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domingo 22 de marzo de 2026

Redes sociales

Entre crisis y crisis, Gabriela Cerruti se hizo tiempo para sortear un consolador

La portavoz presidencial etiquetó a varias amigas, para que se ganen el consolador de una afamada marca extranjera. Qué le dicen en las redes.
Por Ramiro Salsamendi Leuman

No todo es trabajo. No todo es andar comunicando la poca o mucha cosa que hace el presidente Fernández para frenar una inflación que camina a los 3 dígitos, a un dólar “Moritán”, que viaja hacia los 400 pesos, o para controlar a movimientos sociales que prometen su sangre en las calles para terminar con la pobreza.

También la portavoz presidencial se hace tiempo para organizar sorteos de cosas, por ejemplo, de un consolador. En su cuenta de Instagram etiquetó a amigas para mostrar que se debía hacer para participar.

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Las elegidas fueron, entre otras, al periodista Nancy Pazos y la cantante de tangos Patricia Malanca, que se volvieron involuntarias protagonistas de la tarde tuitera.

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En las redes dieron cuenta rápido de las ocupaciones extracurriculares de la autora de “La Revolución de las Viejas”, el libro que había que etiquetar junto a algunas amigas, y le dijeron algunas cosas.

El economista y panelista Manuel Adorni, por ejemplo, escribió: “Medio país hundido en la pobreza, 4M de indigentes, la inflación cerca de los 3 dígitos anuales, el dólar totalmente descontrolado y la economía paralizada. Mientras tanto la portavoz de la Nación participa en concursos para ganarse un consolador. Absolutamente acabados. Fin”.

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https://twitter.com/madorni/status/1550544886784331776

El doctor Carlos Kambourian, que saltó a la celebridad en medio de la pandemia del coronavirus, fue algo más escatológico: “La portavoz presidencial, @gabicerru está muy ocupada intentando ganarse un consolador en un sorteo. Se ve que con el dólar a 350 no se lo puede comprar. La Argentina de desangra y ellos eyaculan sobre nosotros”.

Pero no sólo tuiteros con chapa dijeron lo suyo, sino muchísima gente de a pie que, indignada, le hizo saber a Cerruti lo que piensan de su actitud.

Hubo tuits serios e indignados, y los hubo con mucho humor e ironía. Claramente nadie se horrorizó por un consolador, pero si muchos se preocuparon por una nueva muestra de desconexión con la realidad y falta de empatía de varios dirigentes con el sufrimiento de gran parte de la población.

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