Eduardo Cáceres tuvo un lunes de sensaciones bien cambiadas: el alivio de ser diputado después de haber estado más que seguro después de la interna y pegarse un susto mayúsculo con los últimos números, la calma de una campaña terminada, y a la vez la soledad de no tener a nadie al lado y un gran signo de pregunta sobre el futuro.
Los números no fueron buenos, más bien lo contrario, y ya se volverá sobre eso. Y los números son el anzuelo: cuando llueven, las figuritas aparecen sin paraguas; y cuando escasean, la tropa se dispersa más temprano que tarde. Es lo que pasó esta vez: el frente Compromiso Federal había sido la gran novedad y la gran promesa de la interna y terminó desinflada en poquito más de la mitad de los votos que habían sacado sólo dos meses atrás. Por eso la foto del domingo fue curiosa, atípica: se “festejó” la banca con caras largas, tropa incompleta, alguno con parte de enfermo, otro ausente sin aviso, otro atrás de los flashes, apenas unos minutos y cada uno para su casa. Y el lunes no quedó nadie.
El tropezón fue contundente y plantea con toda justicia el interrogante sobre si conviene ir juntos, o es mejor el tránsito por la banquina como pasó con los que no entraron al scrum opositor y terminaron más que contentos (Nancy, Domínguez). Es que el equipo fue mucho menos que la suma de las partes: cada uno por separado, en lo que se llamó una interna en agosto con escasos elementos aglutinantes, entregó al sello general del frente una nada despreciable suma del 43% de los votos sanjuaninos (13% Cáceres, casi 13% Conti, 10% Ibarra, 7% Martín y 1% Jofré). El que los sumó, festejó la derrota de Gioja. ¿Había que sumarlos? Una parte de la respuesta fue el domingo.
¿Por qué sólo una parte de la respuesta? Porque medió la tragedia del helicóptero que puso patas para arriba el comicio, aspiró algún caudal, produjo cambios. Pero hay que mirar la película completa para extraer conclusiones últiles. Y si uno sale del fotograma, encuentra que los sondeos previos al accidente jamás encontraron al frente siquiera cercano al 43% con el que había “derrotado” en agosto a Gioja. Hubo alguno que lo posicionaba sobre los 30 puntos el mismo fin de semana de lo de Valle Fértil, pero bien debajo de Tomas -quien ya marcaba un repunte- y perdiendo uno 13 puntos.
Junto a Compromiso Federal, la otra estrella de la interna a nivel nacional fue el frente Unen en Capital Federal que puso a competir a tres candidatos a senador (Pino Solanas, Rodolfo Terragno y Alfonso Prat Gay) y a tres a diputados (Elisa Carrió, Martín Lousteau y Ricardo Gil Lavedra) para definir candidaturas en ese extrañamente llamando frente de centro-izquierda. Para senador, sacaron 36% en las PASO y ahora Solanas retuvo sólo el 27%. Le alcanzó para ser senador, pero perdió 9 puntos, mucho menos que los 21 que perdió el frente sanjuanino, del que se distinguió también por integrar listas y no como ocurrió en San Juan, donde el que ganó siguió y el que perdió no apareció más.
Eso no fue lo peor que le entregaron los números a Compromiso Federal. De los 5 frentes más votados en San Juan, entre la interna y la general, el FPV pasó del 37% al 55%, la Cruzada pasó del 7% al 10%, la UCR pasó del 4% al 4,5%, Dignidad Ciudadana del 3% al 3,7%. Todos crecieron en dos meses, excepto Compromiso Federal. Es decir que la tragedia del helicóptero en Valle Fértil afectó electoralmente sólo a ellos.
El punteo fino entrega también datos impiadosos, con derrumbes resonantes. Tal vez el más notorio fue Rawson, donde el oficialismo trepó del 38,9% al 60% y sólo allí aspiró unos 16.000 votos, mientras que el frente perdió una cantidad idéntica: de casi 30.000 votos en las PASO, se quedó sólo con 13.400. Caprichos del destino, casi la misma cantidad -13.100 votos- que había sacado solamente Ibarra en el departamento. Un dato que dice demasiado.
Capital, el otro departamento de los pesos pesado de San Juan, fue otro ejemplo de muy malos números para Compromiso Federal y de cambios abismales en apenas dos meses. En la interna, el FPV había apenas superado el 26% y ahora clavó el nada despreciable 42%, con un crecimiento de 12.000 votos (18.000 a 30.000 aproximados). Y Compromiso Federal se cayó del 46% con que había “derrotado” al oficialismo a un pálido 26%, dejando en el camino 13.000 votos.
Todo el frente, con referentes afincados o con ilusiones en Capital como Rodolfo Colombo –candidato a intendente dos veces y con tiempos de 5 concejales-, Enrique Conti –ex intendente y actual dirigente junto a Alejandro Bravo y al bloquismo disidente- y el propio Cáceres –candidato en 2011. Resultado escuálido: hace dos años, sólo Cáceres obtuvo el 29% de los votos cuando intentó llegar al Ejecutivo municipal. Hoy, con compañeros de lujo, tuvo menos votos.
