El Santuario San José de Jáchal, la principal parroquia del departamento del Norte, atraviesa horas complejas: la falta de pago de varias boletas de luz, que debía afrontar el municipio, derivó en el corte del servicio eléctrico y obligó a suspender misas y actividades. El caso no solo sorprendió a los vecinos, sino que también abrió una discusión sobre los compromisos incumplidos entre la comuna y la Iglesia.
Le cortaron la luz a la Parroquia de Jáchal: afirman que el municipio no pagó las boletas y tuvieron que suspender las misas
Según trascendió el Santuario San José quedó a oscuras por falta del pago de varias boletas. La situación genera debate en el departamento.
La postal que dejó en las últimas horas el Santuario San José dista mucho de la habitual. Sin luces, con actividades frenadas y en medio del desconcierto, uno de los espacios más representativos de la vida religiosa jachallera quedó paralizado por una deuda que, según se conoció, no le correspondía directamente a la parroquia.
De acuerdo a la información difundida por medios locales, el pago de la energía eléctrica forma parte de un acuerdo firmado hace casi dos años entre el Arzobispado y la Municipalidad de Jáchal. En ese convenio, el municipio se comprometía a hacerse cargo de las facturas como forma de pago por el uso de un edificio perteneciente a la Iglesia, donde actualmente funciona el Concejo Deliberante.
Es decir, no se trataba de una ayuda económica ni de un beneficio particular, sino de un esquema de intercambio: el municipio utiliza un espacio y, a cambio, cubre servicios como la luz del santuario. Sin embargo, ese mecanismo comenzó a fallar con el paso del tiempo.
Las boletas se acumularon, la deuda creció y finalmente la empresa distribuidora avanzó con el corte del suministro. La medida impactó de lleno en la vida cotidiana del lugar: no solo el templo quedó sin electricidad, sino también las aulas, los sanitarios y la casa parroquial.
La consecuencia fue inmediata. Actividades previstas, encuentros comunitarios y celebraciones religiosas debieron suspenderse hasta nuevo aviso, generando malestar entre los fieles que a diario participan de la vida parroquial.
Desde la Iglesia buscaron aclarar el trasfondo del conflicto para evitar interpretaciones erróneas. El presbítero Gustavo Vaca remarcó que el municipio no realiza ningún tipo de aporte solidario, sino que cumple (o debería cumplir) con una obligación asumida en un contrato. Según explicó, el problema radica en el incumplimiento sostenido de ese acuerdo.
Mientras tanto, el monto exacto de la deuda no fue confirmado oficialmente, aunque trascendió que sería elevado. En el departamento, la situación ya genera repercusiones y vuelve a poner bajo la lupa la administración de los compromisos públicos.
Más allá de lo administrativo, en Jáchal el tema se vive con preocupación y debate entre la comunidad.
FUENTE: Actualidad Jachallera