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viernes 1 de mayo de 2026

EL SISTEMA PENAL JUDICIAL, BAJO LA LUPA

Fuego cruzado en Tribunales

El aumento de detenidos por sobre los condenados en la cárcel de Chimbas sembró la duda: ¿cuánto trabajan los jueces penales? Abogados, jueces y camaristas cruzan responsabilidades y coinciden en las deficiencias organizacionales del Poder Judicial y la falta de un control de gestión. Por Gustavo Martínez.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Durante las últimas vacaciones de invierno el edificio de Tribunales quedó prácticamente vacío. En el fuero penal sólo se vio un escueto movimiento diario en los dos juzgados de turno, el Primero de Instrucción y el Tercero Correccional. En los otros, algunos días, se vio entrar a uno que otro juez a impartir directivas. Pero fue nula la entrada y salida de detenidos o de abogados notificándose de medidas tomadas en esos despachos. Esa realidad contrasta con una situación que tomó estado público la semana pasada por un informe de Tiempo de San Juan: en el Penal de Chimbas hay un promedio del 60 por ciento de detenidos y un 40 por ciento de condenados (ver recuadro). Relación que se invirtió en los últimos cinco años, ya que en el 2007 había un 70 por ciento de condenados y un 30 por ciento de detenidos. Si la mayoría de la población carcelaria espera una decisión judicial que defina su libertad, ¿por qué la mayoría de los jueces –correccionales, de instrucción, camaristas y cortistas- y el grueso de los abogados penalistas se tomaron 13 días hábiles de descanso a mitad de año?¿Cuánto trabajan los jueces penales? ¿Quién y cómo se controla la eficiencia de los jueces?
Esta realidad, que repercute socialmente con una cárcel saturada de personas que no se sabe si deben o no estar privadas de su libertad y en una comunidad que no se siente protegida judicialmente.

Las respuestas a estas preguntas de Tiempo de San Juan desataron un fuego cruzado en el sistema judicial penal de la provincia. Sobre todo porque el “párate” judicial de mitad de año no deberían ser unas vacaciones de invierno. Legalmente le llaman “receso invernal” y se supone que la medida se toma para que los magistrados y funcionarios de todo el Poder Judicial se ponga al día con las causas atrasadas.

La Corte de Justicia tiene implementado un sistema estadístico por el cual los jueces están obligados a suministrar antes y después de las vacaciones de invierno la cantidad de causas por resolver y las resueltas. Tiempo de San Juan las solicitó por escrito y al cierre de la edición no habían sido proporcionadas.

“Igual, aunque las estadísticas están, son una pantalla para cubrir corporativamente el sistema, porque desde la Corte nunca se sancionó a nadie por su escaso trabajo en el receso invernal y hay camaristas que se fueron de vacaciones a otros países teniendo una veintena de causas por resolver en el receso invernal”, precisó un camarista con más de 40 años en Tribunales.

Cuadro de situación
“Hay un embudo en los juzgados de primera instancia”. Esa parece ser la razón del aumento de detenidos por sobre condenados en la cárcel, según coincide en afirmar un juez de una de las tres salas en lo penal y correccional y una alta fuente del Penal de Chimbas. Por el lado de la cárcel, tienen cada vez más personas detenidas sin una condena, desvirtuando el fin del Servicio Penitenciario Provincial, que es contener y trabajar en la reinserción de un condenado.
 
Mientras que desde la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional, el juez Eugenio Barbera sostuvo que “en la cámara no se ha notado un incremento en el ingreso de causas a juicio. Y hay jueces que son ejecutivos y otros que demoran hasta 7 meses en resolver la situación de un detenido”. Cabe recordar que legalmente un juez de primera instancia debe resolver en 10 días la situación de un detenido. El juez Barbera comentó que “hay que tener en cuenta que cada vez se cometen delitos más graves cuyos mínimos no permiten a los jueces la excarcelación”.

