El cuarteto de Córdoba desembarcó más de una vez en San Juan de la mano de Rodrigo Bueno. Sus shows, cargados de carisma, ritmo y rebeldía, dejaron huella en los fanáticos locales, pero también alguna que otra historia que terminó en caos. A 25 años de su muerte, un repaso de las visitas del Potro en la provincia.
Cuando Rodrigo hizo vibrar San Juan: noches de cuarteto, éxitos y una despedida marcada por el escándalo
El ídolo cordobés pasó por San Juan con shows que desbordaron pasión, baile y caos. Desde una noche inolvidable en Scombro hasta su última y accidentada presentación en el Club Trinidad, las visitas de Rodrigo dejaron huella en la memoria cuartetera local.
Una de las noches más recordadas ocurrió el 7 de diciembre de 1999, cuando "El Potro" se presentó en Scombro Dance, uno de los boliches más populares de la época. Rodrigo, ya en plena explosión de su fama, subió al escenario con la seguridad de quien sabe que está rompiéndola en cada rincón del país.
Abrió el show con "Si Tú Supieras" y desató la locura. El cuarteto sonó fuerte, las luces se encendieron y el público no dejó de corear los éxitos que lo tenían en la cima.
Pero su último paso por la provincia fue muy distinto. La noche del 11 de marzo del 2000, Rodrigo aterrizó al Club Atlético Trinidad, que por entonces funcionaba como ex Los Andes.
El show se hizo esperar. Los fanáticos llevaban horas acampando, con la entrada en la mano. El boleto costaba 7 pesos, un monto que muchos ahorraron peso a peso, expresó una nota de Diario de Cuyo. Mientras tanto, Rodrigo demoraba su llegada desde Mendoza. Kuky Herrera, productor del evento, salió a la ruta a buscarlo personalmente. Lo encontró vestido con jean, zapatillas, remera rosa y campera de jean, descansando en un auto. "No conocía mucho San Juan", le dijo el artista, mientras compartían unos minutos antes del caos.
El predio estaba colmado: 8 mil personas se agolpaban contra las vallas, entre cantos y empujones. A las 4.40 de la madrugada, Rodrigo apareció en el escenario con "Yerba Mala", y la multitud estalló. Sin embargo, el entusiasmo pronto se vio opacado por disturbios entre los guardias, la policía y un grupo de exaltados.
Mientras sonaba "Cómo le digo", comenzaron los incidentes: corridas, objetos que volaban, gases lacrimógenos -según se rumoreó, arrojados por el propio equipo de seguridad del cantante- y una batalla campal a los pies del escenario.
Rodrigo, con temple y malhumor, intentó calmar los ánimos. "Paren de tirar cosas, esto es una falta de respeto", lanzó, recordando otro show que había terminado abruptamente por una agresión similar. Pese a la tensión, continuó con los hits "8.40" y "Lo mejor del amor".
Pero la situación empeoró. Una lata, luego piedras, botellas y finalmente un tarro de espuma impactaron en el escenario. Rodrigo se hartó. "Gracias por el tarro", ironizó, y se bajó en medio de un público dividido entre la ovación y el caos.
Esa noche quedó marcada como su despedida de San Juan. Poco después, en abril, rompería récords al llenar 13 veces el Luna Park, y en junio, su vida se apagaría trágicamente en la Autopista Buenos Aires-La Plata, en el accidente que terminó con la Ford Explorer destrozada y el país de luto.
Aquel último recital dejó postales de emoción y decepción. En el predio, botellas, espuma y ambulancias. En la memoria de los sanjuaninos, el recuerdo de un artista irreverente, amado, polémico y fugaz, que vino a dejar su cuarteto, su rebeldía… y un final que aún se recuerda entre sus seguidores.