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martes 28 de abril de 2026

Entretelones de la visita

Las lágrimas de Cristina

La Presidenta se quebró al ver un video donde una familia contaba que por primera vez iba a tener agua potable. Gioja también se mostró emocionado.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por televisión se vio sólo el video. En al  Auditorio Juan Victoria, todos la vieron llorar. Cristina Fernández se quebró cuando vio la historia de una familia sanjuanina, entre las beneficiadas con nuevas viviendas, que contaba que por primera vez tendría agua potable saliendo del surtidor. A su lado, José Luis Gioja, en el mismo momento, también se mostró emocionado. Y fueron varios minutos de ellos dos restregándose los ojos, con la boca apretada, y sintiendo, a la par de los sanjuaninos que desde hoy tienen nuevos techos, la felicidad que trae lo digno.
“Me quiero referir al video que vi recién de esa gente e carne y hueso, que no son actores, no son hombres y mujeres de mentira. No les estamos prometiendo que mañana van a salir de la villa, les estamos dando casa para que salgan de la villa. Me conmovió  la madre con el chiquito en brazos. “¡Dios! Cuántas cosas quedan por hacer en la Argentina. A algunos les puede parecer poco, pero sólo el que se baña dentro de un tacho sabe lo que es no tener agua caliente”, dijo luego la mandataria en su discurso. Antes, en videoconferencia, se mostró afectuosa con los niños de una escuela que dejó inaugurada en San Nicolás, Buenos Aires.
Cristina, vestida en su riguroso negro y con una delgadez más marcada que en su última visita, se mostró cerca de la gente que la acompañó en el Auditorio. Le dio un abrazo fuerte a una chica que se acercó a recibir su casa en silla de ruedas, le respondió que sí a una señora que gritó desde el público que por favor haga “el Departamento de Artes Visuales”, y a una nena que pegó un grito en medio de sus palabras le dijo “Sí, soy tu presidenta”. Cerró con varios besos al aire, dijo “yo también los quiero mucho”  a los militantes que le cantaban a ella y Néstor. Y abandonó la sala del gran órgano con un beso a una nena con síndrome de Down que estaba cerca del escenario. 
 
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