Fue hace 5 años, un 20 de marzo como hoy pero de 2020, a las 00, cuando comenzó a regir el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio dictado por la pandemia por coronavirus, más conocido como cuarentena. A partir de ahí, el día a día se tornó extraño y, por momentos, se pareció más a una película de terror que a la realidad. Entre idas y vueltas, las medidas se extendieron por más de un año y durante ese tiempo, las calles de San Juan se llenaron de nuevos elementos: líneas de separación, carteles preventivos, tarros de alcohol en gel y barbijos se sumaron al paisaje cotidiano de tal modo que, algunos subsisten hasta hoy.
A 5 años del encierro, los vestigios de la pandemia que sobreviven en San Juan
Carteles, líneas de distancia y recipientes con alcohol, son muestra viva y tangible de la cuarentena, el momento en que todo fue como una película de terror.
Al principio, la mayoría de la población se mantuvo encerrada. Mientras el miedo a aquel “enemigo invisible” del que hablaban las autoridades para referirse al virus lo invadía todo, muchos hasta decidieron dejar bajas las persianas de sus ventanas y todos respetaban la consigna “quedate en casa”. En paralelo, comenzaban a gestarse las medidas preventivas que se aplicarían para el reinicio paulatino de las actividades.
En las farmacias, mercaditos, supermercados, kioscos y el resto de los locales comerciales, aparecieron los carteles que marcaban la obligatoriedad del uso de barbijo y del control de la temperatura corporal, además del respeto del distanciamiento de un metro y medio entre persona y persona para evitar contagios, muchos de los cuales se ven aún en las puertas y vidrieras.
Del mismo modo, se pueden ver actualmente algunas de las líneas que se colocaron en las veredas también con el fin de marcar la separación, qué indicaban dónde debía pararse cada una de las personas que hacía fila en la puerta de un cajero, de un centro de salud o de un restaurante.
El uso del alcohol en gel, que los sanjuaninos habían conocido en 2009 mientras se esparcía la gripe A, volvió recargado. En cada espacio público se podía ver un tarro del sanitizante y también en las carteras, mochilas y bolsos de las personas que andaban por la calle. Y la insistencia de su uso fue tal que, se transformó en una de las costumbres que más perduró entre los sanjuaninos y aún hoy está en vigencia.
El impacto de las medidas impuestas durante la cuarentena por Covid fue tal que cambió la forma de ejercer las actividades más comunes. Como el caso de la incorporación de las clases o envío de tareas de modo virtual para los alumnos, un método que se terminó incorporando a la habitualidad en las escuelas sanjuaninas; y de la práctica del trabajo desde casa, conocido como home office, que en algunos rubros se instaló para no desaparecer jamás.
A ellos se suman otros, como por ejemplo, el uso en los restaurantes de las cartas digitales a través de códigos QR, para evitar el paso de mano en mano de las cartas en papel; o del pago virtual por transferencia, que tomó impulso durante la cuarentana y, a partir de ahí, no paró de crecer.