Simpática, sensible y muy jachallera. Eli Domínguez se he hecho un lugar dentro de la música folklórica de este rincón del cono sur y ahora se encuentra en proceso de terminar de armar su segundo disco con composiciones propias.
Eli Domínguez: la talentosa embajadora del sentimiento jachallero
Guitarra en mano y dulzura en la voz, la cantante se sumó a una divertida y reveladora entrevista en el ciclo ‘Media Hora Entre Preguntas’. Los comienzos, el aterrizaje en la capital sanjuanina con su Jáchal siempre muy presente, los proyectos y muchas ventanas más se abrieron en una imperdible charla.
-En este diciembre, ¿dónde está parada la vida artística de Eli Domínguez?
-Estoy trabajando en una producción que realizamos en octubre, que fue un concierto. Ahí hicimos un ‘Live’ y ahora estamos laburando con eso para pronto compartirla con todo el público. Y, por otro lado, también estoy trabajando en canciones que darán vida a mi segundo disco.
-¿Y por dónde viajan esas canciones nuevas que estás componiendo?
-En este disco que me estoy dejando llevar por lo que siento en el momento. Estoy enfocada en que sea muy honesto lo que digo. Es terriblemente personal, asquerosamente personal. Tan personal que duele. Estoy muy contenta y está pensando para ser un disco de 10 canciones.
-¿Tenés algún método para administrar la inspiración para generar nuevas canciones?
-Hay canciones que han surgido de mis momentos más complicados. Los otros días vi un meme muy chistoso en el que se preguntaba ‘por qué tocar fondo es lo más inspirador para el artista’. Es súper autodestructivo, pero ahí salen las mejores canciones o las que a mí más me atraviesan. Esas canciones llegan completas. Llega la letra, la música, llega todo junto cuando son canciones de momentos sensibles. Y hay otras que nacen de pensamientos, de ideas. De algo que vi o escuché. Ahí primero va la letra y después pongo la música. Y también hay veces que aparece una melodía. Por ejemplo, voy manejando y de repente tarareando sale algo que me gusta y ahí nomás lo intento grabar aunque sea en un audio de WhatsApp para no olvidarme. Y alguna que otra vez también me he sentado y he dicho tengo que armar una canción ya y la verdad que sorprendentemente han salido cosas muy buenas.
-¿Sos celosa de tus canciones? Es decir, ¿te gusta que alguien de confianza escuche antes de trasladarlas al público tus canciones para darte su opinión o no?
-No soy celosa, pero sí muy insegura, que al final es casi lo mismo. Creo que van de la mano. Me interesa mucho la opinión de la gente que está cerca de mí y que es honesta a la hora de darme su opinión. Siempre que puedo les enseño la canción, pero yo antes tengo que estar recontraconvencida de que la canción está buenísima. Cuando a mí ya me encanta la canción y siento que tiene potencial, ahí recién se la enseño a un amigo, a algún familiar o a mi pareja.
-¿Siempre te has movido en el palo de lo folklórico y lo melódico o te has permitido bucear por otros géneros?
-Este disco está súper fuera del palo folklórico, bueno no sé. Yo siento que nunca estoy afuera. Es algo que siempre vuelve y es algo que me gusta de mi música. Siempre hay algo que de alguna manera me ata a la raíz folklórica, pero en este caso más a la raíz latinoamericana. Hay un poco de todo, pero siempre termino componiendo algo que parece o un candombe, un bolero o hasta un funk que tiene cosas latinas.
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