Por Daniel Tejada
El apoyo millonario que compromete a Orrego con Cambiemos
Canal 13 San Juan
Escudado en la prudencia, Marcelo Orrego evitó formular críticas directas al gobierno nacional, aún frente a medidas impopulares. Pagó el costo de la incomodidad cada vez que fue consultado por la prensa sobre el tarifazo o la eliminación del fondo sojero, por ejemplo. Más allá de las coincidencias políticas, su compromiso con la Casa Rosada tiene un correlato en fondos frescos.
Del presupuesto municipal de 245 millones de pesos para 2018, 82 millones fueron recursos nacionales, reveló una fuente de la oposición. La atención macrista impactó en más del 33% de los ingresos previstos para el corriente año. A eso habría que sumarle otros beneficios gestionados por afuera, aprovechando la línea directa del oficialismo amarillo.
La misma fuente destacó que el intendente estrella de Cambiemos en San Juan viaja muy frecuentemente fuera de la provincia. Mucho más que lo que puede trascender públicamente. Citó un dato concreto al respecto: el presidente del Concejo Deliberante, Juan Manuel Roca, asistió a no más de 6 o 7 sesiones de las casi 30 que llevan este año, porque debía reemplazar a Orrego en el Ejecutivo municipal.
El heredero de Roberto Basualdo no ventila todas sus gestiones en Buenos Aires, a excepción de algunas estratégicas. El ejemplo más reciente fue compartido en su página de Facebook el 28 de agosto pasado, cuando reflejó un encuentro con la flamante administradora de Vialidad Nacional, la mendocina Patricia Gutiérrez. De esa reunión logró traer “maquinaria y vehículos” para incorporarlos a la flota comunal.
Así las cosas, es mucho mayor la proporción de ayudas nacionales que llegan a Santa Lucía por encima de los 82 millones de pesos originalmente presupuestados. De esos recursos, 59 fueron al ensanche de calle Colón.
Por el momento, Orrego no ha sacado los pies del plato, como se dice habitualmente en la jerga política. Ha conseguido caminar por la delgada línea entre los beneficios de pertenecer y el costo inevitable de estar asociado a la figura presidencial en su momento más crítico.
Con un año más de gestión por delante, el santaluceño tiene que tomar una serie de decisiones que, con templanza, no está dispuesto a revelar prematuramente. Parece dispuesto a delegar en su hermano, Juan José “Canqui” Orrego, la responsabilidad de retener el distrito, mientras él está llamado a calzarse el traje de candidato a gobernador.
No es secreto para nadie que es el favorito de la Casa Rosada, cuando desde Buenos Aires los matutinos porteños blanquearon el señalamiento que le había hecho el mismísmo jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras una reunión oficial cuya foto se compartió oportunamente en las redes sociales y en el mailing de prensa.
La pregunta a esta altura es si Orrego, hermético acerca de su futuro político, aceptará la pulseada con Sergio Uñac en frente, con el sello de Cambiemos. Ya amenazó con armar un frente provincial si las elecciones fuesen desdobladas. Habrá que ver cómo impacta la escaramuza en la relación política y presupuestaria que supo conseguir con el gobierno nacional. Por ejemplo, si el nivel de respaldo económico para 2019 será comparativamente mayor o menor al de 2018, considerando el ajuste anunciado.
Mientras tanto, el peronismo de Santa Lucía sigue afilando las armas, aunque con una instrucción contundente de parte del propio Uñac. Preocupado por la situación económica, política y social que atraviesa el país, con la corrida cambiaria de la semana que termina, el gobernador pidió prudencia a la tropa.
El presidente de la junta departamental del PJ, Lucio González, entendió la consigna y transmitió a los suyos que no es momento de jugar al desgaste de Orrego por su alineamiento nacional. Advierten que no hay margen para especular con el ánimo de la gente y que hacerlo, por el contrario, podría tener un efecto búmeran.
Sottovoce, un dirigente peronista rezongó: “Orrego es Cambiemos cuando le mandan plata y no lo es cuando le va mal a Macri”. Pero no saldrán a decirlo en público hasta que llegue el momento de la campaña. En cambio, están discutiendo internamente una estrategia propositiva. Parten de la certeza de que el basualdista tuvo una gestión exitosa pero se puede mejorar. En esos aspectos están hilando fino.
González, potencial candidato a intendente por el Frente Todos, ha desplegado algunas acciones concretas que visibilizan su llegada con el gobierno provincial. El actual secretario de Promoción Social del Ministerio de Desarrollo Humano ha coordinado varios operativos, como la escrituración de viviendas vía Ministerio de Gobierno.
La madre de las batallas parece dada en la zona centro de Santa Lucía, por ser la de mayor concentración poblacional y la que define las elecciones. Está dividida en los circuitos 32, 33 y 34. En términos generales ahí residen familias consideradas de clase media o media alta incluso, que eligen sin ninguna atadura con partidos políticos, sino fijándose estrictamente en el candidato. Es un voto difícil.
Según recordó una fuente justicialista, Orrego logró la reelección en 2015 ganándole al candidato del PJ, Daniel Molina, por 3 a 1 ó 4 a 1 dentro de ese perímetro. En las zonas
más alejadas descontó el ex ministro de la cartera social. Pero esa área que circunda la plaza es la que más pesa a la hora del escrutinio.
En las legislativas nacionales de 2017, el uñaquismo se acercó drásticamente al orreguismo en esas mesas, a punto tal que en la sumatoria final del municipio, la victoria fue para el Frente Todos. El resultado envalentonó a la militancia justicialista, de cara a las urnas de 2019.
Cuentan además con que la transferencia directa de votos no existe. Si el hermano del intendente quiere sucederlo, tendrá que salir a buscar el respaldo de la gente. “Canqui no es Marcelo”, sintetizó con la sencillez de las cosas obvias, pero no por ello menos importantes, un referente del municipio.
Otro factor que genera expectativa es que podrían compartir boleta ambos, si finalmente Orrego va por la gobernación. Y sí, también pesará el contexto nacional. Por un lado, el nivel de respaldo político-económico que reciba el basualdista para lucirse en su último año de administración. Por el otro, el desgaste de Mauricio Macri y todo Cambiemos si no logran mejorar la performance. Todavía falta una eternidad.