Canal 13 San Juan
El montonero sanjuanino que llega a la pantalla grande
A Rafael Bielsa le brotaron las palabras. Lo asaltaron las ideas. Lo atravesaron los autores de muchos libros leídos. Lo apasionó la historia que tenía para contar. “Una historia trágica de amor”, según él mismo definió. El protagonista, un sanjuanino militante de Montoneros, muerto en los ’70. Un símbolo sintetizado en un apodo: Tucho. Su vida llegará al cine a mediados del año próximo, con primeras figuras estelares de la pantalla grande argentina.
Tucho se llamaba en realidad Edgar Tulio Valenzuela. Junto a su esposa santafecina María Negro, embarazada de mellizos, y su pequeño hijo Sebastián, caminaban por Mar del Plata en 1978 cuando fueron secuestrados por el terrorismo de Estado. Él era parte de los altos mandos del brazo armado del peronismo. Ella también era militante de la organización.
Cautivo con su mujer, Tucho accedió a colaborar con los militares para llevarlos hasta los montoneros refugiados en México –entre ellos Mario Firmenich- y allí asesinarlos. María quedó de rehén, como garantía de que el sanjuanino iba a cumplir su parte del trato. Pero los captores no contaban con que ambos estaban dispuestos a jugar a muerte. En el país azteca, Valenzuela delató el régimen de terror que se vivía en Argentina y alertó a sus compañeros.
Esta es la historia que reconstruyó el ex canciller argentino. Vía telefónica, desde Buenos Aires, habló con Tiempo de San Juan y confirmó que una productora de primer nivel comenzará a rodar la película en diciembre, para estrenarla en julio ó agosto del año próximo.
-¿Cuál es la cuota de autobiografía que Ud. deposita en este libro?
-La primera frase que yo recuerdo, que me marcó mucho, del carácter autobiográfico de cualquier tipo de escritura, es una frase que se le atribuye a (Gustave) Flaubert. Frente a una pregunta de sobre quién era Madame Bovary –una novela bastante escandalosa para la época- él enojado dijo: “Madame Bovary c´est moi”, es decir, “Yo soy Madame Bovary”. Como diciendo: ningún escritor, cuando escribe, puede prescindir de hablar de sí mismo en lo escrito, aunque recree a un personaje. Entonces la primera definición tiene naturaleza literaria: en todo lo que uno escribe hay una cuota de reflexión sobre uno mismo.
La otra cuestión es que Tucho era del ‘45, o sea que tenía 8 años más que yo, pero los dos participamos –él con mucho mayor nivel de responsabilidad y de protagonismo- de la misma idea política y en la misma época. Esta novela llevó casi un año de edición, cinco años de escritura, todo eso fue retrotraerme a una época definitoria para mi vida. Una época donde me formé intelectualmente, estéticamente, valorativamente. Y donde yo creo que se quedó la mejor versión del ser humano que soy. Entonces en ese sentido también había una cuota autobiográfica porque fue una época liminar en mi vida.
Y la tercera cuestión es que es muy posible que, sin saberlo, yo lo haya conocido a Tucho Valenzuela, porque la conducción de la Regional Rosario funcionó un tiempo en mi casa, en la casa donde yo vivía. Yo muchas veces volvía a mi casa y todavía había gente que se debería haber ido, que permanecía, entonces a algunos los vi, los recordé. Y cuando yo mismo estuve desaparecido, los reconocí por la voz. Y a lo mejor entre ellos estuvo Tucho Valenzuela. De modo tal que todo esto hizo que cuando me tocara ser testigo en la causa donde se dirimieron jurisdiccionalmente los delitos de lesa humanidad cometidos a propósito de Valenzuela, de María Negro -su mujer-, y del grupo de personas que fueron asesinadas en La Intermedia, cuando me tocó prestar testimonio en esa causa, todo esto volviera a aflorar y se me hiciera un imperativo narrar esta historia.
-¿Qué emociones le disparó la historia de Tucho Valenzuela? Hubo una identificación de generación, una identificación ideológica, ¿algo más?
