Alguna vez te has preguntado ¿cómo expresar mis sentimientos?, ¿cómo decir lo que siento? Muchas veces pareciera que esto es una acción que debería ser natural, pero es más difícil de lo que parece.
Cómo puedo poner en palabras mis emociones
En muchas ocasiones expresar nuestros sentimientos y emociones se puede volver una tarea bastante complicada sobre todo cuando nunca hemos estado acostumbrados a ello. Expresar cómo te sientes no es algo con lo que naces o aprendes de manera natural, sino, es una acción que vas desarrollando de acuerdo al entorno donde creciste y debes continuar practicando en tu adultez, no siempre es fácil de hacer por eso hoy te vamos ayudar.
Cuando hablamos de expresar nuestros sentimientos se trata, también de aprender a empatizar, sanar, soltar y enfrentar nuestros miedos. Decirle a otra persona cómo nos sentimos ante una situación o lo que pensamos de algo o de alguien en particular, es una forma bastante valiente de hacer frente a nuestras emociones mas internas emociones. Recuerda que lo que decimos y hacemos, habla de nosotros, de nuestra energía, de lo que somos, lo que transmitimos y de todo lo que vivimos.
Expresar nuestros sentimientos es un ejercicio saludable y necesario. En primer lugar para desahogarnos y a continuación para permitir a los otros conocer nuestro mundo interno ya que son una parte fundamental del mundo interior de todo ser humano.
Nos ayudan a interpretar el mundo y a comprendernos a nosotros mismos. Sin embargo, no constituyen únicamente una experiencia interna, necesitan ser compartidos con otras personas. Cuando somos incapaces de expresar sentimientos la frustración y la insatisfacción aparecen en el horizonte de ahí la importancia de poner en palabras y sacar al exterior, lo que nos pasa dentro.
¿Por qué nos cuesta tanto hablar sobre lo que sentimos?
Los motivos son múltiples y pueden tener su origen en experiencias tempranas. No obstantes, si encontramos la fuente de nuestra incapacidad podremos tomar medidas. Nunca es tarde para aprender a gestionar nuestros sentimientos.
Habitualmente los motivos de nuestra reticencia a expresar sentimientos se remontan a la infancia. A esa edad nuestra personalidad, y nuestra manera de ver el mundo se van formando y cualquier acontecimiento que nos marque profundamente puede determinar uno u otro camino hacia como entender nuestro mundo emocional.
Nuestro temperamento también juega un papel importante ya que influye en mayor o menor tendencia a abrirnos emocionalmente a los demás. Crecer en un entorno que considera que mostrar sentimientos es señal de debilidad, nos conducirá a reprimirlos, a guardarlos dentro de nosotros aunque nos duela por, miedo a ser juzgados, castigados o rechazados.
Estudios psicológicos hoy en día en adultos han revelado que los niños que recibieron rechazo o humillación en sus infancias por parte de sus allegados al expresar emociones, aprendieron a no volver a hacerlo. Igualmente, quienes obtuvieron la indiferencia como respuesta adulta ante sus emociones, interiorizaron que mostrar cómo se sentían era inútil.
Hoy en día esos adultos entienden que más allá de los orígenes de esta situación, existen distintos motivos por lo que seguimos siendo incapaces de expresar nuestros sentimientos. Está claro que no podemos revivir nuestra infancia de una forma diferente pero sí podemos abordar las causas que hacen que, hoy en día, ese el problema se mantenga.
Deberemos trabajar conceptos como:
- La Baja autoestima
Quienes no cuentan con una autoestima sana pueden sentir que no tienen derecho a expresarse o a reclamar. Piensan que lo que ellos sienten no es importante y, por ende, lo mantienen para sí mismos. También es posible que el miedo al abandono les impida sacar a la luz sus verdaderas emociones. Muchas veces no se expresan sentimientos por miedo a que, al hacerlo, la otra persona se moleste y le retire su cariño.
Por otro lado se encuentran aquellas personas que no expresan sentimientos como un mecanismo para preservar una autoestima frágil. Cuando se vive con una coraza que esconde un gran miedo al rechazo, expresar emociones resulta un ejercicio demasiado arriesgado. Muchas personas prefieren levantar un muro alrededor de sus sentimientos que, si bien les protege, también les aísla.
- Falta de asertividad
Expresar nuestros sentimientos debería ser una experiencia gratificante y enriquecedora a través de la cual permitimos que el otro nos comprenda y actúe en consecuencia. No obstante cuando no sabemos cómo expresarnos, es común que optemos por callar para evitar conflictos.
Tal vez en el pasado, al compartir nuestras sensaciones internas generamos una disputa o un malentendido. Seguramente la respuesta del otro no fue lo que esperábamos y ante tal panorama decidimos, a partir de ese momento, utilizar evasivas y excusas en lugar de expresar la verdad.
