Lo tuvo claro desde el primero momento y ya lleva 14 años disfrutando de la música a través del violín. Gabriel Mayer es el nombre de este sanjuanino que apostó por dedicar la vida a su pasión y no para de cosechar gratificantes momentos.
Gabriel Mayer: violinista, profe y lo mejor está por venir
Tiene 25 años y forma parte de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan. Su talento le ha permitido formarse hasta en Estados Unidos y sigue sumando proyectos.
El integrante de la Orquesta Sinfónica de San Juan pasó por ‘Media Hora Entre Preguntas’ para hablar del camino recorrido, los proyectos por venir y otros frentes del universo que comparte con su inseparable instrumento.
-¿Cómo te definiste por el violín entre todos los instrumentos?
-Yo me fui al violín de cajón. Lo veía y escuchaba en las películas y series y me fascinaba. Desde muy chiquito me atrajo. En un momento mi hermano se puso a tocar el violín en un programa del Gobierno y yo arranqué al año siguiente. Empecé a aprender, a ensayar y me di cuenta que me quería dedicar a eso.
-¿Hace cuánto tiempo que nació el vínculo?
-Unos 14 años. Empecé cuando tenía 11 y me tocó una profe que me hizo quererlo aún más y me demostró que uno puede dedicar la vida a la música. Me abrió la mente.
-Después de ir a ese programa de aprendizaje con tu hermano, ¿cómo siguió tu camino?
-Yo estaba en ese programa y como al año y medio empecé también en paralelo en la Escuela de Música. Uno era más académico y el otro más desestructurado.
-¿Y en cuál de las dos te sentías o te sentís más cómodo?
-En los dos. Aprendí a habitar en los dos lugares. Me encantan y los disfruto a ambos.
-¿Hoy dónde se ubica tu carrera con la música?
-Estoy en la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan y, después de una linda experiencia en el Réquiem de Mozart, estoy tomando de danza contemporánea y también clases para trabajar lo escénico.
-¿Cuánto tiene de talento y cuánto de disciplina el resultado final que consigue un músico?
-Se podría decir que un 50 y 50, pero hay veces que es un 80 de disciplina y 20 de talento. Podés ser muy talentoso, que las cosas te resulten muy fáciles, pero es ahí cuando uno se autoboicotea y se deja estar. Mientras que la persona que es disciplinada y que no tiene tanto talento, pero es muy constante, logra mejores resultados.
Mirá la entrevista completa a Gabriel Mayer en Media Hora Entre Preguntas