de la tierra y de la vida a través de los fósiles", señala el experto en diálogo con TIEMPO DE SAN JUAN. Esta tradición científica convirtió al área en un laboratorio natural donde las universidades de todo el país llevan a sus alumnos cada año.
El camino formal hacia la UNESCO comenzó a cristalizarse días atrás con la realización de la Primera Jornada de Geoparque “Mares del Paleozoico” en el Teatro del Bicentenario de Jáchal. Este evento fue el marco para la firma de un convenio fundamental entre la Municipalidad jachallera, la Cámara de Turismo de la comuna y el CICTERRA (Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra), con sede en Córdoba. Rustán destaca la importancia de esta unión: "Esas tres patas a través del convenio las hemos podido sellar y a partir de ahora podemos continuar hacia delante porque tenemos el compromiso del apoyo de la Municipalidad y de la Cámara y, de nuestra parte, el acompañamiento en lo académico científico". La iniciativa ya cuenta con el interés del Gobierno Provincial y de Parques Nacionales, quienes ven en Jáchal el eslabón necesario para cubrir un vacío en el corredor turístico que une Talampaya, Ischigualasto y San Guillermo.
Según explica el especialista, la creación del geoparque implica la delimitación de un territorio específico que, si bien suele ser extenso, no requiere necesariamente de una continuidad física entre sus partes. Rustan aclara que, aunque la zona exacta se definirá formalmente en el futuro, el proyecto se centra inicialmente en el área de Jáchal, situando el núcleo principal entre el mirador de Huaco y el dique Cuesta del Viento. Para asegurar la viabilidad del proyecto en sus primeras etapas y no "morder más de lo que pueden masticar", los investigadores están enfocando sus esfuerzos específicamente en este sector, habiendo realizado ya pruebas piloto para identificar geositios en el trayecto que une el mirador de Huaco con el dique Los Cauquenes. Una parte significativa de esta zona, como la cuesta de Huaco, ya posee la figura legal de reserva natural provincial, lo cual es una condición altamente recomendada por la UNESCO para la constitución del geoparque.
Rustan destaca que, actualmente, Argentina no cuenta con ningún geoparque reconocido por la UNESCO, una situación que incluso llama la atención de los evaluadores internacionales dada la riqueza geológica del país. Si bien existen otras iniciativas en desarrollo en el sur de Argentina, como en Piedra Parada (Chubut), no hay propuestas formales que se estén evaluando en este momento. Por ello, el proyecto de Jáchal se posiciona como una iniciativa pionera.
Tareas nuevas: del laboratorio al territorio
El proyecto hace rato que pasó de los papeles a la acción en el terreno. Recientemente, un equipo interdisciplinario realizó una expedición para identificar y evaluar posibles "geositios" en el tramo que une el Mirador de Huaco con el Dique Cuesta del Viento. Durante esta actividad, se vivió una experiencia que los investigadores consideran una prueba piloto exitosa. "Nos tropezamos con turistas aleatoriamente un día sábado, gente que estaba dando vueltas, no sabían, se pararon a sacar fotos, les contamos qué estamos haciendo y se sumaron con nosotros", relata Rustán con entusiasmo. Este intercambio espontáneo confirmó que el interés del público por entender la "información técnica" detrás del paisaje es altísimo, algo que hoy suele quedar oculto en los trabajos académicos.
El trabajo ahora mismo se centra en transformar ese conocimiento en un producto tangible. Se está diseñando una "georruta" con paradas estratégicas donde el visitante pueda comprender, por ejemplo, cómo los antiguos bosques del carbonífero generaron las capas de carbón que hoy se ven en las rocas, o cómo se elevó la Cordillera de los Andes en su máximo pulso. Además, se cuenta con el asesoramiento de figuras internacionales como el mexicano Miguel Cruz Pérez, evaluador de la UNESCO, quien visitó la zona para detallar los criterios de elegibilidad. "Él nos asesora porque tenemos muy buenas relaciones y nos contaba su propuesta y su proyecto en particular y cuáles habían sido los pasos", explica Rustán, subrayando que contar con esta mirada experta es clave para cumplir con los rigurosos estándares internacionales.
