Hace dos meses la historia de Eduardo Grasso se hizo viral en todo el país. El sanjuanino es vegano y decidió comprar una cabra para que su dueño no la mate. Le costó $35 mil pesos.
El reencuentro de Eduardo y su cabra Eloisa luego de salvarla del matadero
El sanjuanino Eduardo Grasso es un joven vegano y proteccionista de la provincia que compró a una cabrita en Rawson para que no la carnearan. Las fotos del reencuentro.
La cabrita que fue bautizada "Eloisa" fue alojada en la finca del veterinario "Pirata" Olivares Robledal y desde enero no sabíamos nada de ella. El que nos trajo el update fue el mismo Eduardo que compartió imágenes de su reencuentro con el animalito.
"Después de casi 3 meses, hoy volví a encontrarme con Eloisa, la cabra que rescaté", escribió el proteccionista y activista vegano.
Eduardo dio un parte de cómo estaba la cabrita luego del rescate. "Se la ve feliz y tranquila, viviendo en paz como se merece. Tiene varias compañeras y, según me contaron en la granja, Eloisa es la que manda", contó el sanjuanino. Mirá las fotos del reencuentro.
Cómo fue el rescate de la cabra Eloisa de Rawson
Todo empezó con un aviso de Facebook: "Vendo Cabra, me hablan al privado", decía la publicación que se viralizó en los últimos días. En la foto aparecía un hombre con una cabrita y pedía $35 mil para quien se la quisiera llevar. Rápidamente, proteccionistas sanjuaninos y de un grupo de veganos que se manejan muy bien en redes sociales, detectaron esto y decidieron que iban a evitar que la cabrita fuera carneada por algún comprador.
"En un grupo de WhatsApp que tenemos con otros veganos sanjuaninos puse que la quería comprar, ahí hay casi 200 personas y si 70 ponían 500 pesos la comprábamos. Algunos me mandaron plata creo que junté algo de $20.000", relató a Tiempo de San Juan, Eduardo Grasso.
Por supuesto que Eduardo no puede tener una cabra en su casa y por eso el otro desafío al que se enfrentó es encontrar un lugar donde pudiera tenerla bien cuidada. Fue así que eligió la finca Tierras Blancas, ubicada en Santa Lucía. La misma pertenence al veterinario "Pirata" Olivares Robledal y se dedica a cuidar y proteger animales algunos autóctonos y otros no.
"Ahora la tengo que mantener de por vida, son como cuatro o cinco fardos de pasto por mes lo que va a consumir. Es muy chiquita, no tiene ni un año", explicó Eduardo.