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domingo 22 de marzo de 2026

Historia

De San Juan a la Ciudad Roja: Amparo, la bailarina que "a ciegas" se probó en un casting y hoy deslumbra en Marruecos

Con 24 años se convirtió en una de las artistas más destacadas del circuito de dinner shows y boliches del país africano. Sus inicios en la danza clásica y entre sueños familiares, su paso por los teatros sanjuaninos, sus ganas de no parar de crecer y un anhelo que sigue intacto: bailar en el mítico Colón.

Por Carla Acosta

En uno de sus tantos viajes a Buenos Aires, un amigo le mandó un posteo sobre una audición para bailarinas. Amparo Carrizo no lo pensó mucho y fue hasta el lugar, nada más y nada menos que donde funciona la Fundación Julio Bocca. Nunca supo a qué audición se estaba presentando, sólo sabía que había llegado justo a tiempo y que la fila era larguísima. Fue así que, con una mezcla de casualidad y destino, después de aquella prueba terminó bailando para una empresa que la llevaría meses más tarde a Turquía. Hoy, con 24 años recién cumplidos, deslumbra en Marruecos en uno de los boliches más prestigiosos del país y en un dinner show de lujo, disfrutando y viviendo de lo que ama: la danza.

La decisión de emigrar vino a romper un poco lo que yo tenía planificado para mi vida. Soy muy creyente de las energías, de cómo uno atrae las cosas que quiere a su vida y las cosas que son para uno. La decisión de emigrar vino a romper un poco lo que yo tenía planificado para mi vida. Soy muy creyente de las energías, de cómo uno atrae las cosas que quiere a su vida y las cosas que son para uno.

Embed - A M P A R O on Instagram: "Training a bit and feeling super grateful for this space and my body #heels #training #beautifuldestinations #lifestyle #marruecos"

“Mi primer año lo pasé en Caucete, con toda mi familia paterna. Después mis papás se separaron y crecí con mi mamá y mis abuelos maternos en el centro. Desde chiquita miraba ballet en la tele con ellos y me paraba en la cama a imitar. Mi abuela Ana María fue mi gran motor, me llevaba a las clases, me esperaba, iba a verme bailar”, cuenta la protagonista desde Marrakech, la ciudad más calurosa de Marruecos, donde trabaja actualmente.

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Su historia con la danza comenzó a los 4 años con gimnasia artística, pero rápidamente pasó al ballet por pedido expreso de su entonces profe. A los 5 empezó la carrera formal en el Instituto Ballerinas, donde se formó durante más de una década. A los 16 ya estaba trabajando profesionalmente en el Teatro del Bicentenario, participando de obras como El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente, Don Quijote y Giselle. Más tarde, se sumó a ediciones de la Fiesta Nacional del Sol y se abrió camino también como docente: “Desde 2019 hasta 2024 di clases de clásico, contemporáneo, ritmos urbanos y heels en institutos de Capital y Caucete, incluso en Marruecos el año pasado. Lo hice en pandemia, de manera online, tambien”.

Su versatilidad la llevó a estudiar una segunda carrera: Gestión de Moda en la Universidad Siglo XXI, con la que hizo una pasantía en Buenos Aires. Allí también se conectó con ritmos más comerciales: realizó cursos y tomó clases con grandes referentes del fem, heels y urbano como Melody Luz y Nico Merlín. Esos conocimientos le permitieron también empezar a bailar en boliches de San Juan, como Rapsodia, y también en San Luis.

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La sanjuanina no tenía planeado emigrar, pero una señal -o un mensaje de WhatsApp, mejor dicho- lo cambió todo. Un amigo le mandó una audición y fue a la misma prácticamente "a ciegas". “Volvía de Brasil con mi familia, tenía vuelo de regreso a San Juan esa misma tarde. Pero como la audición era a la mañana, fui igual. No sabía ni para qué era. Cuando terminé las cinco etapas me dijeron que era para ir a Turquía o Egipto. No entendía nada. A los dos meses me llegó el mail: me iba siete meses a Turquía”, recuerda.

Tras esa experiencia, volvió al país, convencida de seguir compartiendo su danza con sus colegas y alumnos de San Juan. Pero algo la había cautivado desde el otro lado del charco. Así, audicionó para un show en Marruecos y quedó. Primero estuvo en Rabat, luego en Marrakech, y desde abril está de nuevo en el país africano, esta vez instalada con su pareja, el también artista Matías Puig. “Vivimos a media cuadra del hotel donde trabajamos. Mi día a día es trabajar, pasar tiempo con mis amigas, con mi novio y construir una vida juntos. No pago alquiler, ni transporte, ni comida. Puedo ahorrar, algo imposible en Argentina para alguien que vive del arte. Acá, además, me siento culturalmente enriquecida. Para mí siempre fue un propósito ver paisajes y lo estoy cumpliendo. ”, afirma.

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Su rutina de trabajo no es para cualquiera: maquillaje desde la medianoche, cuatro pases de baile entre las 2:30 y las 4:00 de la mañana en el boliche, cenas show, presencias glamorosas los domingos. “Tiene muchos sacrificios. No estuve en el cumpleaños de mi novio ni él en el mío, me perdí la muerte de mi abuela, no veo crecer a mis hermanos. Pero también hay algo que no puedo vivir estando allá”.

Un "dinner show" es un evento que combina una cena con un espectáculo en vivo, ofreciendo una experiencia de entretenimiento que integra gastronomía y arte.

Desde los 44 grados marroquíes, Amparo quiere enviar un mensaje a quienes dudan de su camino: “Aunque haya personas que intenten obstaculizar el sueño de otros, el trabajo, la pasión y la empatía siempre ponen todo en su lugar. La competencia es con uno mismo, para superarse cada día. Lo demás, se comparte”.

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El sueño de mi abuela es verme llegar al Teatro Colón y sigue siendo mi sueño también. En algún momento se cumplirá, pero por ahora me toca viajar por el mundo antes de cumplirlo. El sueño de mi abuela es verme llegar al Teatro Colón y sigue siendo mi sueño también. En algún momento se cumplirá, pero por ahora me toca viajar por el mundo antes de cumplirlo.

Esto recién empieza para Amparo, quien con apenas 5 años ya supo que la danza era lo suyo. Desde África, el sueño del Teatro Colón sigue intacto. Pero mientras tanto, cada noche sobre cualquier escenario de Marrakech, baila como si ya estuviera allí.

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