La jueza con un pie en el jury abrió el paraguas y dispara
Por Sebastián Saharrea
Puede ser considerado el día que rompió el silencio. La jueza civil Rosalba Marún de Sobelvio quedó en la la mira de la justicia penal por su actuación en un polémico fallo que le costó la acusación de haber actuado según “los intereses de Graffigna” (el abogado que llevaba casi todos los juicios sospechosos). No habló ante los medios, sino ante la Corte. Y dijo que todo lo que ella hizo fue con el aval “y el silencio” de abogado encargado de defender los intereses de la provincia, el ya fallecido Norberto Baistrocchi. También, del Tribunal de Tasaciones y la perito oficial, Ana María Melvin.
Marún fue requerida ayer por el fiscal de la magacausa, Carlos Rodríguez, para ser indagada como sospechosa en el escándalo de las expropiaciones. Pero como no puede ser interrogada penalmente por sus fueros, podría enfrentar un proceso de destitución. El fiscal Rodríguez también requirió a todos los que cita Marún en su nota a la Corte, excepto Baistrocchi porque falleció (ver aparte).
La magistrada quedó en el ojo de la tormenta por su actuación en el caso Carbajal, una de las tantas expropiaciones del dique Cuesta del Viento sospechadas por los precios inflados. Ese terreno –luego en manos de Mini, un dirigente político de Iglesia- fue dividido en tres partes para ser expropiado, que fueron a parar a tres juzgados distintos. Allí fue donde comenzaron los problemas: porque misteriosamente los tres expedientes de los tres juzgados desaparecieron y la jueza Marún –a cargo de uno de ellos- recibió una contestación de demanda del abogado Santiago Graffigna para reconstruir allí el expediente extraviado. Lo curioso es que en el juzgado de Marún se agregaron copias de los otros dos expedientes en otros juzgados y la jueza emitió un fallo de cobro por $10 millones en mayo de 2009 por toda la superficie, casi 10 hectáreas, y no por las casi 3 que tenía originalmente en su juzgado.
Esa conducta motivó la ampliación de demanda presentada por el fiscal de Estado Guillermo De Sanctis. Allí, califican la conducta de la jueza como un presunto caso de Forum Shopping, es decir elegir de antemano un juzgado que se sabe que fallará a favor del denunciante. Le cuestionan el modo en que hizo la reconstrucción del expediente, y el hecho de haber acumulado otros expedientes sin nadie que se lo ordene. Por lo tanto, consideran que falló sobre algo que nunca estuvo a su alcance: tres fracciones y no una, como tenía originalmente en su juzgado. La denuncia supone una supuesta connivencia de la jueza con Graffigna para montar la maniobra y también sospecha de la relación Graffigna-Baistrocchi en esta trama y del rol del Tribunal de Tasaciones.
La nota de la jueza Marún a la Corte fue presentada en silencio el 14 de agosto, pero recién se conoció esta semana. Tiene más valor testimonial, porque es la primera vez que la magistrada responde a esas imputaciones, que jurídico: ya pesa sobre ella un pedido de indagatoria y por eso es improbable que la Corte evalúe su conducta. De hecho, el máximo tribunal de justicia corrió vista al fiscal general, Eduardo Quattropani, quien se inhibió por amistad con la jueza, con quien mantuvo una sociedad en un estudio jurídico durante años.
¿Y qué dijo la jueza Marún? En principio, se manifestó atacada por la denuncia firmada por el fiscal De Sanctis, pero pareció confirmar varios de los hechos que contiene, como la supuesta actuación deficiente del abogado Baistrocchi y su relación con Graffigna, la convalidación del Tribunal de Tasaciones y hasta la confirmación de su fallo por la Sala III de la Cámara Civil, con el voto favorable del ahora ex camarista Moisés Moya, quien también fue objetado por la Fiscalía de Estado por su íntima relación con el abogado Graffigna, pese a lo cual no se excusó de intervenir.
