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sábado 21 de marzo de 2026

ELECCIONES 2021

Iglesia: génesis de una interna feroz y números para revertir

Cómo se cocinó la hegemonía del partido de la estrella y cuál fue el punto de quiebre. A dónde fueron los votos de 2019 que se escaparon en 2021.
Por Daniel Tejada

Acaso pueda parecer obsesiva la dedicación política y periodística por el resultado electoral en Iglesia porque, a decir verdad, desde el 12 de septiembre en adelante el departamento cordillerano insumió una inusual cantidad de llamados, reproches, análisis y estrategias. La realidad es que de los cuatro municipios donde fue derrotado el oficialismo, es el único donde podría darse vuelta el resultado el 14 de noviembre. En un escenario de estrechez, sería motivo de festejo para el Frente de Todos.

Entre el jueves y viernes de la semana pasada Sergio Uñac se reunió a solas en su despacho con el presidente del Partido Bloquista, Luis Rueda, y la diputada nacional Graciela Caselles. La legisladora llevaba tiempo sin acercarse a Libertador y Paula. Fue su reencuentro con los pocitanos entre esas cuatro paredes. Lo que hayan hablado quedó entre ellos. Solo trascendió que el gobernador les encomendó resolver el asunto iglesiano.

Hay una admisión implícita del justicialismo acerca de que la elección en Iglesia es asunto de bloquistas. Los dirigentes peronistas del distrito cordillerano no están en la discusión desde hace varios años.  El último intendente del PJ fue Alfredo Allegui, quien asumió en diciembre de 2003 pero terminó intervenido por el Poder Ejecutivo provincial en noviembre de 2006, un año antes de concluir su mandato.

La intervención fue resuelta por el entonces gobernador José Luis Gioja con acuerdo de la Legislatura, porque el municipio había caído en un conflicto institucional sin arreglo. Allegui enfrentaba un pedido de juicio político que había prácticamente paralizado la gestión. El impulsor de la destitución era el entonces concejal bloquista Jorge Espejo. El dirigente empezaba a emerger y le quedaban muchos capítulos por escribir hacia adelante.

Tenía razones fundadas Espejo para promover la destitución de Allegui, porque el intendente había incumplido con la rendición de cuentas. Como interventor provincial arribó el secretario de Gobierno y Justicia, Guillermo Leonardi. Apenas un año duró su misión de normalizar la administración. En las elecciones de 2007 ganó el bloquismo y desde entonces el partido de la estrella consolidó su hegemonía.

En esos comicios de 2007 se impuso la fórmula de Mauro Marinero como intendente y Espejo como diputado departamental. La sociedad política fue muy exitosa. Tanto que se repitió la dupla en los comicios de 2011. En 2015, como Mauro no podía ser nuevamente reelecto, impuso a su hermano Marcelo ‘Chelo’ Marinero como candidato a intendente. Espejo volvió a acompañar como legislador. Se prometió a sí mismo que esa era su última vez en Libertador y Las Heras. Era la última vez que resignaba su vocación de llegar al Ejecutivo Municipal.

La interna bloquista eclosionó en 2019.  Espejo pidió pista para competir en primarias contra los hermanos Marinero y no tuvo espacio. El Comité Departamental de Iglesia ratificó a ‘Chelo’ para encabezar la fórmula, por supuesto con el respaldo de su hermano Mauro. Espejo terminó conformando su propio partido municipal. Se llevó una parte del bloquismo consigo y barrió con los Marinero en las urnas.

Luego la transición fue muy traumática. Apenas asumió, Espejo dio de baja unas 1.000 becas municipales que había dejado su antecesor. Y realizó una serie de denuncias penales por el manejo de las regalías mineras y contrataciones varias. Fue una seguidilla de golpes contra los Marinero que ellos anotaron con meticulosidad.

Otros tiempos. Jorge Espejo y Mauro Marinero en épocas de fórmula compartida. Ascendieron juntos y la relación se quebró.

Esta apretada historia explica dos cosas. La primera, que al menos desde 2007 en adelante el bloquismo es la fuerza política prácticamente excluyente en Iglesia. La segunda, que la interna bloquista es el principal escollo del Frente de Todos para salir decorosamente de estas legislativas nacionales de mitad de mandato.

Aunque el bloquismo es el principal socio político del justicialismo en toda la provincia, el pedido concreto de Uñac a Rueda y Caselles estuvo estrictamente focalizado en Iglesia. Los antecedentes antes expuestos justifican al gobernador.

El Frente de Todos compitió con lista de unidad el 12 de septiembre al igual que Juntos por el Cambio. Por esa razón el escrutinio sirvió únicamente para medir cómo se encuentra uno respecto del otro en la voluntad popular. En números redondos, terminaron 44% a 39% según los números definitivos de la Justicia Nacional Electoral. Fueron 163.000 contra casi 145.000 votos. Esa diferencia de apenas 5 puntos se explicó por el desgranamiento del oficialismo. La oposición solo logró mantenerse en relación a 2019. Con eso le alcanzó para achicar la brecha.

Aun así, el Frente de Todos logró sostenerse como favorito en San Juan, en un mapa nacional amarillado por la disconformidad con el gobierno de Alberto Fernández. Ante esa ola descomunal, los 5 puntos de diferencia logrados en la provincia fueron puestos en valor. Al mismo tiempo significaron una luz de alerta. El oficialismo pudo imponerse en 15 de los 19 departamentos. Cayó en Capital, Santa Lucía, Rivadavia e Iglesia. En los tres primeros la ventaja de Juntos por el Cambio fue de dos dígitos. Revertir esa situación es improbable. En contraste, el municipio cordillerano se presenta muy accesible.

