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domingo 22 de marzo de 2026

Elecciones 2021

Alta temperatura: arde la caldera del peronismo santaluceño

Antes del acto que encabezó Uñac existió una reunión estratégica en la que analizaron la derrota de las PASO y sobrevoló el 2023.
Por Daniel Tejada

Antes del multitudinario acto partidario que encabezó Sergio Uñac el viernes 29 de octubre en la Unión Vecinal del Barrio San Lorenzo, en Santa Lucía, hubo una reunión preliminar de corte estratégico y para pocos, en ese distrito tan apetecido como esquivo para el peronismo. Hacia adentro, los principales referentes del justicialismo acordaron minimizar los daños, reconociendo que es inviable pretender un batacazo el 14 de noviembre luego de haber quedado 25 puntos por debajo del orreguismo en las PASO. Como era de suponer, también empezó a sobrevolar el 2023 en las conversaciones.

Curiosamente o no tanto, quien condujo esa reunión cerrada fue un pocitano. El ministro de Desarrollo Humano, Fabián Aballay, encabezó el encuentro al que asistieron funcionarios provinciales que viven en Santa Lucía y que, por lo tanto, tienen doble responsabilidad sobre el resultado electoral, además de legítimas aspiraciones para intentar desplazar a Juan José Orrego dentro de dos años.

Intercambiaron impresiones acerca de lo sucedido en las PASO en el departamento y coincidieron en que hay que hacer el mayor de los esfuerzos para contribuir al triunfo provincial. Cada voto cuenta. Aunque la tarea política no alcance para revertir el orden sellado el 12 de septiembre en ese distrito, igualmente se debe evitar que el margen se agrande e incluso se puede buscar un repunte que acorte algunos puntos la distancia.

El 2023 se asomó en la reunión. Según la fuente, se habló de impulsar ‘nuevas caras’ y de ‘renovación’, invitando a todos y a todas a participar. Entonces intervino el presidente de la Junta Departamental del PJ, Lucio González. Reforzó el mensaje de apertura y se anotó entre los que pueden abrigar expectativas. ‘Todos tenemos apetencias’, habría dicho el referente santaluceño.

González es el virtual viceministro de Aballay. Está al frente de la Secretaría de Promoción Social. Fue candidato a intendente de Santa Lucía por primera y única vez en 2019. Obtuvo el 38 por ciento de los sufragios, 18 puntos por debajo del menor de los hermanos Orrego, que alcanzó el 56 por ciento.

Con los militantes. Junto a las autoridades provinciales, dos santaluceños con nombre propio: Lucio González (segundo a la izquierda) y Marcelo Cerdera (penúltimo a la derecha).

En 2015 González fue candidato a diputado departamental en fórmula con Daniel Molina, quien entonces era Ministro de Desarrollo Humano. También perdieron. Fue la reelección de Marcelo Orrego.

El pasado lunes en el programa ‘Banda Ancha’, González consideró que el peronismo tiene chances en el municipio dentro de dos años. Dijo que hay ‘mucha dirigencia, hombres y mujeres muy preparados en lo técnico y en lo político para poder disputar en 2023’. No dio nombres, básicamente porque es muy prematuro y hacerlo podría ahuyentar el entusiasmo de algunos excluidos. Primero, que activen la maquinaria de inmediato para mejorar la performance en esta legislativa. Y después se verá quién llega mejor posicionado.

‘Yo como presidente de la Junta tengo el desafío de conducir este proceso de liderazgos que viene del sector joven muy apuntalado por los compañeros de siempre en el departamento’, dijo González. ¿Conducir el proceso significa hacerse a un costado y asumir un rol de armador más que de candidato? No parece el caso.

Nadie espera que González decline ser candidato a intendente por segunda vez en 2023. Lo manifestó una fuente del peronismo departamental de vasta trayectoria. El trabajo político territorial del viceministro parece direccionado en ese sentido. Después de la derrota sufrida en 2019 con Orrego, ratificó su cargo en la conducción partidaria, en la interna de marzo de 2020. Desde entonces ha ejercido el cargo con determinación, aun asumiendo el costo de que le señalen cierto personalismo.

Discrepancias

Otra de las figuras de peso en el PJ santaluceño, el concejal Marcelo Cerdera, reclamó internamente un cambio de metodología, según trascendió. El edil planteó que el momento de instalar eventuales candidatos es el 15 de noviembre, el día después de las elecciones legislativas de mitad de mandato, porque sería la única manera de llegar con fortaleza para confrontar con los Orrego en su bastión.