Todos los tiempos en un solo lugar
Para entender la riqueza de Jáchal, Rustán describió que la zona posee un potencial excepcional para ser reconocido como geoparque debido a su "excepcional registro de eventos de la historia de la tierra y de la vida a través de los fósiles". El científico resalta que el área permite recorrer una historia "fascinante" que incluye desde mares tropicales y periodos de glaciaciones hasta el registro de "los últimos dinosaurios, los más grandes, los que uno está acostumbrado a ver en Parque Jurásico". Además de este valor científico y educativo, Rustán hace hincapié en que el lugar es un atractivo turístico en sí mismo por contar con "paisajes bellísimos con desfiladeros, con montañas, con colores" y un entorno natural único, factores que, sumados al fuerte compromiso de la comunidad local, permiten cumplir con todos los requisitos de excelencia que exige la UNESCO.
Se trata de una historia geológica sumamente extensa que abarca cientos de millones de años, permitiendo registrar eventos mucho antes de la aparición de los dinosaurios hasta la formación del paisaje actual. Según explica Rustán, el área de Jáchal documenta la existencia de mares tropicales y mares muy fríos de hace aproximadamente 430 a 440 millones de años.
Así, la riqueza cronológica del sitio incluye así el Paleozoico, con su época de "mares antiguos" que da nombre a las jornadas de capacitación del proyecto ("Mares del Paleozoico"); el Período Carbonífero, con registros de una edad de hielo con glaciares y bosques húmedos que generaron capas de carbón, previos a la era de los dinosaurios; la Era de los Dinosaurios, ya que a diferencia de otros sitios, Jáchal conserva huellas de los "últimos dinosaurios", los más grandes y avanzados, que datan de hace unos 70 millones de años; y la historia reciente, ya que el registro geológico culmina con el proceso de levantamiento de la cordillera de los Andes, mostrando cómo se plegaron y fracturaron las rocas hasta configurar el entorno que vemos hoy.
Lo que falta para alcanzar el sello internacional
A pesar del impulso, el camino hacia la distinción de la UNESCO es una larga carrera. El equipo estima un plazo de unos cinco años para presentar la propuesta formal y hasta una década para completar el sueño del geoparque en su totalidad. Para ello, es necesario constituir comisiones técnico-científicas y comités a nivel nacional que realicen el seguimiento del proyecto. "Falta chequear la factibilidad desde el punto de vista formal, porque la UNESCO tiene protocolos para inventariar, para puntuar, calificar los geositios de acuerdo con su impacto en la investigación, en la educación, en el turismo y en la actividad comunitaria", advierte el paleontólogo. No se trata solo de tener paisajes bellos, sino de demostrar un modelo de gestión que involucre a los habitantes locales en el desarrollo sustentable.
El objetivo inmediato para este año es la creación de cuadernillos y material didáctico para la formación de guías y prestadores turísticos. La meta es que este mismo verano se pueda ofrecer un circuito interpretativo oficial, permitiendo que el turista no solo se lleve una foto, sino también el aprendizaje de una historia única. Jáchal busca diferenciarse de las reservas estrictas, apostando por una figura que fomente la actividad productiva y turística sin restricciones, siempre que se proteja el patrimonio. Como resume Rustán, el proyecto es una forma de honrar la semilla que plantó Sarmiento: "Todos somos hijos de esa higuera". Con el respaldo de la comunidad y el rigor de la ciencia, el "otro Valle de la Luna" se prepara para mostrarle al mundo que Jáchal es mucho más que un paisaje; es la memoria viva del planeta.
Con la camiseta puesta
El equipo técnico y científico que impulsa el proyecto del geoparque cuenta con una destacada presencia de profesionales sanjuaninos que trabajan de forma interdisciplinaria desde diversas instituciones. Entre los integrantes clave se encuentran la Dra. Jimena Trotteyn, investigadora del CONICET y la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) que lidera proyectos de senderismo interpretativo, el Lic. Carlos Bassan de la UNSJ, y la Dra. Flavia Tejada, geóloga de Parques Nacionales que, además de haberse doctorado en San Juan, posee raíces familiares directas en Jáchal. A este grupo se suma el apoyo de la municipalidad, encabezada por el intendente Matías Espejo, y la Cámara de Turismo jachallera con Julio Pérez a la cabeza.