Unidad, candidaturas, contención y, especialmente, discurso. Poker de desafíos para la estrella irrumpiente del tablero político criollo en su primera vuelta por estos valles y montañas, bien alejados de la planicie pampeana donde supo saltar a Primera.
Se sabe de sobra que todo lo que germina con fuerza desde el ombligo nacional no demora demasiado en aterrizar en las banquinas nacionales. Sergio Massa lo hizo, a bordo de un triunfo impecable en el distrito más poblado y por consecuencia más relevante del país en términos electorales (Buenos Aires), es comprensible entonces que en cada provincia como San Juan se acomoden a los codazos para ver quién peregrinó antes con su estampita.
La visita del hombre de Tigre a San Juan lo encuentra en su fase II. Después de ese batazo y el recibimiento de ciertos favores de grupos de interés, le llegó el momento de poner a funcionar la aspiradora de dirigentes desencantados con el esquema de poder que se presume en retirada, y de hacer pie en el país profundo para evitar que sólo un buen resultado en centros más poblados del país y uno muy malo en el resto del tapiz, termine haciéndolo hociquear como ya ocurrió con tantos otros que se irradiaron desde la Capital.
Con lo primero, no le ha ido en la medida de sus expectativas. No han sido malones sino a cuentagotas los desmarcados en el oscilante escenario peronista siempre dispuesto a orientarse según el instinto y el olfato sobre el rumbo del timón. Por lo segundo, el aterrizaje en el país de los bordes, es un tejido que recién está empezando a ensayar y que tendrá en San Juan a una de sus primeros ensayos.
Por lo visto en los aprontes, no le está yendo mal: hacen cola los dirigentes sanjuaninos opositores para anotarse en la corrida, aunque el manojo reconoce apenas a un par con cierto poder de tracción electoral. Su desafío, como en todo el país, será el de entregarle algún sesgo político que los identifique más allá del scrum policromático que hoy representa el “massismo” sanjuanino.
Picó en punta claramente en ese lote el senador Roberto Basualdo, quien no sólo armó un spot televisivo para subrayar el recibimiento, sino también le sirvió una mesa tentadora al tigrense: atrajo a todo su ámbito de influencia para que los puntanos y sus colegas senadores le permitan a Massa una foto con un bloque que hoy no tiene, y que por obra y gracia de los gestos políticos podrá comenzar a sumar ese lote sin pasar por las urnas.
Basualdo es el único que aún no firmó su pertenencia a la estructura de Massa como sí lo hicieron ya otros dirigentes sanjuaninos, pero se convirtió en su referencia obligada.
Es lógico. Se trata del dirigente más acompañado por votos en la oposición y por consiguiente más tentador por cuando dirigente nacional intente hacer pie en la provincia. Encima, Basualdo puede funcionar no sólo como alfil local sino regional, acercando una figurita difícil en el álbum electoral cuando llega el momento de contar los votos, los hermanos Rodríguez Saá.
El arte de Sergio Massa estará en cómo hará para que el tablero que deje en San Juan no sea un revuelo de codazos para acomodarse a su lado cuando se vaya y, especialmente, cuando haya que definir las candidaturas. Es que atrás de Basualdo aparece un lote bien numeroso y heterogéneo: hay gente de éxito departamental, hay otros que recién empiezan, y hay algunos que vienen quedando rezagados.
Entre el primer grupo sobresale Mauricio Ibarra, ex intendente de Rawson y diputado nacional de buena vibra con Felipe Solá, desde la época que era gobernador de Buenos Aires. Ahora Solá es diputado y le abrió la puerta a Ibarra para que figurara en el primer grupo de diputados massistas, aún antes que Massa lo fuera. Le duró poco, pero sigue siendo un dirigente respetable. Un dato: tuvo excelente relación con Basualdo, pero quedó un poco ajada en la última interna.
Aparece también El Emilio, así, sólo con el nombre. Emilio Mendoza, con base en Caucete, se hace respetar en su pago chico y espera una oportunidad de oro con alguien que lo arrastre. Y se acaba de sumar el Chango Sancassani, ex doble intendente de Zonda, quien entró por la puerta de Alberto Fernández. El Chango funciona últimamente como portavoz de Enrique Conti, ¿estará él también?
Por cuerda separada avanza Marcelo Pérez, ex funcionario de Turismo y tal vez el primer massista local. No emparda a ninguna de las figuras citadas, pero arrastra el mérito de golpear primero. Por eso mismo es que tendrá una agenda propia con Massa en el hotel Alkazar y encabezará el partido del tigrense en San Juan, Frente Renovador.
Pero siguen las firmas, porque también el camionero Enrique Castro –también con partido propio- anunció que le gusta Massa, y seguramente se lo verá por los pasillos. Y están los que mirarán más a la distancia, pero con ciertas expectativas porque pueden quedar cubiertos por ese paraguas: el citado Conti, Rodolfo Colombo, cabeza de un partido donde prevalece el corazoncito radical.
Son estos los ingredientes para una receta que puede quedar apetitosa, o directamente indigerible. Depende de la muñeca del cocinero y también de la voluntad de todos. Ahora, todo bien, todo simpático, todos amigos, habrá que esperar a ver cuando aparezcan los intereses para ver cómo se acomodan, si es que.
Ni qué hablar cuando haya que diseñar un mensaje político atractivo, algo más que la comodidad de la paz y la concordia que suelen portar como antorcha bienintencionada y luego derrapan en el barro de la gestión cotidiana.
Seguramente, lo más espinoso será la minería. Porque igual que en el conglomerado del FAUnen, conviven dirigentes anti radicalizados y pro entusiastas, en el flamante espacio massista se orejea la misma baraja. En aquel, la cosa es entre los allegados locales a Pino, con cara embetunada contra todo lo que huela a Caterpillar, y el radical Domínguez, en los hechos empresario minero, por citar a dos extremos.
En este caso, el asunto es algo más complicado porque también mete la cuchara Mendoza. Es que el máximo referente massista en la hermana cuyana es el intendente Jorge Difonso, jefe comunal de San Carlos, justamente uno de los municipios más enconados contra la explotación minera.
¿Cómo hacer entender que en Mendoza se apoye en un intendente antiminero y que en San Juan lo haga con dirigentes que impulsan la minería? ¿cuál será la propia opinión de Sergio Massa sobre la actividad, para no espantar a nadie? Trabajo para la casa del hombre de Tigre que aspira a gobernar el país y que en este punto deberá extremar las artes. Un consuelo puede tener en Paco Pérez, kirchnerista y zigzagueante sobre la minería, como cualquiera que quiera sobrevivir en Mendoza.
El guiso sanjuanino que Sergio Massa deberá cocinar
La nueva estrella del firmamento político nacional llega a San Juan por primera vez como tal. Lo aguardan varios entreveros de resolución nada sencilla.
Por Sebastián Saharrea
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