Ocurre en San Juan desde hace mucho, es casi una afirmación dolorosa: no hay nombres de mujeres que decanten con peso propio. Alguna que hasta obligue a los caballeros a codearse por los lugares de abajo, y convertir al cupo femenino en anécdota.
Dilema de mujeres, versión 2017
Por ley, las mujeres deben ocupar un tercio de la lista y en lugar expectante. Y como San Juan siempre renueva de a tres –tanto diputados como ahora que votará senadores-, la ecuación deviene recurrente desde hace tiempo: un sitio para ellas en el segundo puesto de ambas listas. Por trámite legal, más que por convicción.
Espejo de un esquema dirigencial en el que no abundan los cuadros políticos femeninos capaces de desplazar por peso electoral. Y como ocurre siempre que tampoco sobresalen los caballeros, al género masculino se le exigen bastante menos requisitos. Y las listas quedan tapizadas más de ellos que de ellas, casi por ordenamiento tradicional.
Lo dicho, a las mujeres se le exigen cosas que a los varones no. A paridad de prestaciones, la plaza femenina en las listas pasa a ser una pesadilla, un quebradero de cabezas. Desde hace tiempo. Hasta a la presidenta del Bloquismo (Graciela Caselles) le tocó el lugar número dos, sin que en consecuencia haya sido seleccionada para encabezar nada. Y esta vez, todos los campamentos políticos de la provincia anticipan que la cosa viene bastante parecida.
Para ir por parte, primero los nombres que suenan en el oficialismo nacional. El eje PRO-basualdismo aparece cada día más firmemente determinado a compartir espacio. Y las cabezas de lista que asoman no son más que caballeros: Roberto Basualdo para el Senado, Eduardo Cáceres para Diputados, ambos en tren de reelección.
Desde las dos agrupaciones tienen a sus postulantes para cubrir la plaza femenina, nada hace pensar que alguna lo haga en el primer casillero. Los enroques pueden variar: la postulante del PRO acompañar en la lista a Basualdo, o ir cada una con el suyo. Desde el basualdismo aparece con nitidez la actual diputada provincial Susana Laciar, quien conduce un bloque variopinto en la legislatura y ha demostrado muñeca para sobrevolar por encima de las diferencias.
Laciar es a la vez una de las dirigentes de mayor confianza con Roberto, tal vez resulte esa una debilidad para una posible postulación. El sistema de elección es de dos a uno, el que gana aunque sea por un punto ubica dos plazas en el Senado, y seguramente Roberto –más aún, portando la bandera macrista- tendrá expectativa de ganar y sumar una banca más al oficialismo nacional. Desprenderse de una hábil operadora en la provincia para que se vaya a Bs. As. tal vez no resulte la mejor idea.
Del lado del macrismo también aparecen postulantes nítidas, en medio de una larga hilera de féminas que consideran calificar para la ocasión. Pero el podio entre ellas está ocupado por Gimena Martinazzo, quien conduce la mesa de mujeres macristas en la provincia y es activa militante en cuanta causa partidaria pinte.
A rueda aparece Viviana López Puerta, la actual jefa de la oficina de empleo que ha demostrado ser una aguerrida esgrimista en el mano a mano del debate. Suele ser llamada a la arena cada vez que la ocasión pinta delicada, y ella no ha defraudado cuando le tocó enfrentar debates intensos. Por eso es una opción más que presente, en especial si el año político amanece complicado y llega el momento de la convocatoria a los más picantes en ese infighting.
En su foja de servicios aparece también reportando en las filas de Marcelo Orrego y también junto a Mauricio Ibarra, a quien tendrá esta vez del otro lado y puede generarle alguna incomodidad. No habrá que descartar en el PRO la irrupción de alguien que no aparezca en los cálculos previos, como el caso de la mujer a cargo del Anses Rawson, Verónica Benedetto, en quien la conducción local del macrismo también tiene muchas expectativas.
También del lado del Ibarrismo, devenido en massismo, los principales postulantes pintan para ser hombres. Se menciona al diputado provincial Carlos Munizaga, no habría que descartar al propio Martín Turcumán, quien proviene en queja desde el PRO, filas para las que reportó en la última elección en condición de candidato a gobernador. Hasta el propio Ibarra podría calzarse los guantes.
Dispone el espacio de una pieza femenina importante: la actual diputada nacional Florencia Peñaloza, quien asumió como reemplazante del fallecido Enrique Castro. Como se comprenderá, prácticamente imposible que integre las listas ahora para postular al mismo cargo que hoy ocupa, a no ser que se juegue la patriada de aparecer en la lista para el Senado. Demasiado riesgo a la vista, pero no se avizora alguna mujer como alternativa de la misma gravitación. Suena la concejal Vanina Alonso, a no ser que se juegue la carta de enriquecer la lista con alguna dama de afuera.
Del lado del oficialismo local, también los nombres que suenan para encabezar las listas son hombres. Figuran el actual diputado José Luis Gioja, si es que finalmente consuma el amague para cambiar de cámara. Podría presentarle oposición Ruperto Godoy, quien deja precisamente la banca en el Senado que ahora se disputa. Para Diputados, suena fuerte el nombre de Rubén Uñac, actual jefe de la bancada oficialista en Diputados.
Por eso hasta acá, también en este espacio la presencia femenina aparece a priori como apegada al cupo. Y para explorar nombres, buen ejercicio resulta el análisis de las que se van. Maira Riofrío en el Senado aún no ha manifestado en voz alta su voluntad de repetir, pero si lo hiciera parece disponer del buen gesto de los más altos niveles de decisión, a los que se encolumnó con sus últimas votaciones, excepción de la reforma electoral que en la semana le dio un cachetazo a la gestión de Macri.
En cambio en Diputados, la que deja su espacio es Daniela Castro. La joven dirigente peronista no parece entre las que se menciona, si es que su pretensión fuera repetir la banca. El asunto será decidir su reemplazante, porque aparecen muchas postulantes que por motivos de cartel habrá que abstenerse de mencionar. El dilema es que cualquier decisión generará un impacto en la balanza.
Como en todos lados, la mejor consejera será la paciencia. Que, como Penélope, en el caso de las mujeres es una virtud.