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viernes 24 de abril de 2026

ANÁLISIS

¿En qué anda Mayoral?

Amagó hace 4 años con candidatearse, pero no lo hizo. Ahora, su nombre vuelve a sonar. Él le pone suspenso: “no tengo expectativas”. ¿Y de Pascua-Lama no se habla? Por Sebastián Saharrea
Por Redacción Tiempo de San Juan
Un sanjuanino trabajando en el gobierno nacional, según lo promueve algún espacio publicitario escuchado por estos días. Sólo de escucharlo surge la deducción sobre algún objetivo escondido en el mensaje, nada pecaminoso por cierto, en especial comprendiendo de qué y quién se trata. Pero él prefiere desarticular cualquier especulación, aunque siempre agrega el prefijo "por ahora” para blindarse de cualquier cambio de rumbo. Y se ríe cuando interpreta su propio mensaje: "un sanjuanino con un récord de permanencia en un lugar complicadito”.
La sensación de nariz de que hay algo más que una devolución de gentilezas en el aviso se sustenta en la propia historia reciente de Jorge Mayoral, secretario de Minería de la Nación desde los inicios mismos de la era K, y siempre definido como un militante político del proyecto.
Llegó a donde llegó por obra y gracia de sus propias inquietudes, amén de algún empujoncito desde cierto escritorio provincial. Hizo nido cerquita de Julio De Vido, nunca se convirtió en hombre del riñón del poderoso ministro pero siempre se las ingenió para renovar su confianza. Y así remó hacia los casi 12 años de gestión en lo que es –sí, como a él le gusta decir- "un lugar complicadito”.
El asunto es que Mayoral nunca se quedó quieto en el apartado político, más bien lo contrario. Aparece siempre en alto perfil militante cuando las papas políticas quemas, se lo recordará en barricadas durante la crisis del campo o en los aguantes a Cristina y Néstor cualquiera que sean. Si se lo escucha con atención –en San Juan es posible hacerlo todos los sábados en un programa de radio con su tutela- podrá advertirse a un dirigente todoterreno que siempre recala más allá de los límites de su área de influencia: la minería.
Por esas razones, siempre fue Jorge Mayoral un factor político fuera de borda. Es decir, entrando y saliendo pero nunca con relación de pertenencia a la gestión provincial sino con dedicación exclusiva a la gestión K. Y eso, asociado a cierta capacidad presupuestaria y de influencia, fue lo que le dio carácter no sólo de librepensador, sino también de factor político en las sombras.
Su nombre tuvo pico de audiencia hace 4 años, cuando amenazó con disputar al mismísimo José Luis Gioja la candidatura para gobernador del oficialismo, bajo algún supuesto patrocinio de cierto dirigente nacional interesado en terciar en la provincia y armar su propia quintita sin intermediarios. Se fogoneó surtido con la idea, pero el momento de poner la cara nunca llegó. Nunca hubo información oficial sobre ese supuesto desembarco, nunca hubo tampoco explicaciones sobre los motivos por los que nada de eso ocurrió.
Ahora su nombre vuelve a sonar, coincidentemente con el inicio de otro año político. Él sostiene que los avisos que lo promueven como "un sanjuanino trabajando en Buenos Aires” no tienen otra intención que alguna retribución personal a gente de su entorno, pero no que hay que hacer ningún tipo de especulación sobre el asunto. Pero agrega el prefijo "por ahora”, clara señal de que todo puede cambiar.
Si en efecto cambiara, lo beneficiaría el nuevo sistema político, no vigente aquella vez cuando en el 2011 hizo aquel amague: las internas abiertas permiten presentarse y hasta terminar ayudando en ese gesto, sin que el hecho de salir a la pista se entienda nítidamente como una señal en contra. De hecho, no sería una aventura que la hubiera este año para el cargo máximo de la provincia: está bien madura la posibilidad de que José Luis Gioja se presente nuevamente para la reelección, mientras que el senador Ruperto Godoy ya hace rato que ha abandonado la media lengua y pronuncia con todas las letras su intención de presentarse para lo mismo.
-Ja, ja, ja, estamos trabajando, falta mucho. Esa es la respuesta que ofrece a la pregunta sobre este nuevo tablero con posibilidad de interna abierta e San Juan, puntualmente sobre en qué lugar se encontraría en una hipótesis como esa.
Ni sí ni no, ni blanco ni negro. Apenas un relativo "falta mucho” que siempre depende del punto de observación o de la altura en la ajusta el zapato. "Mucho” es apenas unos meses, y todos saben que las cartas empiezan a jugase un buen tiempo antes.
Además de su nombre, Mayoral dispone para entrar en este juego de su espacio de influencia. Nada gigante, siempre marcado a presión por Julio De Vido, un fiel intérprete de las necesidades políticas del modelo y de CFK. Pero nada insignificante: capitales enormes que sobrevuelan alrededor de sus decisiones y que nada les costaría poner una fichita en San Juan.
Puede Mayoral además de jugarse un pleno al premio mayor, apostar en el paño de chances. Se despliegan allí una lista interminable de nichos políticos en los que bien podría jugar, o sencillamente "ayudar a que ganen”. No son secretas sus simpatías por algunos referentes departamentales que están arriba de la ruta, con los que seguramente podrá renovar aquellos viejos vínculos.
Es el caso de Carlos Gómez, el piquetero chimbero de la Agrupación Virgen de Fátima que está en pleno embalaje para conquistar las riendas junto al concejal Carlos Mañé. Comparten además de su mirada política esa autonomía de las esferas provinciales, en el caso de Gómez por su excelente vínculo con Alicia K. Hicieron coproducciones, más antiguas y más recientes. "No lo he pensado todavía”, señala el secretario sobre si apoyará o no a algún sponsor en los confines departamentales. Habla de la gestión, de su "récord de permanencia” y de su renovada relación con "el José Luis”, como llama a Gioja y con quien parece haber mejorado una relación que tuvo subas y bajas y vivió tiempos de tempestades en aquellos días de incertidumbre en los que pareció plantear el desafío desde Buenos Aires.
Ah, la gestión, casi se le olvida a esta columna alguna mención en un área que no es ni será nada indiferente al futuro provincial. En especial, cuando el secretario suele ser destratado en el ambiente minero porque consideran que cuando aparecen los tiempos malos no lo encuentran.
Son estos esos tiempos, con Pascual-Lama paralizado y miles de personas esperando novedades. Está a punto de emprender viaje a China en el mismo avión de CFK, justamente el país al que se mira con insistencia como origen de la inyección de inversión que hace falta para reanudar las obras. Dice, con su habitual tono de optimismo pleno, que no quiere ser apresurado con un tema que "depende de Chile” (la aprobación ambiental) pero que se prepara un anuncio para este año. Que así sea.

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