Respecto de la reconstrucción, dijo que lo hizo de buena fe y que el total de los documentos fueron aportados por el abogado Baistrocchi, el encargado de defender a la provincia. Que cuando ella ordenó reconstruir el expediente, Baistrocchi no reclamó ni agregó copias de la demanda original –de 3 ha y no de 10 que constaban en el expediente original “extraviado”- y que por eso hubo “un franco consentimiento a lo obrado, manifestado con el silencio en algunos casos y en otros de manera expresa”.
Respecto de la acumulación en su juzgado de los otros dos casos –en los juzgados 7mo. Y 4to. Civil-, dijo que las dos partes –el abogado Graffigna y el defensor de la provincia Baistrocchi- “solicitaron de común acuerdo la incorporación de la documentación aludida” y la jueza lo consideró “perfectamente viable”. Pero se excusó señalando que esa documentación agregada (la de los otros juzgados, por las otras dos fracciones) “no fue utilizada como fundamento ni tampoco integró la prueba objeto de valoración”. ¿Para qué la agregaron? Por lo tanto, sostiene que la acusación sobre ella por haber acumulado los procesos es una “maliciosa conjetura”.
Y explica que ella no tenía manera de saber que los planos de la demanda original en su juzgado –de casi 3 ha- eran distintos al de la contestación de la demanda de Graffigna –por casi 10 ha, que es por lo que ella falló- porque eso se supo después de su fallo, cuando el documento original fue encontrado, los que fue “absolutamente desconocido para mi e inexistente en la reconstrucción”. El expediente estaba en la oficina de Horacio Alday, ex socio de Graffigna, también requerido por el fiscal.
Para el final, apoyó su conducta también en el Tribunal de Tasaciones, que luego de algunas dudas respecto de qué superficie tasar, decidió hacerlo por las 9 ha y fracción, igual que la perito Melvin –de Fiscalía- y el perito aportado por Graffigna, Juan Pablo Quiroga. “Es decir que la entidad oficial ratifica como superficie la misma que las partes (Graffigna y Baistrocchi) conformaron el proceso”, dice la jueza. Todos, Graffigna, Alday, Marún, los integrantes del tribunal y Melvin –excepto Baistrocchi que falleció- fueron citados a que declaren como sospechosos.
En el escrito, la jueza –patrocinada por el abogado Migue Dávila Saffe- también se quejó de que el caso fuera ventilado de manera “constante y extrema” por los medios.
La magistrada, el fiscal y la imagen de la Virgen
Por lo bajo, la jueza Marún se siente desairada. En su entorno cuentan que mantuvo desde hace años una relación cordial con el fiscal Guillermo De Sanctis, justamente el funcionario que firmó la denuncia en su contra. Y para atestiguarlo, dicen que la jueza le regaló a De Sanctis una imagen de la Virgen Desatanudos cuando asumió en el cargo.
Las fuentes vinculadas a De Sanctis no desmienten el obsequio. Es más, dicen que la imagen llegó embalada en una caja y fue colocada en una de las paredes del pasillo de la Fiscalía de Estado. En lo que difieren es en la fecha: De Sanctis asumió en marzo de 2011 y el obsequio dicen que fue a fin de año.
Y no por cualquier cosa, sino en medio de un diferendo que mantenían. La jueza lleva adelante el reclamo de 700 policías contra la provincia por una deuda salarial impaga del año 87-88, admitida por decreto por el gobernador Gioja. Se tramita desde hace años es el juzgado de Marún, por el abogado Carlos Correa Arce y ya tiene sentencia de cobro por unos $20 millones.
Recuerdan en la Fiscalía que la jueza llamó en diciembre pidiendo el dinero de la sentencia a De Sanctis. Pero el fiscal la frenó: le dijo que para hacerlo, que todos los involucrados acreditaran personería y legitimidad antes de cobrar. Y de esa manera, se evitara un reparto discrecional del dinero.
A la fecha, ya cobraron unos 400 de los 700 denunciantes. En ese contexto llegó la imagen de la Desatanudos.