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martes 7 de abril de 2026

A 40 años del Golpe

Cómo una movida de sanjuaninos salvó a un preso de la dictadura

El multifacético Dante Carbajal estuvo poco más de un mes preso en el ‘76. Durante su cautiverio se armó una campaña mediante escritos, enviados a los militares por familiares y amigos del reconocido peluquero.
Por Redacción Tiempo de San Juan

 "A mí me liberó la presión de la gente”, suele decir Dante Carbajal, quien pisando los 80 años vive para contarla. Peluquero, marino, actor, mago y comunista. La última faceta es la que casi le cuesta la vida. Las otras, las pudo desarrollar a gusto después de ser un preso político durante la última dictadura militar y que, pese a su dedicada militancia en el Partido Comunista,  fuera puesto en libertad tras una importante movida que hicieron sus familiares, amigos y allegados. Fue a través de escritos presentados ante los militares, que se detonaron apenas fue apresado Carbajal, uno de los primeros en caer el 25 de marzo de 1976, apenas empezaba a consumarse el fatídico golpe de Estado del que hoy se cumplen 40 años.

La historia de Carbajal da cuenta de cómo reaccionó la gente ante la Dictadura, una faceta poco explorada incluso a cuatro décadas de la dictadura militar. A los 20 años, siendo secretario, lo expulsaron de la Juventud Peronista de Santa Lucía por ser "demasiado anticapitalista” y entonces abrazó el comunismo.  A los 39 se convirtió en el primer preso político de San Juan en los ‘70, según afirma. Era la madrugada cuando un comando de uniformados lo encapuchó en su casa del barrio Fray Justo Santa María de Oro y lo detuvo.  "Cuando me llevaron a la Legislatura y me encerraron, no había nadie, fui el primero en caer, después cayeron los Gioja y otros”, dice. En el operativo también fue apresado su hermano, Washington.

En sus 35 días preso, Dante no fue torturado pero vio cosas horrorosas que le pasaron a los demás detenidos. Por un comentario  de un gendarme que estaba de guardia, entendió que había órdenes de no tocarlo. Es que afuera, mientras el peluquero -que ya tenía un afamado salón de corte en la Ciudad- estaba tras las rejas, Elena, la esposa de Dante y otros familiares habían empezado una inusual juntada de firmas y escritos a favor del detenido, destacando su reputación y labor social. Las misivas iban dirigidas al presidente Jorge Rafael Videla, al gobernador de facto en San Juan, Carlos Tragant, y el jefe del entonces RIM 22 Juan Bautista Menvielle.

"Los comerciantes y vecinos abajo firmantes, se ven interesados por el estado en que se encuentran los hermanos Dante y Washington Carbajal. Nuestro pedido se radica en virtud del buen concepto que gozan los enunciados, puesto de manifiesto a través de muchos años en sus tareas habituales y participación en distintas actividades de bien público. Al no dudar de su rectitud y capacidad, esperamos que se haga justicia”, dice una de las notas presentada el 29 de marzo de 1976 ante el Coronel Menvielle,  firmada y sellada por varios comerciantes de joyerías, relojerías, una casa de repuestos, una zapatería, una casa de venta de rodados y un service de tv y audio.

Otra carta, dirigida también al jefe del RIM 22 en la misma fecha,  dice: "En carácter de colegas peluqueros del señor Dante Carbajal, solicitamos que usted quiera tener a bien interesarse por el estado del nombrado. Sería largo enumerar las actividades de nuestro colega, que siempre ha estado presente en distintas actividades  del quehacer provincial en bien de la humanidad. Esto le ha permitido granjearse de innumerables amigos, que hoy se sienten privados de su compañía. Nuestro gobierno ha  manifestado que viene en paz y sin hacer distinción de principios, sino para hacer una Argentina grande, con la participación de todos sus ciudadanos. Es por eso que solicitamos a usted la pronta libertad de nuestro colega”. La firman 14 peluqueros de la época, algunos aún conocidos en San Juan.

Dante fue liberado el 30 de abril del ’76. Su hermano había salido días antes, el 14 de abril. Al poco tiempo de salir del Penal de Chimbas, Carbajal recibió un cliente inesperado en su salón de peluquería. Era Menvielle, rodeado de custodios. Lo primero que pensó fue que lo venían a buscar de nuevo, mientras se le helaba la sangre. Pero no fue así. El Coronel sólo se cortó el pelo, y Dante no recuerda de qué hablaron. 

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