Los números son bastante sencillos de interpretar. De acuerdo a los guarismos definitivos de la Justicia Nacional Electoral, el pasado 12 de septiembre el Frente de Todos obtuvo en Iglesia 1.613 votos contra 1.753 de Juntos por el Cambio. La diferencia de apenas 140 sufragios en un distrito con vínculos humanos tan fuertes, donde todos se conocen, parece muy manejable. Dar vuelta el resultado el 14 de noviembre debiera ser accesible para los líderes territoriales.

Claro que antes deberían despejarse las dudas conspirativas. La guerra indisimulada entre Espejo y los Marinero rápidamente fue identificada en Casa de Gobierno como una de las razones –no la única- que requiere una rápida contención. La otra situación es inherente a la propia gestión del actual intendente, cuya imagen sufrió un deterioro notable en encuestas y el 12 de septiembre se pudo verificar también en las urnas.

Espejo ganó la intendencia en 2019 con 2.078 votos, según el escrutinio provisorio publicado el domingo 2 de junio de aquel año. ‘Chelo’ Marinero quedó segundo con 2.016 votos. Entre ambos, todo el bloquismo se quedó con prácticamente el 90 por ciento de los sufragios en juego.

Dos años después el oficialismo obtuvo apenas 1.613 votos. Suponiendo que los Marinero no hubiesen aportado nada, Espejo perdió 465  votos en 2019 con respecto a aquellos 2.078 votos logrados en 2019.

Hay más. Juntos por el Cambio había obtenido apenas 486 votos en las elecciones municipales de 2019, con Fernando Mini como candidato. De ese ínfimo caudal la alianza saltó a 1.753 votos en esta legislativa de 2021. ¿De dónde salió la diferencia? Resulta innegable que una parte importante del voto bloquista de hace dos años esta vez migró hacia la vereda opuesta. Si fue de manera direccionada u ocurrió espontáneamente, queda a criterio del analista de turno.

La caída del voto oficialista en estas legislativas en Iglesia no solo se explicó con el crecimiento de Juntos por el Cambio, sino también con la participación de la tercera y la cuarta fuerza. El Frente de Izquierda Unidad, que compitió con dos listas, sumó 419 votos. Desplazó así a Consenso Ischigualasto, que logró 327 votos.

Pero hay más. El nivel de asistencia a las urnas en Iglesia quedó por debajo del 67% promedio alcanzado en la provincia. Hubo un 62% de presentismo en el departamento. Esos cinco puntos pueden resultar determinantes para la elección general si se lograra alentar una mayor participación. Asunto aparte será la preferencia de los nuevos sufragantes cuando entren al cuarto oscuro…

Y hay más todavía. En Iglesia hubo una cantidad importante de votos blancos y nulos, siempre tomando como vara los 140 votos de diferencia entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. Según el escrutinio definitivo, fueron 358 votos en blanco y 311 los nulos. Son 669 voluntades para conquistar en este segundo tramo de campaña.

Unidad. El viernes pasado, Rueda desembarcó en Iglesia y obtuvo la foto con Marinero y Espejo relativamente cerca uno del otro.

Tanto Rueda como Caselles han coincidido en el diagnóstico. Si hay una cuota de interna bloquista haciendo ruido en Iglesia, en la misma medida hay un desgaste prematuro de la gestión de Espejo. El presidente del partido de la estrella le ha pedido al intendente que abra las puertas de su despacho y empiece a salir más para recuperar el contacto cara a cara con los vecinos. También le demandó a Mauro que deje para 2023 las apetencias políticas porque este juego de rivalidades en 2019 solo hará que pague el costo el gobernador.

Caselles tuvo una conversación en el mismo sentido con Marinero. Con Espejo no hablan. La relación del intendente y la diputada nacional quedó muy deteriorada desde aquella elección de 2019. Ella jugó abiertamente con Mauro y ‘Chelo’, porque entendía que eran la alternativa orgánica del bloquismo.                                           

Marinero le contestó a Caselles –y posiblemente a Rueda también- que él será candidato a intendente en 2023 por dentro del partido o por afuera, si no lo dejan competir. Se terminaron de caer las apariencias. Con Espejo llegaron a un punto irreconciliable. La duda es si la discordia entre ambos bloquistas será más poderosa que la necesidad de supervivencia. Si podrán más las pasiones que el pragmatismo.

Iglesia tiene un peso ínfimo en el padrón provincial. Sin embargo, es el departamento más rico, con el oro de Veladero en producción y el cobre de Josemaría a punto de iniciar, con el paso de Agua Negra hacia el Pacífico y la ruta 150 hacia el Atlántico, con el dique Cuesta del Viento como atractivo turístico de rango internacional.

Por lo pronto, Rueda logró una foto de unidad el último viernes. Desembarcó en el departamento y logró poner a su lado a Espejo y a Marinero. ‘No son tiempos de distracciones, estamos trabajando unidos por el departamento’, dijo sin anestesia el presidente del bloquismo, candidato a diputado nacional en tercer término en la lista que encabeza Walberto Allende y secunda Fabiola Aubone.

Fue apenas una semana después de aquella reunión a puertas cerradas con Uñac y Caselles. Cada uno hizo lo suyo. Ahora queda en manos de los iglesianos.

 

 

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