-A mí me parece que la historia de Tucho y María es una historia con un aliento universal y temporal muy amplio. Esa historia podría haber sucedido en la época del bronce y haber sido narrada por Homero, podría haber sucedido en el siglo II después de Cristo, podría haber sucedido en la baja Edad Media. Es una historia de la condición humana llevada hacia su extremo más final. De manera tal que yo lamento mis limitaciones como narrador. Una historia que quizás hubiera merecido a (André) Malraux, a escritores con un talento del que yo carezco. Pero yo creo que son muchos los arcos, la reflexión sobre la condición humana, el coraje, la pasión con que se abordaban las desmesuras más difíciles de imaginar, la lucha por la coherencia, el compromiso, las debilidades humanas, temas como la traición, la tortura, el desgarramiento, la familia, la descendencia.
No se olvide de los mellizos. Raquel Ángela Carolina Negro, que era el nombre civil de “María”, dio a luz mellizos en marzo del ’78. Una de los integrantes de esa parejita de hermanos es Sabrina Gullino, que es la nieta recuperada número 96. Pero al varoncito se lo busca todavía. Entonces también hay algo que da la posibilidad de reflexionar sobre lo circular que es la historia argentina. Las cosas nunca se terminan. Vivimos repitiendo dolores, separaciones, tragedias. Todo esto está metido en el libro, que era un libro bastante más largo. Tenía 600 páginas que redujo el editor, que quizás le quitó excesos al libro. Lo escribí con mucha pasión.
-¿Se equivocó Tucho al anteponer la causa, el movimiento, a su propia historia personal y revelar esto en México aún a sabiendas de que su esposa estaba en cautiverio?
-No. No se equivocó. Y no sólo no se equivocó sino que honró el compromiso que había establecido con su propia esposa. No se olvide que su propia esposa es quien le dice: “Mirá Tucho, si vos no denunciás en México este degolladero que hay en Funes, este campo de concentración, lo que le está pasando a la Argentina, si no lo hacés me perdés, no me ves nunca más”. Por eso me parece un grado extremo para la condición humana. Él cumple con su deber de militante pero también cumple con el compromiso que había aceptado celebrar con la persona a la que amaba como nunca había amado a nadie antes. Me contaron que con su primera mujer, Alcira Fidalgo, una gran poetisa también desaparecida luego en la ESMA, con ella no quiso tener descendencia. Para cambiar esa decisión, la mediación es del amor, del sentimiento. Yo la pongo en el orden del sacrificio, a la actitud de Tucho. No estoy haciendo la apología del nihilismo. Estoy describiendo y emitiendo un juicio sobre el sentimiento que me produce a mí esa tragedia. El libro es eso, es una historia trágica de amor.
-¿Eso es lo que abre la puerta a que la historia llegue al cine?
-Hace muy poquito tiempo nos hemos puesto de acuerdo y hemos firmado los documentos legales para que esto se filme. Yo escribí la novela viéndola en una pantalla. Tucho salió del hotel en el Distrito Federal de México rumbo al lugar donde iba a contarle a sus compañeros de militancia lo que en realidad estaba sucediendo. Desde el Hotel Mayaland en el DF hasta la sede de Montoneros, que era en la calle Alabama, hay aproximadamente 70 cuadras. Yo esas 70 cuadras debo haberlas hecho 7 veces. Caminando. Pensando en lo que Tucho habrá pensado, en el mismo mes del año, en el mes de enero. Yo quería recobrar el aire, la temperatura, dónde pegaba el sol. De modo que la escribí viendo la película. Entonces cuando se acercaron los productores, para mí fue una cosa bastante natural. Porque en La Habana, en Río de Janeiro, en todas las estaciones de esa trágica historia de amor, yo la pensé visualmente. E incluso el propio texto tiene descripciones que son propias de un guión cinematográfico. Está escrito de una manera cinematográfica. Tiene un ritmo cinematográfico. A lo mejor los productores leyeron eso en la historia.
-¿Qué sabe usted respecto de los plazos?
-Estamos definiendo director, primer actor, primera actriz y el encargado de la música. Se va a filmar en los mismos meses en que tuvo lugar esta historia, que son los meses de diciembre, enero y febrero. La idea es que la película esté en los cines a fines de julio de 2015, principios de agosto. Este es un poco el cronograma que me fue presentado.
-¿La película entraría al circuito industrial?
