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martes 28 de abril de 2026

“FÁBRICA DE SORDOS”

Habla Clavijo: “Me procesaron por trabajar de abogado”

Uno de los cuatro abogados procesado por estafar al Estado nacional con falsos casos de sordera apeló el procesamiento, aclara cada imputación y asegura: “Nunca demandé a la ART ni cobré ningún juicio”. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan
Ernesto Clavijo es el único de los siete procesados por  la Justicia Federal en la causa de la "fábrica de sordos” que rompió el silencio y salió a defenderse públicamente de los delitos por los que fue procesado por el juez Leopoldo Rago Gallo: "Nunca demandé a la ART ni cobré ningún juicio”, aseguró ante Tiempo de San Juan.
El abogado habló públicamente después de apelar el auto de procesamiento en el que también se vieron involucrados los abogados Waldino Acosta Gómez, Gerardo Zumel y Juan Manuel Azcona; los médicos Roberto Moya (sanjuanino),  el cordobés Carlos Manuel Delera y el tucumano Gustavo García Larsen; y el obrero calero Orlando Cipriano Bruna.
A todos ellos el juez Rago Gallo los procesó por integrar una asociación ilícita y saquear al Estado nacional demandando un fondo creado para que las ART pudieran costear casos de hipoacusia como enfermedades profesionales.
Para el abogado Clavijo, no hubo ninguna ilegalidad en su accionar: "Me procesaron por trabajar de abogado. Parece que hay gente a la que le molesta que uno vaya a la calle, le informe a la gente de sus derechos y les reparta una tarjeta para que lo consulten. ¿Qué tiene eso de malo, de ilegal?”, se preguntó.
Y sostuvo ese planteo al decir que "mi única participación fue asesorar a los trabajadores sobre sus derechos laborales, ya que las ART no cumplían con la legislación de hacerles estudios médicos anuales. Y ese asesoramiento fue en una sede del gremio en La Laja, Albardón, en presencia de los delegados gremiales”.
En lo que más insiste el abogado para demostrar su inocencia es en el hecho de que él ni siquiera cobró dinero del Estado nacional: "Nunca demandé a la ART ni cobré ningún juicio. Tengo entendido que los únicos que cobraron por demandas fueron unos abogados de Córdoba, en el año 2005”.
En ese sentido, Clavijo explicó que "yo asesoré legalmente a 22 obreros y reclamé por 15 de ellas a la ART para que cumpliera con su obligación de hacerles estudios anuales. En cada una de las declaraciones de esas 22 personas todos coinciden en afirmar que yo nunca los obligué o les insinué mentir sobre sus enfermedades. A todos les informamos que se hicieran los estudios médicos y, si había problemas médicos, se iniciaban las demandas. Pero eso nunca ocurrió en mi caso. Incluso, a los 25 días me revocaron el poder en forma masiva”.
El abogado aportó otro dato con la intención de demostrar su inocencia: "Yo nunca tuve casos de hipoacusia entre los clientes que asesoré en un corto periodo de tiempo, sino que hice hacer estudios para ver el estado de los pulmones y de la columna vertebral”.
Clavijo también niega haber formado una asociación ilícita: "Al único de los abogados con el que formamos un sociedad fue con Waldino Acosta, y fue para estos casos, nada más. A Zumel y Azcona no los conozco más allá de saber que son colegas de la profesión, pero nunca tuve una relación comercial con ellos”.
El abogado también niega conocer al empleado Orlando Bruna, sindicado en el procesamiento como quien reclutaba obreros hacia los estudios jurídicos: "No sé quién es Orlando Bruna. Puede que haya estado presente en alguna de las reuniones que tuve con los obreros. Pero no tengo ni tuve trato con él”.
Clavijo dice no entender por qué es el empresario minero Joaquín Ares quien denunció la presunta irregularidad a la Justicia Federal cuando desde la ART La Segunda le llamaron para aumentarle la póliza por la cantidad de empleados que repentinamente habían empezado a tener problemas auditivos: "De última, si hubo algún perjudicado, fue la ART La Segunda y no la empresa, ni siquiera el Estado nacional, porque quien debe pagar por enfermedades profesionales es la aseguradora, ni la empresa ni el Estado”.
Finalmente, Clavijo dio su punto de vista de por qué cree que un juez federal lo procesaría a él si no tiene nada que ver, más aún pesando una investigación de cuatro años antes de dictar el procesamiento: "Los jueces son humanos, como cualquiera, y se pueden equivocar. Para eso está la instancia siguiente, a la que hemos apelado para que revisen el fallo”.
En la apelación del auto de procesamiento que hizo Clavijo, mediante el abogado Rolando Lozano, pidieron hacer su presentación "in boche”, lo que significa que cuando estén ante los jueces de la Cámara Federal de Mendoza puedan argumentar y explicar cada punto del fallo del juez Rago Gallo, al que calificaron de "arbitrario” e "injusto”.

Clavijo X 3
 
"Estoy siendo escrachado públicamente de manera injusta y arbitraria, con el solo fin de lograr una condena social por el solo hecho de ejercer mi profesión de manera libre”.

"Desde hace casi veinte años me he dedicado casi exclusivamente a causas derivadas de accidentes de tránsito, laborales y enfermedades profesionales”.

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