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sábado 21 de marzo de 2026

TSJ en Valle Fértil

Las dos caras de la escuela de Los Bretes: de centro de operaciones a retomar las clases

La escuela Franklin Rawson fue el centro de operaciones dispuesto para combatir el incendio en Valle Fértil. De albergar a cientos de personas a volver a ser un segundo hogar para los alumnos.

El incendio que sucedió hace poco más de un mes en Valle Fértil no solo movilizó a una amplia cantidad de personas y despertó la solidaridad de la provincia, sino que también paralizó algunas actividades en zonas donde habitualmente reina la tranquilidad. Eso sucedió con la Escuela Franklin Rawson en la localidad vallista de Los Bretes, el espacio que durante una semana aproximadamente fue un centro de operaciones donde bomberos, policías, personal municipal y de Protección Civil estudiaba las diversas zonas y definía estrategias para combatir el incendio, pero de lunes a viernes presenta otra realidad.

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La escuela de Los Bretes, a la izquierda, los bomberos que coparon el lugar por el gran incendio, a la derecha, la calma que reina el resto del año - Fotografía Mariano Martín

Faltan apenas 10 minutos para las 17:30 del viernes 14 de octubre. Los pequeños de guardapolvo blanco están afuera, es el momento del acto de la bandera. Algunos padres los están esperando y la combi que traslada tanto a docentes como alumnos esta lista para encender la marcha. La seño de nivel inicial acompaña a los niños, mientras dos pequeños tienen en sus manos la tarea de arriar la bandera ante la respetuosa mirada del resto.

Darío Cortez desde hace un tiempo está a cargo de la Dirección de la Escuela Franklin Rawson. En él recayó el importante desafío de continuar educando a los niños y niñas cuando el edificio escolar se había convertido en la base operativa. “Al inicio del incendio, tuvimos que trabajar desde casa, como lo habíamos hecho en pandemia”; señala Darío. Se estuvo avanzando con guías, pero un detalle para nada menor es que en la zona de Los Bretes y alrededores no hay señal y mucho menos internet. “Cada vez que podíamos enviamos las guías en fotocopias para que los niños pudieran trabajar y no perdieran más días, porque hay que mantener el ritmo para no retroceder”.

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Fotografía Mariano Martín

Son en total once alumnos, cinco en nivel inicial y seis en primario. Muchos de ellos no entendían que estaba sucediendo, porqué tenían que quedarse en sus casas. “El último día que tuvimos clases ya estaba el incendio por la zona, cerca. Ahí se decidió suspender. Muchos de los niños no tenían noción de lo que estaba pasando y les llamaba la atención. Les explicamos qué pasaba, cómo se quemaba el campo y se perdían los animales. A ellos les gusta venir a la escuela y había que explicarles que no se podía”, recuerda Darío.

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Así se veía el patio externo de la escuela el mes pasado - Fotografía Mariano Martín

Luego de varios días se reencontraron, lo cual repasa el director como un momento emocionante. Se consideran una gran familia. Incluso Darío remarca que toda la comunidad participa en las actividades escolares. “Los primeros días los chicos estaban tan felices que se querían quedar hasta la noche, se extrañaban mucho. Acá aprovechan para verse, jugar, compartir”, afirma.

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La escuela de Los Bretes, hoy - Fotografía Mariano Martín

En la escuela no solo se imparte educación, sino que también se encuentran con distintas realidades que deben afrontar y solucionar. Con los ojos llenos de lágrimas y la emoción concentrada en la garganta Darío menciona que muchas veces llegan chicos que les manifiestan que no comieron nada durante un fin de semana; o que no hicieron alguna tarea porque estuvieron en el campo acompañando a sus padres. Sin duda la realidad de los pequeños que van a la escuela de Bretes es totalmente distinta a la realidad de otros alumnos en otras comunidades. Para ellos, la escuela no es solo un simple lugar al que van de lunes a viernes, es un espacio de contención, de distención, donde aprenden y juegan, donde disfrutan sus infancias a pleno.

La preocupación reinó en todo momento, primero por la cercanía de las llamas en la zona, y luego por la extensión, ya que fueron alrededor de 10 jornadas de dura pelea cuerpo a cuerpo contra las llamas. Hoy el panorama en la escuela es completamente distinto. Las carpas de los bomberos voluntarios de San Luis y Mendoza ya no están. Las camionetas 4X4 desaparecieron de la escena. Las cientos de personas que iban y venía no se ven. Hoy la escuela volvió a su realidad habitual. Los chicos disfrutan estar ahí, la inocencia reina en su mirada y en como se disfrutan juntos.

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Fotografía Mariano Martín

El reloj marca las 17:30. La bandera ya está en Dirección. Los chicos se encuentran arriba de la movilidad, mientras que los que viven cerca comienzan a caminar de la mano de sus madres. La despedida fue hasta el lunes, donde con anhelo regresarán a su querida escuela Franklin Rawson.

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