Aunque muchas personas asocian el exorcismo con películas como El exorcista, donde una niña de 12 años es poseída en medio de escenas estremecedoras, lo cierto es que la práctica existe dentro de distintas religiones y se mantiene vigente en San Juan. Pese a que la Iglesia Católica sostiene que la mayoría de los casos se explican por trastornos psiquiátricos, algunos sacerdotes y pastores aseguran haber intervenido en episodios que, según su mirada, no encuentran explicación médica.
Exorcismos en San Juan: historias, rituales y controversias detrás de un fenómeno que persiste
Relatos de sacerdotes, pastores y familias mantienen vigente el debate sobre los exorcismos en San Juan, entre creencias religiosas, experiencias límites y la mirada de la salud mental, en un fenómeno que mezcla fe, miedo y controversias.
A lo largo de los años, diversos relatos locales dieron forma a un fenómeno que mezcla fe, miedo, cultura popular y situaciones límite.
Exorcismos en la Iglesia Católica: el testimonio de uno de los pocos sacerdotes autorizados
En 2013, El Nuevo Diario publicó una extensa entrevista con el sacerdote Rómulo Cámpora, párroco de la Iglesia Catedral y uno de los pocos autorizados por la diócesis para realizar exorcismos. Allí explicaba que el ritual es “una oración especial de la Iglesia para asistir a quienes se sienten agobiados por la presencia del mal”, con un protocolo que incluye agua bendita, la cruz y plegarias específicas.
Según Cámpora, los signos que la Iglesia considera indicios de posesión incluyen rechazo a símbolos religiosos, cambios de voz, fuerza desproporcionada, expresiones en lenguas desconocidas y conductas violentas. Sin embargo, aclaraba que los casos más espectaculares (los que recuerdan a las películas) son poco frecuentes frente a otros donde predominan la angustia o la tristeza profunda.
El sacerdote también advertía sobre la presencia de prácticas esotéricas en la provincia: “San Juan es la capital de la brujería”, afirmaba. Y en una nota publicada por Tiempo de San Juan en 2015 contó que él mismo había sido víctima de un intento de magia negra: aseguró que encontró en su casa objetos utilizados en rituales y que, durante meses, sintió un malestar físico y espiritual persistente que atribuyó a esa intervención. Según su testimonio, solo después de realizar oraciones específicas y pedir asistencia a otros sacerdotes logró superar aquellos episodios.
El caso que impactó en Caucete: una adolescente y una liberación pública
En 2017, Diario de Cuyo registró uno de los episodios más comentados de los últimos años. El pastor evangélico Alberto Aciar, de Caucete, contó que intervino en la liberación de una adolescente riojana de 13 años que había comenzado a manifestarse violentamente después de participar del “Juego de la Copa” durante una fiesta estudiantil en Chepes.
El caso tomó notoriedad pública cuando un video de la joven gritando en la plaza de Caucete se viralizó. Según relató Aciar, la menor había pasado por médicos, psicólogos y sacerdotes católicos, pero sin diagnóstico físico ni psiquiátrico concluyente. El pastor afirmó que, después de varios días de oraciones y sesiones de “liberación”, la joven recuperó la calma y volvió a su provincia.
En el mismo reportaje, Aciar describió otras historias que, según él, involucraron levitaciones, gritos con voces masculinas y semanas de intervención espiritual.
“No siempre gana el bien”: objetos malditos y rituales frustrados
Otro pastor, Matías Ojeda, también relató a Diario de Cuyo que en un departamento sanjuanino debió intervenir cuando un hombre denunció que sus hijas cambiaban la voz y se alteraban sin explicación aparente. Al inspeccionar la vivienda, encontró un medallón con simbología asociada a la magia wicca y a la “diosa de las brujas”.
Según su testimonio, al iniciar el ritual, la supuesta entidad “respondió con gritos y alaridos, porque las palabras santas la lastiman”. Ojeda agregó que, a diferencia de lo que muestran las películas, “en los casos reales no hay evidencias de que siempre gane el bien”.
Cuando los límites se cruzan: el caso Santurio
No todos los episodios vinculados a exorcismos en el país estuvieron libres de controversia. Uno de ellos tiene conexión con San Juan por la cantidad de seguidores locales: el del exsacerdote Miguel Ángel Santurio, quien llegó a realizar “misas de sanación” en Santa Lucía.
Santurio fue expulsado del estado clerical por el Vaticano en 2012, tras ser hallado culpable de “graves delitos eclesiásticos” en un Tribunal de la Iglesia. Aunque la Justicia argentina lo absolvió de la acusación de abuso sexual contra tres menores, el Vaticano lo destituyó y prohibió expresamente que siguiera realizando ritos religiosos, bendiciones o exorcismos.
Pese a ello, continuó actuando como referente carismático. Incluso fue denunciado por prácticas conocidas como “el exorcismo del león”, donde varias jóvenes declararon haber sido sometidas a abusos durante rituales que el propio Santurio justificaba como “sanaciones espirituales”.
¿Ritual religioso o problema de salud mental?
Más allá de los relatos y las creencias, existe una tensión permanente entre la fe y la ciencia. La Iglesia Católica insiste en que la inmensa mayoría de los casos que llegan a los sacerdotes responden a trastornos psiquiátricos severos o a estados de angustia profunda.
Para los pastores evangélicos, en cambio, las manifestaciones espirituales son más frecuentes y pueden tener origen en ritos, pactos o prácticas esotéricas. En ambos sectores, sin embargo, coinciden en un punto: muchas familias acuden a ellos después de agotar consultas médicas.