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martes 28 de abril de 2026

Pensando en el 2019

Orrego pidió aceitar la máquina

El intendente todavía no definió si será candidato a gobernador pero encomendó sanear el padrón de afiliados de Producción y Trabajo para contar con avales.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Daniel Tejada 

Canal 13 San Juan

 

Sigue poniendo cara de póker el intendente de Santa Lucía, Marcelo Orrego, cuando le preguntan sus colegas basualdistas –cada vez más a menudo- sobre su vocación de disputarle a Sergio Uñac la gobernación en las elecciones de 2019. Pero ya empezó a tomar alguna decisión que puede ser indicativa del lugar que ocupa en las expectativas del espacio.

Una fuente calificada reveló que el santaluceño le encomendó a la diputada Susana Laciar, con el acuerdo de Roberto Basualdo, que se aboque al saneamiento del padrón de afiliados del partido Producción y Trabajo. El objetivo es llegar a los comicios sin inconvenientes en materia de avales. La legisladora ha actuado como apoderada en cada llamado a las urnas, de modo que es una conocedora de esta letra fina que acompaña cada proceso electoral.

Si Orrego está preparando el terreno para sí mismo o para otro, es un interrogante que por el momento no tiene respuesta. Claramente no permanece inactivo en materia política, más allá del esfuerzo puesto en gambetear las presiones para definir su candidatura. Ya anticipó en Canal 13 que, en caso de desdoblamiento, buscarán armar un frente provincial. Y encendió la mecha.

A esa acción se sumó esta otra que puede resultar una mera formalidad, la de actualizar el padrón de afiliados, pero también es indispensable a la hora de inscribir las listas. Sin avales o con avales dudosos, las candidaturas podrían caerse. En el fragor de las impugnaciones, ha pasado más de una vez. Y el santaluceño, detrás de ese temperamento inalterable, conoce este lado más espinoso de la política.

Laciar puso manos a la obra. Se contactó con dirigentes de toda la provincia para articular una suerte de revalidación del padrón de afiliados que actualmente supera las 3.100 personas. La intención es verificar que todos estén integrando efectivamente las filas de Producción y Trabajo, limpiar las bajas y sumar nuevas voluntades.

Recordó una fuente partidaria que el criterio de Basualdo siempre fue que no era necesario afiliarse para participar. Pero en esta instancia, el requisito documental se torna indispensable. Sobre todo porque varios dirigentes de fuerzas asociadas, terminan requiriendo avales a Producción y Trabajo para viabilizar sus candidaturas. El búnker de calle Laprida se convierte en la central de estas formalidades.

Sin otra cucarda que el clamor interno para que sea candidato a gobernador, Orrego se convirtió progresivamente en fuente de consulta de los dirigentes de Cambiemos que esperan ver alguna señal. El intendente de Rivadavia, Fabián Martín, también recibe llamados en busca de algún parámetro político. El abogado del Oeste –como anticipó Tiempo de San Juan en febrero pasado- figura en la lista de posibles candidatos a gobernador.

Entre Orrego y Martín, pivotea la conducción política que progresivamente fue soltando Basualdo, resuelto hace tiempo a no encabezar sino a acompañar. Actúan en tándem, tienen contacto directo y sus manifestaciones públicas parecen producto del consenso de ambos. En este sentido, se han permitido formular al unísono alguna crítica al gobierno nacional de Mauricio Macri, suavizada bajo el término de “diferencia”. Pero no han roto.

Esta identificación directa con la Casa Rosada también influye en las decisiones electorales. La coyuntura se presenta “tormentosa”, por utilizar una palabra acuñada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Los vecinos se lo hacen saber a sus intendentes en Santa Lucía y Rivadavia. Siguen esperando un repunte del clima económico, que les permita apaciguar los reclamos que ellos mismos tuvieron que salir a contener.

Y siguen esperando mayores gestos de proximidad del gobierno nacional, desde lo político. Un alto dirigente basualdista hizo notar que no fueron invitados a mantener un encuentro con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y quedaron excluidos del anuncio del dique Tambolar el lunes 6 de agosto.

Además, Martín sigue esperando el financiamiento comprometido para las obras de pavimento y cordón cuneta en la zona sur del departamento, por unos 80 millones de pesos. Tampoco contaron con la presencia de ningún emisario del macrismo al inaugurar el Parque de Rivadavia, obra emblemática de la gestión basualdista en aquel municipio.

La balanza parece inclinada. Pesa más el deber de defender los tarifazos y las medidas impopulares de Nación, que los beneficios de pertenecer al oficialismo amarillo. Los basualdistas aguardan pacientemente que se revierta esta situación, conscientes de que tendrán que ir a la próxima campaña con el sello de Cambiemos, sin importar que le cambien el nombre al frente y que haya adelantamiento en la provincia.

Pero hay también razones de estrategia para que Orrego esquive las definiciones tan prematuramente. Habiendo solamente una presunción de que Uñac traerá los comicios al primer semestre de 2019 –se especula con el domingo 12 o el domingo 19 de mayo- ningún manual político aconseja asomar antes de tiempo. En una charla reservada, el intendente santaluceño habría dicho que ningún dirigente con chances reales de ser candidato, en ninguna provincia del país, se lanzó a esta altura. ¿Por qué lo haría él?

Los cuatro meses y medio que le restan a 2018 parecen una eternidad. Los que tienen capital político en juego, van a esperar hasta último momento. Habrá que prestar mucha atención para seguirles la huella y leer hacia dónde van.

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