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miércoles 15 de abril de 2026

Personaje sanjuanino

La dirigente del fútbol femenino que marcó un camino a pura sangre, sudor y lágrimas

La protagonista es una de las mujeres que luchó para que el deporte tenga competencias oficiales y que sueña con que una sanjuanina vista la camiseta de la Selección. También, se ilusiona con que su club, el mítico Palermo, tenga cancha propia y por eso avisa que no descansará hasta conseguirlo.

Por Luz Ochoa

Si bien sabe lo que es jugar a la pelota porque lo hizo junto a Mónica Vela y otras pioneras del fútbol femenino en San Juan, se retiró joven de las canchas, cuando la entonces arquera apenas tenía 24 años. Sin embargo, eso no significó un adiós; por el contrario, la llevó a afianzar su relación con la práctica desde otro lugar, un sitio que sigue siendo reacio a las mujeres en el mundo de la redonda: la dirigencia deportiva.

"Empecé a ser dirigente sin saber que lo era", reconoce Susana Poblete, la vicepresidenta de Palermo FC y protagonista de la nota que cuenta su historia. En una charla con Tiempo de San Juan, repasa su carrera y se muestra satisfecha por la tarea hecha hasta el momento no sólo para su club, sino también para la práctica en general. Es que el personaje del día integró el primer Departamento de Fútbol Femenino de la Liga Sanjuanina de Fútbol que puso en marcha las competiciones oficiales de chicas en la provincia, allá por el 2017.

Ese logro significó un antes y un después para la disciplina que, desde entonces, creció considerablemente. A pesar de ello, Susi admite que aún queda mucho por hacer y que recién cuando sea testigo de que alguna sanjuanina vista la camiseta de la Selección Argentina o, bien, su escuadra consiga un terreno para tener su propia cancha, en ese momento descansará en paz. Mientras tanto, avanza.

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La misma que se formó en Gestión Deportiva y está certificada como dirigente de AFA, con carnet y todo, confiesa que el camino fue de aciertos y errores y que cada golpe que recibió, lejos de amedrentarla, la animaron a seguir. Es que a lo largo de su recorrido se cansó de golpear puertas que nunca le fueron abiertas y hasta convivió por muchos años con el "no". No obstante, ese esfuerzo comenzó a rendir sus frutos en el último tiempo y solucionar conflictos, poner de su bolsillo, lo mismo que sacrificar horas de descanso, en pos del crecimiento de las más jóvenes, fue una tarea que colaboró en el reconocimiento hacia la figura de la futbolista sanjuanina.

Está convencida de que un solo equipo no hace nada y que la evolución debe ser conjunta, de todas las jugadoras y sus escudos. "No me importa si el día de mañana de bajo de esa camiseta nacional (con la que sueña) hay una de San Martín o el club que sea, mientras sea de acá me voy a sentir parte", destaca quien enalteció la figura de Luciana Úbeda, la sanjuanina que jugó con el seleccionado nacional de futsal.

Animada por que la prensa se ocupe del fútbol femenino, al igual que haya chicas relatando los partidos y que cada vez sean más las árbitro mujeres, reconoce que la presencia femenina en el ámbito de la dirigencia es una deuda que debe ser saldada. "Lo que nos falta son mujeres dirigentes, porque si cada club tuviera una, las cosas comenzarían a cambiar quizás más rápido. Hace falta mujeres que peleen por las suyas", asegura quien advierte que en las instituciones más grandes del fútbol local no les quieren prestar las canchas a las chicas para sus entrenamientos y ese es uno de los tantos desafíos que las futbolistas y sus cuerpos técnicos afrontan.

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Además de vicepresidenta de Palermo, pues deporte amateur, es ayudante de campo de los equipos de primera junto a Mónica Vela, la DT

La clave, a su criterio, es una subcomisión en cada club que lleve conflictos pero también soluciones a los presidentes, que siempre están abarrotados de preocupaciones. "Tal vez se piensa que el fútbol femenino no les lleva la gente que pretenden o no les deja el dinero que lo haga rentable, es por eso que hay que ofrecer alternativas para crecer, hay que agudizar el ingenio", afirma.

En la actualidad, las delegadas de los clubes son pocas y contadas con los dedos de la mano, con Verónica Alfaro al frente de la presidencia del departamento de la LSF. "Las mujeres somos capaces de todo, el tema es que tenemos que darnos cuenta de eso y hacer ver a los hombres, que están acostumbrados a manejar otros hombres, que sí somos capaces y que nadie tiene que hacer las cosas por nosotras", sostiene la dirigente que se ilusiona con formar parte de la primera institución, con instalaciones propias, dedicada al fútbol femenino en San Juan.

Aquel sitio donde niñas, jóvenes y mujeres de todas las categorías conviven y entrenan habita en sus proyecciones y todo depende de obtener el terreno que tanto anhelan. Dice que tanto se los prometieron que ahora cuesta creer que algún día se hará realidad, pero que no por ello pierden las esperanzas. "Es una gran deuda de la provincia con Palermo. Lo fundamos hace más de tres décadas, AFA nos reconoce como club, tenemos una trayectoria intachable, somos la referencia del fútbol femenino para el país y todavía no podemos cumplir esa meta", manifiesta.

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El carnet que exhibe con orgullo

Más allá de las pálidas que le tocó atravesar como dirigente y de las caídas que sufrió, la directivo señala que confía en los procesos y anticipa que la disciplina tiene un buen porvenir. "La FIFA publicó un informe que dice que el fútbol femenino va a ser más convocante que el masculino en los próximos años y, si eso sucede, tenemos que estar preparadas. Por eso le tenemos que dar importancia a las divisiones inferiores, a las más chiquitas. Quizás ellas reciban los beneficios de todos estos esfuerzos que hacemos las que estamos ahora, tanto dirigentes como jugadoras que están marcando el camino", adelanta.

Confiesa que el hecho de que se juegue un torneo oficial, a pesar de que no pudieron vivirlo -con Mónica- desde el campo de juego, fue toda una conquista que igual se disfrutó. Y es que cuando hay compromiso y pasión, tal parece que generar cambios es inevitable. "Me tocó la parte dura y bueno, a alguien le tenía que tocar. Aunque no seamos protagonistas, saber que el día de mañana habrá un montón de niñas que puedan aprovechar lo logrado es, cuanto menos, gratificante", destaca y cierra: "No creo que tengamos reconocimiento, no lo sé, pero sólo saber que puse mi granito de arena para que algo bueno ocurra, para que a una jugadora le paguen un contrato, con eso me bastará".

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