El cambio de metodología referido por Cerdera, que generó algunas incomodidades, apuntó también a focalizar los esfuerzos en la zona centro, donde el orreguismo le gana al peronismo en una relación de 3 a 1. Por origen y doctrina, el justicialismo se entiende mejor con los sectores vulnerables, populares, de la zona norte del departamento. Pero está visto que con esa periferia no alcanza para ganarle a Producción y Trabajo.

Como González, Cerdera también quiere estar en la grilla de candidatos. A ellos habrá que sumar otros nombres que vayan apareciendo con el correr de los meses. El exministro Molina hace tiempo tomó distancia de la Junta Departamental. Hoy ninguno lo anota entre los eventuales aspirantes.

Más allá de las diferencias o los matices, González y Cerdera comparten un punto central: entienden que falta visibilizar ante el vecino de Santa Lucía los recursos que llegan desde la provincia. ‘Hoy se lleva los pergaminos el intendente aunque el 80% sean fondos provinciales’, protestó una de las fuentes.

En este sentido, empezó a escucharse la queja hacia funcionarios provinciales que muchas veces llegan al departamento con operativos importantes, como entrega de anteojos, de documentos de identidad o controles sanitarios, pero los referentes del peronismo santaluceño se quedan al margen básicamente porque nadie les comunica ni los invita. ‘Después llega una elección y somos ignotos desconocidos’, redundó una de las fuentes en estricto off the record.

Por supuesto la línea de largada para 2023 serán las elecciones legislativas del 14 de noviembre. Ese punto de partida hasta ahora es cuanto menos preocupante visto desde el justicialismo santaluceño.

Los números

A nivel provincial, en las PASO del 12 de septiembre el Frente de Todos obtuvo el 43,1 por ciento de los votos. Fueron apenas 5 puntos más que los 38,1 de Juntos por el Cambio.  Con respecto a las PASO legislativas de 2019, el oficialismo perdió 11 puntos y la oposición ganó 8. Con respecto a las PASO de 2017, el PJ y aliados bajaron solo 5 puntos y el basualdismo/orreguismo trepó 8.

Aún así, a nivel provincial el uñaquismo logró sostener la victoria en 15 de los 19 departamentos. San Juan quedó en el exclusivo lote de jurisdicciones pintadas de azul, en un mapa nacional teñido de amarillo.

Las derrotas peronistas se sintieron en Iglesia y los tres municipios urbanos del eje Libertador, empezando por Santa Lucía, pasando por Capital y terminando en Rivadavia.

El desgranamiento sufrido en Santa Lucía fue mucho peor que el provincial. El 12 de septiembre el Frente de Todos alcanzó apenas los 30 puntos -muy por debajo del promedio general del 43,1- contra el 55 por ciento de Juntos por el Cambio. Esa diferencia de 25 puntos fue la mayor obtenida por el orreguismo en todo el territorio, aunque en cantidad de votos no haya impactado tanto por una cuestión de tamaño del padrón electoral.

En votos, Santa Lucía fue el cuarto departamento que más le aportó a Juntos por el Cambio en las PASO. El primero fue Capital con 31.909 votos, el segundo fue Rivadavia con 22.934 y Rawson cerró el podio con 22.042 votos. Recién después apareció Santa Lucía con nada despreciables 15.709 votos que casi duplicaron a los del peronismo y asociados, que se quedaron con 8.700.

En términos comparativos, en Santa Lucía el Frente de Todos cayó 14 puntos en las PASO de 2021 con respecto a las PASO legislativas de 2019. Y perdió 13 puntos con relación a las primarias de 2017. Juntos por el Cambio trazó el camino inverso. Siempre hablando de estos comicios parlamentarios, trepó del 37 por ciento en 2017 al 43 por ciento en 2019 y de ahí al 55 por ciento en 2021.

Las cifras dejan absolutamente claro el desafío enorme que tiene el PJ en ese distrito, el menos pesado en padrón electoral de todo el Gran San Juan pero, sin dudas, el más simbólico políticamente porque es el bastión desde donde Marcelo Orrego ‘contagió’ a otros distritos como Rivadavia, con Fabián Martín, y 9 de Julio, con Gustavo Núñez, ambos consagrados por primera vez en 2015 y reelectos en 2019.

Es cierto que el PJ ganó las PASO en 9 de Julio el 12 de septiembre por holgado margen. Sin embargo, cuando intentó recuperar el municipio hace dos años con Daniel Banega no alcanzó el efecto arrastre provincial para arrebatarle el distrito a Núñez y el orreguismo.

Asestar un golpe en las urnas hoy parece muy difícil para el peronismo. Por eso la mayor aspiración para el 14 de noviembre será contener la fuga de votos y lograr el mayor aporte posible para la victoria provincial. Revertir los 25 puntos de diferencia es una quimera. Reducirlos parece más lógico. Con eso alcanzará para dar el banderazo de largada para el 2023.

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