Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
Los piqueteros amigos de Néstor
“Yo tenía una carpeta con un proyecto para terminar el barrio. Mi idea era tener todos los servicios. Entonces le dije a Néstor: ‘Tomá esta carpeta. Si algún día llegás, espero que te acordés de nosotros’. Él me recibió la carpeta y me contestó: ‘Yo te voy a demostrar que voy a llegar y que me voy a acordar’. Él ni siquiera era precandidato a presidente”.
El diálogo ocurrió en San Juan, en plena hecatombe post 2001 entre el líder de la Agrupación Virgen de Fátima, Carlos Gómez, y el entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner. La anécdota siguió un par de años después, en la Casa Rosada.
“El día 7 de julio de 2003 me llamaron por teléfono y me dijeron: Carlos tenés que estar mañana en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Tenía gripe, estaba re-mal, pero viajé igual. Estaba conformada la primera mesa piquetera nacional. Estaban Alderete, Pitrola, D’Elía y por el interior estaba Pipino Fernández, de Mosconi; y quien le habla. Tuvimos una reunión previa con Alicia, que ya era la ministra. Y nos dijo que cada uno de los que estábamos ahí, sus movimientos, habíamos sido reconocidos y nos iban a entregar el proyecto Manos a la Obra”, recordó Gómez.
“Terminada esta introducción nos llevaron al salón donde apareció Néstor Kirchner. Salido del protocolo, comenzó a saludarnos uno por uno. Mientras se acercaba yo pensaba qué le iba a decir. Eran tantas las preguntas que tenía en mente que no me di cuenta del momento en que llegó. Y él me dijo: ‘¿Viste que me iba a acordar de vos?’ Nunca me esperé eso. Pero realmente me demostró la clase de hombre que era”, aseguró el piquetero.
Virgen de Fátima puso fin a una larga trayectoria de reclamos sociales ese día. Todavía quedaba un episodio más de encadenamiento en la Plaza de Mayo, en pleno gobierno kirchnerista, que terminó con una nueva ampliación de beneficios sociales. Pero el tono combativo de la agrupación chimbera viró hacia el diálogo con un interlocutor que atendía el teléfono en Buenos Aires.
Empezaron a principios de los ’90 con 6 pasantías nacionales y subsisten hoy con una red que abarca en forma directa unas 1.700 personas y otras 2.800 en forma indirecta, según datos suyos.
Los orígenes
La Agrupación Virgen de Fátima no estaba en los planes de nadie todavía allá a comienzos de los años ’90, pero la gente que le dio origen comenzó a movilizarse en reclamo de viviendas. Eran unas 15 familias del Lote Hogar 23, ubicado en Benavídez y Necochea, en Chimbas. Habían sido desalojadas de un predio que daba a los fondos de una bodega de Alem y Maipú, según recordó Gómez.
Fueron a parar al Lote Hogar 23, con la vieja operatoria: el Estado ponía los materiales y la gente, la mano de obra. Pero, como sucedió en tantos otros ejemplos, los años pasaban y las casas no tomaban forma.
En aquellos años ’90 aparecieron los primeros programas llamados Pasantías (nacionales), que después se transformaron en Plan Trabajar. “Fuimos en busca de esos planes que nos iban a permitir la mano de obra. Pero la primera partida fueron 6 beneficios”, explicó Gómez. Era impensable que fueran a alcanzar para las familias del lugar, que al poco tiempo eran más de un centenar.
A fuerza de reclamos, sumaron nuevos beneficios. “Logramos 36 pasantías más, que ya eran Plan Trabajar, y con eso comenzamos a levantar las casas. Pero a los 6 meses nos quitaron todo. Ahí es cuando los vecinos salimos por primera vez a la Benavídez y Ruta 40 a hacer un piquete. Era el gobierno de Escobar”, relató el dirigente. El saldo final fue favorable para los chimberos: llegaron a los 72 beneficios.
“Pero igual no dábamos abasto. La situación socioeconómica impactó sobre una mayor cantidad de gente. La mayoría de la gente de las villas de Chimbas, de los asentamientos, comenzó a acercarse a la agrupación en busca de una solución de trabajo. Ya no era la casa”, continuó Gómez. Así surgió la necesidad de poner las cosas en papel: rebautizaron el Lote Hogar 23 como Barrio Virgen de Fátima (a propuesta de la señora Ana Herrera) y a posteriori crearon la agrupación homónima, con personería jurídica. Al momento de su fundación ya tenían entre 300 y 400 planes nacionales, todos gestionados desde el lugar.
Rotas cadenas
“Con De la Rúa volvimos hacia atrás. Las necesidades eran mucho más grandes. Se profundizó la crisis. El gobierno nacional tampoco nos daba respuestas. Las pocas pasantías que teníamos con la provincia se cortaron. Se produjo la manifestación cuando estábamos en el Libertad, que terminó en una represión durante el gobierno de Avelín”, recordó Gómez en un torbellino de imágenes del caos de 2001.
“Un grupo de compañeros de la agrupación decidimos que la lucha no estaba acá en San Juan. Entonces viajamos a Buenos Aires, por primera vez y llevamos cadenas, candados y banderas de la agrupación. Y decidimos encadenarnos en las puertas del Ministerio de Trabajo de la Nación. Estaba Patricia Bullrich”, apuntó.
Un nuevo encadenamiento en la fachada de esas oficinas porteñas sirvió para ampliar más el cupo de planes hasta llegar a las 700 personas.
La historia cambió con la llegada de Kirchner, que redefinió la relación con los movimientos sociales, incluida la Agrupación Virgen de Fátima.
El primer plan Manos a la Obra sirvió para que los chimberos tuvieran acceso al primer horno ladrillero, que aún hoy se mantiene activo. “Hicimos 200 hornos de ladrillos después, porque hubo gremios y empresas que nos compraron la producción. Hoy están involucradas más de 150 personas”, explicó Gómez.
Los pedidos no cesaron. La Nación extendió otro beneficio dentro del Manos a la Obra para la agrupación sanjuanina y en esta ocasión fue a parar a un cultivo en Sarmiento, que aún está en marcha. Después vino la fábrica de ataúdes. Y un poder creciente dentro del departamento que puso a los piqueteros como interlocutores necesarios del propio municipio.
Textuales
“Llegamos a Buenos Aires y no teníamos ni idea a dónde íbamos. Lo único que sabíamos era que teníamos cadenas y que queríamos planes”.
Carlos Gómez
“Una vez en Chimbas la ministra Alicia Kirchner me preguntó delante de Gioja si me estaban comprando los ataúdes en Desarrollo Humano”
Carlos Gómez