Lo mismo se reproduce en los lugares más numerosos en caudal. Mención para Santa Lucía, virtualmente el único departamento gestionado por la oposición con Marcelo Orrego al frente, y con pálidos números que marcaron una fuerte recuperación del FPV respecto de agosto. Pasó del 33% al 53%, con más de 6.000 votos agregados, contra un retroceso del frente del 45% al 22% y una caída en votos idéntica a los que ganó el oficialismo. O Chimbas, el departamento que le había dado a Cáceres el triunfo sobre Conti en la interna, y donde pasó del 39% al 18%. Allí, el macrista había conseguido él sólo 6.500 -2.000 más que Conti- y esta vez, con todos los socios sumados, apenas creció a 8.500. O Pocito, otro de gran perfomance de Cáceres en la interna con 3.300 votos que sólo crecieron a 4.900 con todos sus socios: el frente pasó del 33% al 19%. O Albardón, donde Cáceres solo había sacado 3.000 y ahora con todos juntos saltó a 4.000.
Para cerrar el análisis de si conviene ir en grupo y todos juntos, como reclama el mensaje de la calle en tiempos de cacerola, o por separado, algún otro dato incómodo para los entusiastas de la primera opción. Hace 4 años, Ibarra llegó al Congreso con el 19% de los votos y le sacó 4 puntos a Colombo: sumados alcanzaron 33%, mientras que ahora fueron ellos dos, más Cáceres y Basualdo, y apenas arañaron el 22%. Si la pretensión de juntarse era dar el salto electoral, no lo consiguieron: el senador solo obtuvo entre los 20 y los 28% en sus registros personales de su carrera política.
Con los números en la mesa, ahora toca analizar lo que vendrá. Ya hubo caras largas en el acto del domingo, Ibarra declaró una indisposición para faltar, también llamó la atención la ausencia de Orrego, y el lunes desaparecieron todos.
Lo que ocurrirá está algo cantado. El frente deberá rediseñarse con los que mantendrán los pies en el plato: obviamente Basualdo, seguramente también Conti y Colombo y la prácticamente segura deserción de Ibarra. En el PRO piensan que los socios no tienen demasiado lugar donde ir, excepto el rawsino, que estará tentado en volver al PJ. Tienen entre ellos muy buena relación, incluso Ibarra le endosará el despacho en el Congreso, pero los caminos parecen bifurcados. Además, Cáceres respalda a Macri para presidente e Ibarra a Massa: ¿y si el porteño y el tigrense arreglan?
En el bunker de Colombo apuestan a que se mantenga el espíritu de agosto, por encima al de octubre. Cuestionan que se haya bajado el tono de la campaña por el accidente de manera tan terminante: “Una cosa es respetar y otra es borrarse”, dicen. También, que no los hicieran aparecer demasiado a los que perdieron la interna, sólo Cáceres. Carta para los encargados de la campaña.
Conti seguramente tiene pensado no desacoplarse de este grupo, en el que hizo una gran interna y quedó a 500 votos. Tiene aspiraciones a la fórmula principal, y por lo tanto le sirve el respaldo del resto. Debe definir antes si da la pelea por la conducción del bloquismo.
E Ibarra quedó enojado con Basualdo. Cree que dividió el voto y eso le impidió ganar la interna. Y cerca suyo repiten: “No tiene ganas de volver a confiar”. Se verá si concreta el alejamiento –que nadie plantea con portazo sino por decantación natural- y pelea en una posible interna del PJ, o si se queda a caballo de haber primereado con Massa por la vía de su amigo Felipe Solá.
Mientras tanto, los operadores del frente que cabalgaron la semana hicieron garabatos sobre un papel para dentro de dos años. Basualdo o Conti para la fórmula a gobernador, si es juntos mejor. Colombo como diputado nacional. Fabián Martín a Rivadavia y Marcelo Orrego otra vez en Santa Lucía. Cáceres no descartaría volver a pelear en Capital. Y si se queda Ibarra, regreso a Rawson.
Un borrador, nada infalible. Pero al menos una idea de contención: que haciendo fuerzas, puede haber lugar para que entren todos. Eso sí, tendrán que usar fórceps, usar la valiosa herramienta de las PASO para ordenar pacíficamente las pulseadas internas, y esperar que cambie el viento.
Después del tropezón, ¿juntos?
El frente fue la gran novedad de las PASO y la gran frustración de la general. Fue el único que perdió votos, con datos llamativos. ¿Hay futuro para el 2015? La respuesta es sí: habrá cambios y hasta hay ensayos de fórmulas.
Por Sebastián Saharrea
Dejá tu comentario
Te Puede Interesar
De la cancha a Tribunales
Por Redacción Tiempo de San Juan
El extécnico de Unión de Villa Krause deberá pagar $60.000.000 para no ir preso en una causa por estafa
Clima
Por Redacción Tiempo de San Juan
Martes otoñal en San Juan: cielo algo nublado y temperatura agradable
Más problemas para el cantante
Por Redacción Tiempo de San Juan
¿Se cae el acuerdo? Aseguran que Juan Cruz Rufino no pagó cuotas de una reparación integral por estafa
Obras
Por Redacción Tiempo de San Juan