- Inteligencia emocional
La inteligencia emocional es la capacidad de identificar, comprender y expresar sentimientos. Muchas personas son incapaces de expresar lo que sienten, simplemente porque no lo saben bien. Seguramente no posean un vocabulario amplio y adecuado sobre emociones y les resulte verdaderamente difícil identificar qué sentimiento están experimentando. Sin esta base, es prácticamente imposible comprender, gestionar y compartir con otros nuestro mundo interno.
- Negación
Así mismo, también se da el caso de personas que no logran expresar lo que sienten porque pretenden a toda costa ocultar o negar la existencia de emociones como la tristeza o el enojo. Para estas personas este tipo de experiencias emocionales son negativas y deben ser suprimidas en lugar de expresadas, pues esto puede reflejar debilidad o falta de autocontrol. Este tipo de creencias irracionales hace que haya para quienes es difícil permitirse abrirse a los demás, manifestar su frustración o pedir ayuda cuando lo necesitan.
A continuación te vamos a dar unos Tips para poder expresar abiertamente y con claridad tus emociones:
- ¿A quién, cuándo y dónde?
Sé consciente de la persona que elegiste y a quien le abrirás tu corazón. Igualmente, ten presente el momento y lugar en el que lo haces, es importante elegir adecuadamente el espacio donde hablar ya que todo influye. No es lo mismo expresar tu sentimiento mientras tomas el autobús, que hacerlo en un lugar tranquilo y sin ningún tipo de interrupción.
Si estas en pareja con hijos, nunca hacerlo delante de ellos para resolver conflictos de ambos siempre solos y si es posible fuera de casa en una cafetería.
¿Vía texto o personalmente?
¡Ambas están bien! Sin embargo, serás tú la persona encargada de elegir por qué medio quieres hacerlo y por cuál te sentirás mejor. Pero antes, identifica qué tan importante es el tema a conversar y si de verdad amerita un encuentro físico con esa otra persona. Desde nuestro punto de vista hablar cara a cara siempre es lo más recomendable ya que puedes observar muchas cosas que por mensajes se pueden mal interpretar y es más humano poder mitrar a los ojos a alguien cuando hablas de emociones, sino hay posibilidad de hacerlo por tener una distancia física que sea por video llamada, eso ayuda a ver a la otra persona y sentirla mas cerca.
- Practícalo antes
Ordena tus ideas. Escribe tus ideas en una hoja o cuaderno y llévatelo al encuentro si lo necesitas. Determina muy bien qué palabras vas a usar y en qué tono las dirás. No te olvides de nada de lo que quieres decir y siempre habla de ti, de tus emociones y tus sentimientos, de como tu perdices las cosas y como las sientes. Habla en primera persona.
- Deja que la otra persona también hable
Incluye a la otra persona en la conversación. Pregúntale cómo se está sintiendo, qué opina sobre lo que le estás contando o, de ser el caso, si ha pasado por alguna situación parecida a la tuya. Se empático-a y entiende que la otra persona esta quizás por primera vez escuchándote hablar de algo que no sabía o conocía por lo que tiene todo el derecho del mundo a expresarse también o a callarse y oírte.
- Utiliza la técnica del sándwich: positivo + negativo + positivo
Si la intención de tu conversación girará en torno a un pensamiento, una emoción encapsulada, una apreciación o un consejo en general hacia alguien en particular ¡Esta técnica nunca falla! ¿Has escuchado de ella?
Empieza tu diálogo con un halago, sigue con la crítica constructiva y finaliza el tema dando una alternativa positiva.
- ¡Concéntrate en la conversación!
Deja a un lado las distracciones, silencia tu móvil, utiliza tus manos mientras hablas, mantén la mirada fija y sonríe. Esto hará que la otra persona se sienta a gusto, segura y en confianza contigo.
Ponte en el lugar de la otra persona
Ponerse en los zapatos de la otra persona es actuar con empatía y compresión, abrazar sus sentimientos, entenderlos y sobre todo, respetarlos. Conecta y escucha con un corazón receptivo así podrás fluir mucho mejor al expresar tus sentimientos y ponerlo en palabras.
- ¿Qué quieres lograr?
Ten súper claro el motivo de la conversación y lo que quieres lograr con ella: ya sea desahogarte, pedir ayuda, mejorar algo en ti o cambiar alguna conducta de la otra persona. No pierdas el foco, y se conciso-a y claro en lo que deseas conseguir al expresarte.
- Muéstrate cómo eres
A lo largo del diálogo ¡Sé tú! No intentes aparentar lo que no eres, ocultar tus emociones o tomar una actitud que no va contigo. Déjate ser. Al expresar lo que sientes rompe el hielo, ríe, llora o cuenta un chiste, pero se tú.
- Controla tu reacción
Y por último, pero no menos importante ¡No vayas con expectativas muy altas! Ojo, esto no quiere decir que no seas positivo-a ante lo que vayas a decir o comentar. Ve preparado- a para cualquier circunstancia y recuerda que muchas veces la respuesta está en quien lo expresa y no en quien lo recibe.
Escrito por: Carlos Fernández.
Coach y psicólogo.
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