El 25 de noviembre del 2016 se murió Fidel Castro, el hombre que recibió a Diego Maradona en una de sus tantas luchas por salir adelante luego de que su salud le jugara una mala pasada. Cuatro años después, se fue el barrilete cósmico, y con el un símbolo del contrapoder.
La coincidencia: Maradona falleció el mismo día que Fidel Castro
La amistad entre Fidel y Maradona nació en el 2000, cuando inició un tratamiento de desintoxicación en Cuba. Llevaba tatuado al Che Guevara en el brazo derecho, y en el brazo izquierdo a Fidel. Era tanta la devoción de Diego a Fidel, que le dedicó a él y al pueblo cubano su autobiografía "El Diego". El cubano lo consideraba un amigo personal.
Hace cuatro años viajó a Cuba para despedir a Fidel. Allí, envuelto en lágrimas y visceral, dijo: "Se fue un grande, no tengan dudas. Fidel deja una herencia clara y bella que no podemos traicionar. Quien supone que su muerte debilita a Cuba, se equivoca". Para cerrar, agregó: "Me siento cubano, a mí me han dado muchísimo amor en mi enfermedad. Y hoy que me levanto todas las mañanas y puedo practicar deportes, o puedo hablar con ustedes, o dar una entrevista, eso se lo debo mucho a Fidel".
Maradona siempre protestó contra el imperialismo, se caracterizó por hacerle frente a todos los poderosos. En el 2005 protestó contra la presencia del ex presidente de Estados Unidos George Bush en Argentina, en la Cumbre de las Américas. Se puso una camiseta con la frase "Stop Bush", que se replicó y se produjo en masa.
El Diego nunca renunció a sus orígenes. El conocido director de cine Emir Kustarica consideró que si Maradona no hubiera sido futbolista, "hubiera sido revolucionario". Cuatro años después de despedir a su amigo Fidel, otro revolucionario se convirtió en leyenda. "La leyenda sigue viva en nosotros, en los corazones que laten por Fidel". Con estas palabras concluyó la entrevista a la televisión pública cubana hace cuatro años. Hoy Argentina dice: "La leyenda sigue viva en nosotros, en los corazones que laten por el Diego".