Después del 10 de diciembre, la vida de Roberto Gattoni como dirigente cambió. Colgó por un tiempo los guantes. Lo dejó bien en claro en un mensaje a Tiempo de San Juan, en donde el ex vicegobernador dijo que “por ahora” no haría declaraciones públicas. No es un adiós definitivo. Por estos días, Gattoni, quien supo ser uno de los hombres de más confianza de Sergio Uñac, no está participando en los desafíos diarios que le impone al peronismo el poder en manos de opositores. Se mantuvo al margen de la interna justicialista. Es más, no visita desde el año pasado la casona de la calle 25 de Mayo. Quienes lo conocen y con quienes ha sabido cultivar buenas migas a lo largo de su extensa trayectoria, aseguran que no está a gusto con el entorno de Uñac como así tampoco con lo que evalúa la “kirchnerización” del partido.
La nueva vida de Roberto Gattoni
El ex vicegobernador, hombre de confianza de Sergio Uñac, está alejado “por ahora” de la política. Dio un paso al costado durante la interna peronista. Su opinión sobre el RIGI y el disgusto con el nuevo entorno del senador.
Gattoni es un profesional de los números. Asesoró a Joaquín Uñac, padre de Sergio y Rubén, durante su intendencia en Pocito. Tras el fallecimiento del “Coco”, continuó trabajando codo a codo junto a los hermanos hasta que Sergio alcanzó la intendencia, convirtiéndose en uno de los jefes comunales más jóvenes de San Juan (se impuso con 32 años). Su labor continuó y con la gobernación de Uñac se vino un lugar clave; ser el encargado de manejar los números, en el Ministerio de Hacienda y Finanzas. Nunca fue un ministro más, sino uno de los armadores, de los consejeros más importantes dentro del uñaquismo. El binomio fue fortaleciendo lazos hasta que finalmente Gattoni fue elegido por el pocitano para acompañarlo en la fórmula ganadora del 2019.
Ideológicamente Gattoni siempre fue un hombre más cercano a la centro-derecha. Se animó a hacer observaciones sobre el kirchnerismo. Es más, las fuentes aseguraron a este diario que veía a Uñac como un referente opositor parecido al ex gobernador Juan Schiaretti. En su momento, fue impulsor de una alianza de Uñac con Roberto Lavagna, sociedad que terminó diluyéndose con el tiempo y sufriendo el golpe de gracia con la bendición de Cristina Fernández de Kirchner a Alberto Fernández.
Esta imagen de Uñac votando en contra del RIGI no es la versión preferida de Gattoni. Dicen que le dio su opinión al senador antes de su votación. Que le sugirió que votara a favor. Finalmente, Uñac terminó votando en contra, en sintonía con el bloque Unión por la Patria. Es más, es tal el convencimiento de Gattoni, que hubo mensajes a legisladores sanjuaninos que votaron a favor del RIGI, celebrando su bendición en la Cámara de Diputados local.
Aunque no siempre opinen de forma coincidente, Gattoni presta servicios como contratado en la Cámara de Senadores. No es parte del staff de asesores propiamente dicho, pero sí forma parte de la estructura uñaquista.
Su concepción ideológica y su forma de hacer política se contrapone a la de otros dirigentes dentro del uñaquismo. A pesar de que la convivencia para el afuera siempre fue buena, lo cierto es que sobre todo durante la segunda gestión del pocitano, hubo dos ligas dentro del uñaquismo en constante fricción. Por un lado, una línea que reúne a dirigentes como Mauricio Ibarra, Alberto Hensel, Cristian Andino, Walberto Allende, Carlos Lorenzo y Juan Carlos Quiroga Moyano. Y por el otro, el espacio que convoca al ex vicegobernador Roberto Gattoni, Juan Carlos Abarca, Pablo García Nieto y Juan Flores.
Con su asunción en el Senado, Uñac inclinó la balanza hacia Ibarra, Andino, Hensel y compañía. Es más, estos tres últimos son asesores. Gattoni no se siente cómodo con el nuevo entorno de Uñac, al que calificó duramente ante dirigentes que son de su confianza. Para Gattoni, Uñac tiene que volver a ser una persona de confianza para el sector empresarial, en donde ve que sigue gozando de buena imagen. Le gustaría que estuviera más cerca del peronismo federal que de los sectores más cercanos al kirchnerismo.
En la interna peronista, que tuvo más capítulos que una novela turca, Gattoni decidió mantenerse al margen. No participó en las reuniones, no fue a la sede del PJ ni tampoco operó con vehemencia en ningún sentido. Finalmente, terminó resolviéndose tras delicados tires y afloje que sellaron una unidad entre el uñaquismo y giojismo con un lugar para el chimbero Fabián Gramajo. Los dirigentes más cercanos a Gattoni quedaron fuera de las listas. Igual que el propio es vicegobernador.
“No voy a estar en ningún cargo público, ya había tomado la decisión el año pasado, de dejar cerrada esta etapa en este 10 de diciembre", dijo Gattoni a Tiempo de San Juan en una de sus últimas sesiones presidiendo la legislatura. En aquella oportunidad dijo que lo tenía inquieto una faceta más relacionada con su vida personal: su estreno en el abuelazgo.
El 2024 encontró a Gattoni fuera del circuito frenético de la política, una pausa después de más de 30 años de labor ininterrumpida dentro del campo de batalla. “Por ahora no estoy haciendo ningún tipo de declaración”, le informó a este medio ante el pedido de una nota. Por ahora. A buen entendedor, pocas palabras.