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domingo 22 de marzo de 2026

¿Lo conocías?

Las curiosidades del pez telescopio, el depredador abisal que causó sorpresa en el streaming del CONICET

Este singular pez habita entre los 500 y 3,000 metros de profundidad, donde la luz solar no llega. Sus ojos altamente desarrollados le permiten cazar en completa oscuridad.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En las profundidades del océano, donde la luz del sol no alcanza y la presión es extrema, sobrevive un extraño y fascinante depredador: el pez telescopio. También conocido como Gigantura, este pez es una de las criaturas más enigmáticas del ecosistema marino profundo gracias a su impresionante adaptación visual, clave para cazar en la oscuridad absoluta.

El pez telescopio habita a profundidades que van desde los 500 hasta los 3,000 metros, zonas conocidas como mesopelágicas y batipelágicas. En estos ambientes, las temperaturas bajan drásticamente, la visibilidad es casi nula y los alimentos escasean, por lo que solo las especies mejor adaptadas logran sobrevivir.

Ojostubulares: la clave de su caza en la oscuridad

Una de las características más notables del pez telescopio son sus ojos, que se proyectan hacia arriba en forma de tubos, lo cual le permite captar la más mínima cantidad de luz bioluminiscente generada por otras criaturas marinas.

Este singular pez habita entre los 500 y 3,000 metros de profundidad, donde la luz solar no llega. Sus ojos altamente desarrollados le permiten cazar en completa oscuridad. Este tipo de visión es especialmente útil en el llamado "crepúsculo oceánico", una franja de profundidad donde apenas llegan unos pocos fotones de luz solar y donde muchas especies utilizan la bioluminiscencia como estrategia de defensa o caza.

Un cuerpo diseñado para elsigilo y la velocidad

Además de su visión especializada, el pez telescopio posee un cuerpo delgado y alargado, ideal para maniobras rápidas en un entorno sin obstáculos. Se alimenta principalmente de pequeños peces y crustáceos, a los que embosca desde abajo, utilizando su aguda percepción para detectar cualquier movimiento en la columna de agua.

Los científicos han registrado que estos peces tienen una boca extensible y mandíbulas adaptadas para engullir presas de gran tamaño relativo, una ventaja en un entorno donde cada oportunidad de alimentación cuenta.

Debido a lo inaccesible de su hábitat, el pez telescopio es una criatura que rara vez ha sido observada en su entorno natural. La mayoría de los registros provienen de exploraciones con vehículos submarinos no tripulados o de redes de arrastre profundo utilizadas por biólogos marinos.

Aun así, el interés científico por estas especies ha crecido, especialmente ante los avances tecnológicos en exploración marina. Comprender cómo criaturas como el pez telescopio logran adaptarse a condiciones tan extremas podría arrojar luz sobre los límites de la vida en nuestro planeta y también inspirar tecnologías biomiméticas aplicables a la visión nocturna o a la exploración espacial.

El pez telescopio es solo uno de los muchos ejemplos de vida extraordinaria que habita en las zonas más remotas del océano, un entorno que sigue siendo, en gran parte, un misterio para la ciencia. Su capacidad de ver en la oscuridad, su esencia como cazador y su discreta presencia lo convierten en un verdadero maestro de la supervivencia en un ecosistema donde la mayoría de las especies no podrían durar ni un minuto.

En un mundo donde se explora más el espacio que el fondo del mar, criaturas como esta nos recuerdan que los océanos aún guardan secretos tan fascinantes como cualquier galaxia distante.

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