Historias

Las amas de casa de San Juan a las que les alejaron el sueño de jubilarse

Alicia, Basilia y Argentina tienen entre 59 y 60 años. Las tres trabajaron en negro durante años y por una disposición del Gobierno Nacional no podrán acceder a la jubilación sin aportes. Por Natalia Caballero.
miércoles, 15 de mayo de 2019 · 19:14


Una disposición nacional puso en riesgo la moratoria para que las amas de casa puedan jubilarse sin haber realizado los aportes correspondientes. Alicia, Basilia y Argentina son tres mujeres que viven en San Juan, tienen entre 59 y 60 años y el sueño de jubilarse lo tienen cada vez más lejos. Por el momento, la opción que les queda es una pensión pero se recibe a partir de los 65 años y es de menor monto. 

Las tres trabajaron en distintos lugares, no tienen aportes porque casi todos sus trabajos fueron en negro. Sus historias.

-La topadora social 

Alicia Rivera tiene 59 años, un hijo de 13 que tuvo aunque todos le decían que era imposible a su edad. Vive en Capital y trabajó en el comercio, en asociaciones civiles, vendiendo productos cosméticos y preparando alumnos. Sólo tiene 13 años de aportes porque la mayor parte de sus trabajos fueron en negro. 

La mujer ahora tiene un plan Ellas Hacen y se las rebusca para mantener a su hijo e intentar vivir dignamente. “La verdad que me cuesta mucho, es todo muy caro y nos sirve mucho esta red que hemos armado entre mujeres. Acá no sólo nos ayudamos económicamente sino que también psicológicamente”, agregó. 

Alicia dice que cuando se enteró que puede quedarse con las manos vacías y no jubilarse siente que está “en el aire”. No quiere resignarse pero ve cada vez más lejos jubilarse. “Vamos a reclamar en las calles porque es nuestro derecho, he trabajado toda mi vida, no me están regalando nada”, concluyó con la mirada clavada en su interlocutora. 

-De Colombia con amor

Conserva la tonada colombiana pero Basilia Villaroel vive desde los 22 años en Argentina y ya tiene 59. Está soltera, alquila un departamento a $6.500 y trabaja en lo que puede para mantenerse. “No sé hasta dónde va a llegar esto”, dice emocionada mientras mueve las manos con las que prepara delicias para todas sus compañeras. 

Basilia nació en Colombia, la adoptó una familia boliviana y a los 22 llegó a Buenos Aires sola, sin conocer a nadie. Vivió en Salta con una pareja, se separó e intentando armar una nueva vida se mudó a San Juan sin saber nada de la provincia. A lo largo de su vida, esta mujer ha trabajado en minas, como cocinera en restaurantes, repositora en supermercados y ahora cuidando enfermos.

“A esta edad nadie te quiere dar trabajo. Yo reparto tarjetitas en los hospitales, pero ahora me cuesta hasta sacar fotocopias. Pensaba que iba a poder jubilarme algún día pero ahora no lo veo cercano, la mayor parte de mis patrones me tuvo en negro y ahora aporto o vivo”, cerró. 

-Ternura argentina

Argentina Azucena Serafini tiene 60 años recién cumplidos y unos tremendos ojos verdes tan expresivos que no te permiten sacarle la mirada de encima. Ella está casada, es de Capital y tiene dos hijos. Es muy maternal, le encantan los niños y toda la vida además de cuidar a sus hijos fue empleada doméstica. 

“Cuidaba a mi mamá y me dieron dos ACV mientras caminaba sola por la calle. Al año se murió mi mamá y al otro año mi hermana, me hago cargo de mis cuatro sobrinas que dejó mi hermana”, comenta Azucena quebrada por la emoción de haber podido salir adelante a pesar de los golpes de la vida. 

Desde hace algún tiempo tiene un plan Ellas Hacen pero su sueño era jubilarse. Sus empleadores nunca le pagaron aportes por sus casi 35 años de empleada doméstica y depende de que no se retire la moratoria para jubilarse. “Quiero jubilarme para comprarle algo a mis hijos, regalos a mis sobrinas, es distinto cuando uno maneja lo suyo”, finalizó. 

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