Ante todo, la buena relación
Se la vio a Cristina en su aterrizaje sanjuanino en medio de ese giro que se le nota desde agosto: más frescura, menos distante. Lástima, dicen sus partidarios, que ocurra siempre que los amenaza la parca: aquella vez después del no positivo de Cobos en que se lanzó a las conferencias de prensa y logró escapar al traje oscuro que le suelen hacer calzar, o ésta después de un resultado agrio en las PASO en que lució renovada y, encima, con mucho rating en sus apariciones televisivas.
Esa Cristina es la que estuvo el jueves en San Juan: la que sobrevuela sobre tempestades pero deja en claro de que hay un grupo –numeroso- dispuesto a seguirla a muerte. Y que descubre en este nuevo diseño presidencial a una CFK igual de magnética, de atractiva, de poderosa.
Poderosa, esa es la palabra. Porque el peronismo huele el poder y si hoy, con su futuro ya definido de ex presidente y una hemorragia de votos evidente en poco tiempo, no se ha corrido ni un milímetro, por algo será. Apenas algún legislador fueguino hizo el ensayo de desembarcar en tierras de Massa después de la interna, y seguramente habrá alguno más luego de octubre. Pero el grueso, bien grueso, todavía hace la venia como para que se vea.
Es evidente el motivo. En su franja de 30 a 35 puntos porcentuales en que se ubicará seguramente su reach electoral de octubre entre el Frente para la Victoria y sus aliados, implica una significativa pérdida en poco tiempo de un capital de 54% en 2011, pero seguirá siendo holgadamente la primera minoría nacional, bastante lejos del segundo y ante un panorama opositor que no consigue unificarse. Natural es entonces que siga teniendo la sartén por el mango: no hay en la escena política nacional un dirigente con tanta potencia, con sus vaivenes y sus momentos piantavotos, pese a que no estará en la grilla electoral de octubre. Natural también que en sus aposentos, y afuera también, haya quien supone que de su voluntad –su dedo, su aprobación y su militancia- surja el nuevo esquema de poder que se renueva en 2015.
¿Qué tiene entonces esta mujer para no encasillar en el clásico síndrome del pato rengo, ese efecto de corrimiento de poder hacia el que sigue que ocurre siempre con los que ya no tienen posibilidad de reelección y a poco de dejar el cargo? Esta recorrida por San Juan, plagada de gestos hacia la vigencia de esa conducción, fue reveladora: desde el gobierno hasta el último de los intendentes, todos posando para la foto con un entusiasmo sin impostar.
Para el caso de San Juan, está claro el valor: cada vez que aterrizó -ella o él- dejó huella. Que el Centro Cívico, que el estadio y el teatro, que los diques, hasta esta vez que le salió algo más barato y es de esperar que se cumpla, la ayuda a los productores afectados por las heladas. Aunque el cupo de este año ya parece colmado con las obras viales que entraron al presupuesto y, sobre todo, el aval por el millonario –en dólares- túnel por Agua Negra.
Ladrillo por ladrillo, Cristina y Gioja fueron construyendo una relación política que tuvo su climax en la visita de esta semana, cuando a la presidenta se la notó contenida como en pocos otros lugares. De hecho, desde las PASO los destinos presidenciales habían sido pocos en el interior: Santa Cruz, Córdoba por los incendios, y ahora Santiago del Estero, donde viajó desde San Juan.
Se la nota a Cristina más a gusto en el interior profundo que en el “de las cuatro avenidas”, por citar con términos sanjuaninos al cuadrilátero de Capital, Bs. As., Santa Fé y Córdoba. Allí le va mejor en términos electorales, por otro lado, pero no es precisamente ese interés el que habrá definido esto último aterrizaje. Es que hoy las mediciones en San Juan muestran a Gioja un tranco arriba de Cristina, por lo que es él quien debe tirar con la cara al viento (otro término del sanjuanino ciclista).
Uno de esos gestos fue la llegada hace dos semanas de Florencia Kirchner a “suelo amigo”, para exponer su trabajo cinematográfico en el ciclo de la Unasur. No sólo vino sino también habló por primera vez, y luego a Cristina se llenó la cara de gusto cuando recordó a su hija en San Juan hablando de cine y de política. Imposible haberlo imaginado si el territorio hubiese sido más hostil.
Luego Gioja participó como lugarteniente en la cumbre del PJ de este lunes, en el que comenzó a orejearse cuál será la apuesta k. Hubo gobernadores –todos- con algunos que sobresalieron, como el sanjuanino. Hubo intendentes pesados, como el de La Matanza (del tamaño de más de 3 San Juan juntos), y hubo gremialistas como Antonio Caló de la UOM y la CGT oficial.
Allí Gioja repitió lo que viene diciendo: que el candidato oficial será el que gane las PASO en el 2015, claro que en esa foto todos suponen que Cristina tendrá la voz cantante si se mantiene firme. Esa es la apuesta de los gobernadores, entre ellos el sanjuanino. Que de ese grupo surja el nuevo esquema de poder dentro de dos años, por medio del mestizaje entre el kirhnerismo puro y las restantes expresiones peronistas y territoriales con varios anotados. Scioli, Capitanich, Uribarri. ¿También Gioja? Seguramente después del jueves habrá crecido algún puntito.
Nada mejor entonces –entienden- que cerrar filas detrás de Cristina, con piernas y manos como ocurrió el sábado. Con gestos bien visibles: “usted tiene mucho que ver con este cambio” (el sanjuanino, claro), le repitió varias veces Gioja. Con sus pros: el cobijo de una figura que tiene sus momentos, pero no se oxida y sigue rindiendo, y por otra parte no encuentra reemplazante con chapa. Y sus contras: algunos entornos y decisiones que suelen ir en contra de los tiempos.
Como toda apuesta, tiene sus riesgos. Y sus contendientes. Lo más poderosos y con más chances: el massismo, que reúne en su intestino a PJ disidente, macristas y círculo rojo; y el ala UCR-FAP, con varios presidenciables en su intestino. El asunto es que no se suman. Y ese es justamente uno de los argumentos que impulsa a los K a hacerse fuertes para mantenerse desde su tercio, si lo conquistan en octubre. Con la ilusión de que ese tercio de votos constituya el piso, y que se fortalezcan las señales de recuperación de los últimos días.
Para darle envión, nada mejor que lo que pasó en San Juan, concuerdan: hablar de futuro. Atado al pasado, claro, pero futuro al fin. “Tenemos futuro porque hicimos lo que hicimos”, bajó CFK desde el Auditorio. Junto a las caricias a la provincia que nunca vienen mal, música para los oídos.