-Entraría al circuito industrial con una productora que es Aleph Media, que ha filmado recientemente la película protagonizada por Francella, “Corazón de León”.
-¿Entre las locaciones estará San Juan?
-Voy a presentar el libro en San Juan cuando termine el mundial. Y lo dejé medio al final porque Tucho pensaba mucho en San Juan. Tenía su mamá en San Juan. Tiene dos hermanos en San Juan. Era un lugar muy entrañable para Tucho y al mismo tiempo a mí me suscita un enorme respeto y pudor. Porque no tiene tanto que ver con la vida pública como con la esfera privada, inclusive de personas que viven y que tienen sus opiniones formadas y que yo de ninguna manera quisiera hace otra cosa que honrar. Con la novela intenté ser sumamente respetuoso con la memoria de Tucho. No me gustaría que nadie pensara que quiero valerme de aspectos personales de la vida de Tucho. Él siempre pensaba en San Juan. Me lo contaron muchas personas que lo acompañaron y pude hablar con ellas. Él siempre se acordaba del sabor de la sandía de su infancia, en algunos momentos críticos de su vida. Él nació muy cerquita del terremoto, por lo tanto su infancia estuvo signada por la historia del terremoto. Hay muchos elementos de San Juan. De modo que a lo mejor algo en el guión aparece.
Las claves de la historia
1- Edgar Tulio Valenzuela, “Tucho”, nació en San Juan el 21 de mayo de 1945. Formó pareja con Raquel Negro, “María”, nacida el 26 de abril de 1949 en la ciudad de Santa Fe. Ella ya tenía un hijo, Sebastián. Los tres fueron detenidos.
2- Raquel militó en la JP y otras agrupaciones. Tulio militó en la Juventud del Partido Bloquista de San Juan y en la organización ARP en la Facultad de Derecho de la UBA. Luego, ambos militaron en la organización Montoneros.
3- Raquel y Tulio se conocieron en Rosario, formaron pareja y por un tiempo vivieron en Brasil. Regresaron en enero de 1978 a Mar del Plata, donde fueron secuestrados el 2 de enero. Fueron llevados al centro clandestino de detención "Quinta de Funes".
4- Tulio fue obligado a salir clandestinamente del país junto a represores con el fin de concretar un operativo de secuestro de dirigentes políticos en el exterior. La pareja simuló aceptar el plan negociando la restitución de Sebastián a su familia materna.
5- En México, Tulio se fugó y denunció los crímenes de la dictadura en Argentina. Permaneció en suelo azteca y el 25 de mayo de 1978 estableció el último contacto con su familia. Se sabe que ingresó al país en una contraofensiva.
6- En marzo de 1978, Raquel dio a luz una niña y un niño mellizos en el Hospital Militar de Paraná. Las fuerzas de seguridad abandonaron a la pequeña en la puerta de un convento y fue dada en adopción a la familia Gullino.
La nieta 96
La Justicia ratificó el jueves 21 de noviembre de 2013 las penas contra los represores Pascual Guerrieri, Pagano, Amelong, Jorge Alberto Fariña y el médico Juan Antonio Zaccaría por la sustracción de Sabrina Gullino y su hermano mellizo en Paraná.
Son los hijos del sanjuanino Tulio "Tucho" Valenzuela y Raquel Negro, quien continúa desaparecida desde la última dictadura. Sabrina recuperó su identidad en 2008 y aún busca a su mellizo. Suele visitar a su familia en San Juan.
PERFIL
Rafael Bielsa nació en Rosario, el 15 de febrero de 1953. Es abogado, político, escritor y poeta. Fue Ministro de Relaciones Exteriores de la Nación desde el 25 de mayo de 2003, cuando asumió el presidente Néstor Kirchner, hasta diciembre de 2005, fecha en la que asumió una banca en la Cámara Baja del Congreso de la Nación.
Fue candidato a gobernador de Santa Fe por el Frente para la Victoria en 2007, luego de ganarle en primarias al diputado nacional Agustín Rossi. Luego fue derrotado en las elecciones generales por el socialista Hermes Binner.
Fue titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico (SEDRONAR), entre el 30 de diciembre de 2011 y el 20 de marzo de 2013, cuando presentó la renuncia. Actualmente es el presidente de la empresa Aeropuertos Argentina 2000.