ver más

domingo 19 de abril de 2026

Justicia sanjuanina

Desde adentro: cómo trabaja la Cámara de Paz que funciona con dos jueces menos

El escenario, según fuentes cercanas al fuero, expone una tensión estructural en un tribunal que, lejos de tratar cuestiones menores y de "poca monta", absorbe una de las cargas de trabajo más altas y complejas del sistema judicial sanjuanino.

Por Luz Ochoa

Tras la reciente muerte del juez Juan Luis Romero, la Cámara de Apelaciones de Paz quedó en una situación crítica, puesto que hoy funciona con un solo juez titular, Fernando Vargas, y dos magistrados subrogantes que deben dividir su tiempo entre este fuero y sus propias salas de origen. A esa vacante se suma otra, arrastrada desde hace dos años, por la ausencia del vocal Víctor Bazán, quien dejó el cargo por problemas de salud y cuya renuncia aún no se efectiviza, a la espera de una jubilación por incapacidad que depende de ANSES.

El escenario, según fuentes cercanas al fuero, expone una tensión estructural en un tribunal que, lejos de tratar cuestiones menores y de "poca monta", absorbe una de las cargas de trabajo más altas y complejas del sistema judicial sanjuanino.

Actualmente, la Cámara está presidida por Vargas y cuenta con el acompañamiento de la secretaria Lorena Delgado. Los lugares de los jueces ausentes son cubiertos por Abel Soria, quien es vocal de la Sala I del fuero civil, y Juan Carlos Pérez, que es presidente de la Sala III, quienes actúan como subrogantes.

Sin embargo, el principal problema no radica en la falta de respuesta de estos magistrados, sino en la sobrecarga: ambos deben cumplir funciones simultáneas en sus respectivas cámaras. “No es lo mismo que haya un juez específico cumpliendo su labor exclusiva en el fuero”, advirtieron las fuentes.

En ese sentido, remarcaron que “no se puede pretender que un camarista civil, que ya tiene trabajo en su ámbito, pueda desempeñarse con la misma efectividad en la Cámara de Paz”.

Aunque suele asociarse a conflictos de menor cuantía, la Justicia de Paz Letrada abarca un universo amplio y diverso. Interviene en cuestiones de familia, como cuotas alimentarias en departamentos alejados del Gran San Juan; casos de violencia familiar; procesos sucesorios; ejecuciones fiscales y privadas, sin límite de monto; y apelaciones de juzgados de faltas de toda la provincia (excepto Capital, que tiene su propio sistema de apelación entre juzgados).

Esto implica que la Cámara recibe causas provenientes de unos 25 juzgados de paz distribuidos en todo el territorio provincial. “Hay una idea errónea de que son contravenciones simples, pero muchas causas tienen un alto nivel de complejidad”, señalaron desde el fuero.

A diferencia del fuero civil, que cuenta con cuatro salas, la Cámara de Paz funciona con una sola, lo que agrava el impacto de cada vacante.

Las cifras reflejan la magnitud del problema. Según datos oficiales de 2024, la Justicia de Paz Letrada fue el fuero con mayor actividad jurisdiccional de San Juan, con más de 155 mil causas tramitadas en un solo año. Ese volumen incluye expedientes de los 7 juzgados de Capital, los 4 del Gran San Juan (Rawson, Rivadavia, Santa Lucía y Chimbas) y otros 14 distribuidos en distintos departamentos.

Frente a este escenario, desde la Cámara ya habrían solicitado refuerzos a la Corte de Justicia. Mientras tanto, el personal trabaja al límite: “Hay empleados que están extendiendo sus jornadas para poder dar respuesta a los expedientes”, indicaron.

En cuanto a la cobertura del cargo dejado por Romero, en el fuero confían en que el proceso no se demore demasiado. Como antecedente cercano, recuerdan que tras la muerte del fiscal general Eduardo Quattropani, su reemplazo -Guillermo Baigorrí- fue designado en apenas cuatro meses.

No obstante, también hay ejemplos opuestos. La vacante que dejó Josefina Nacif en la Sala IV de la Cámara Civil lleva ocho meses sin resolución, pese a que la terna ya fue definida por el Consejo de la Magistratura. Aunque vale aclarar que aquí convergen otras cuestiones que exceden lo institucional y tienen a la política como eje.

El mecanismo para cubrir estos cargos requiere un llamado de la Corte de Justicia, la evaluación de postulantes por el Consejo y, finalmente, la designación por parte de la Cámara de Diputados.

Mientras se aguardan definiciones institucionales, la Cámara de Paz sigue funcionando en condiciones atípicas, sostenida por un esquema de subrogancias y sobreesfuerzos internos.

El problema de fondo, coinciden las fuentes, no es solo coyuntural: pone en evidencia la fragilidad de un fuero que, pese a su volumen y complejidad, cuenta con menos estructura que otros ámbitos judiciales.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video
video