Finalmente, el suspendido juez civil Carlos Macchi rompió el silencio. Lo hizo cuando ya nadie podía cuestionar sus dichos, tal como está estipulado en el procedimiento de un jury, cuyo proceso se cierra dándole al acusado la posibilidad de tener la palabra final, donde insistió en que “me acusan y han logrado que me juzguen por mis sentencias, siendo que la Corte Suprema de Justicia ha dicho que eso es inconstitucional”, aseguró. Pero, lejos de llevar claridad, aumentó la polémica con sus increíbles explicaciones. Al menos eso sucedió en dos cuestionamientos puntuales que se le habían hecho.
Macchi potenció sus polémicas decisiones con argumentos increíbles
En dos cuestionamientos puntuales que se le hacían se complicó más: dijo que no sabía que en su juzgado se tramitaba una causa del padre de su secretaria; y que tampoco sabía que Graffigna había presentado a su suegro como testigo en una causa. Por Gustavo Martínez Puga.
Sobre ese hecho, Macchi también hizo una encendida defensa de su secretaria: “Es una locura que investiguen a la doctora Capriotti, ahora también con un sumario administrativo”, dijo.
SUEGRO Y TESTIGO
El otro cuestionamiento al que Macchi alimentó con otra explicación increíble está relacionado con el abogado Santiago Graffigna, procesado penalmente como el líder de una asociación ilícita que se organizó para saquear las arcas del Estado usando causas de expropiaciones. Cinco de esas causas fueron sentencias dictadas por el cuestionado Carlos Macchi.
En una de ellas, en la causa Herrería, una veredita en la calle Paula de Sarmiento por la que Macchi falló que la Provincia debía pagar 1,8 millones de pesos en una expropiación, uno de los testigos que había ofrecido Graffigna era su propio suegro, Juan Luis Palana.
Según los expedientes, Palana atestiguó que en ese lugar había mejoras que luego se probaron que no existieron. Eso sirvió para incrementar el valor del bien expropiado.
Macchi sí lo tuvo en cuenta a su testimonio, a pesar de que era el suegro del abogado que estaba impulsando la demanda contra la Provincia, por lo que se supone que el juez debió sospechar que Graffigna podía estar usando gente que atestiguara a su favor para beneficiarse.
“Respecto del señor Palana, declaró como testigo y yo no sabía, ni tengo por qué conocer el parentesco con el abogado. Además, no había motivo legal para que no pudiera ser testigo”, dijo Macchi.
SE COMPARÓ CON OTRA JUEZA
Por otro lado, el suspendido juez Macchi se comparó con otra jueza civil, Elena Beatríz de la Torre, al citar que ella falló de la misma manera que lo hizo él en una causa donde se expropió un terreno para la ampliación de la calle Justo José de Urquiza.
“La doctora de la Torre hacía lo mismo que hacía yo. Usó los mismos criterios y la misma metodología. Su fallo fue a la Sala I y se lo confirmó”, dijo, dando a entender que no estaban siendo justos en los cuestionamientos que le estaban haciendo como juez.
Luego el suspendido juez Macchi hizo una argumentada defensa de los criterios que aplicó para calcular los intereses y las pautas para el cálculo final de los inmuebles expropiados.
Finalmente, para defender su postura de por qué no respondió preguntas al principio del jury, Macchi dijo que “no respondía las 540 preguntas que me pretendió hacer el Fiscal General subrogante porque eso no le servía a nadie. No tengo más nada que decir. Gracias”, dijo al cerrar su alocución.
El suspendido juez Macchi había abierto su discurso con la misma explicación: “Mi decisión de no declarar fueron acertadas”, dijo, para dejar entrever que sus dichos iban a ser malinterpretados.
Lo primero que hizo Macchi fue intentar defender su carrera judicial con su trabajo: “En 22 años nunca fui sancionado. Mi carrera judicial será mi carta de presentación”.
Luego el magistrado enjuiciado argumentó que “apliqué el principio dispositivo en los cinco juicios” por los que fue enjuiciado. La aplicación de ese principio fue uno de los principales cuestionamientos que tuvo Macchi, debido a que él argumenta que el juez debe resolver sobre lo que le llevan las partes, sacándose la soga del cuello sobre la dirección del proceso judicial.
Macchi también detalló la forma en que trabajaban en su juzgado, de la cantidad de causas que le ingresaban por día, de los 13 empleados que habían y de la importancia de cada uno de ellos en una jornada diaria, ya que no tenían reemplazantes.
“Si faltaba el ordenanza, ese día no se cocían los expedientes. Y se frenaba la evolución de la causa. Y puede pasar, por qué no, que cuando alguien cocía una hoja se mezclaba. Y eso no era estar en connivencia con nadie ni nada por el estilo”, dijo Macchi.
En todo momento el juez suspendido dijo que “las sentencias definitivas que dicté –en las causas por la que lo juzgan- fueron confirmadas por la cámara superior”.
Como sus defensores, Macchi también tiró un manto de sospecha sobre el proceso y se puso como una víctima un supuesto complot político en su contra: “No quiero hablar de política porque no me interesa, pero la Cámara Federal porteña y el presidente de la Corte Suprema de Justicia también tienen un juicio político por sus fallos en la Ley de Medios”.
Mirá los videos con parte del relato de Macchi.
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