Margarita Camus, la jueza de Ejecución Penal, quien controla la pena de los presos, dice que “los jueces cada vez excarcelan menos”. Muchos encuentran en esa medida corporativa una forma de dar una respuesta a la demanda social de más seguridad, aunque no se esté siendo justo con los privados de su libertad ni con la misma comunidad, porque el encerrar más gente no implica que se haga justicia.

Jueces
Ante esta situación, el juez del Primer Juzgado de Instrucción, Leopoldo Zavalla Pringles, precisó que “por turno se ha producido un aumento del 20 por ciento en la cantidad de causas. Y también se incrementaron la cantidad de detenidos con condenas, es decir, que reinciden. Sin embargo, en mi juzgado sólo tuve un empleado más en los últimos 10 años”.

Por su parte, el juez José A. Vega, del Cuarto Juzgado de Instrucción, informó que “medir la efectividad de los jueces por la cantidad de horas que trabajan es una barbaridad. Pueden venir y estar sentado todo el día sin hacer nada. Aquí se trabaja todo el día. Durante los turnos es mañana, tarde y noche. Y yo tengo la misma planta de empleados desde 1999. Pero si quisieran poner otro secretario o tres o cuatro empleados más, no hay espacio físico para hacerlo”.

El juez Eduardo Gil, del Segundo Juzgado Correccional, informó que “es impresionante el aumento de causas que hemos tenido en los juzgados correccionales por los delitos de violencia familiar. Y yo hace dos años que no tengo secretario y hace un año y medio que no tengo pro secretario”.

Uno de los jueces preguntó y se respondió: “¿Sabe cuántos policías se nombran por cada camada? 400 y se fueron superando cada año. Y en el Penal cada vez nombran más guardiacárceles”.

Así, los jueces de primera instancia se sacan la soga del cuello y plantean la falta de un crecimiento estructural en el sistema judicial penal, al mismo ritmo que lo hicieron los índices delictivos, poblacionales y de las fuerzas de seguridad.

Abogados
El integrante de un tribunal con vasta experiencia en el fuero correccional también responsabilizó a los abogados defensores de los detenidos por la inacción: “Cuando un juez no resuelve la situación de un detenido, el abogado puede presentar un pronto despacho, pero no lo hacen”, afirmó. Y señaló otra situación: “En el receso invernal los abogados defensores desaparecen”. El pronto despacho obliga al juez a tener que resolver en 3 días el planteo sobre un detenido. En la práctica, es una forma legal de pedirle al juez a que resuelva.

“En la práctica nadie lo hace porque después no sacás más un caso a tu favor en ese juzgado. Y, si vas a la Corte, por un lado te reciben el reclamo y por el otro levantan el teléfono y le dicen al juez que resuelva rápido y lo protegen”, explicó uno de los abogados penalista que todos los días litiga en ese fuero.

La titular del Tercer Juzgado Correccional, Mónica Lucero, opinó distinto: “Eso es un prejuicio y no coincido en lo absoluto. Cuando un defensor plantea un pronto despacho, es un derecho de la persona que representa y también le está ayudando al juez para que no caiga en incumplimientos. Yo, como jueza, sanciono a los abogados que no cumplen con los horarios de los debates o con los plazos, porque es una herramienta para desburocratizar el sistema”.

Administración
Según los jueces de primera instancia y abogados defensores, las razones de esa burocracia sistemática, tiene su asidero en la Corte de Justicia.

“La administración de la Justicia depende de los ministros de la Corte. Ellos son los que tienen las herramientas para decidir dónde nombrar más personal, regular los horarios de trabajo, ya que podrían desdoblar los turnos de los juzgados de instrucción y poner más secretarios bajo las órdenes de la misma cantidad de jueces que hay, y así se podría dar más respuestas a la demanda que hay. No es ninguna novedad, así se trabaja, por ejemplo, en los juzgados de Capital Federal”, explicó un renombrado abogado penalista con basta militancia en la política.

En ese mismo sentido, un juez de instrucción con años de experiencia en los tribunales sanjuaninos hizo una breve y esclarecedora comparación: “Yo tengo la misma gente que hace más de 10 años. Salgo a los pasillos y me encuentro las mismas caras de los empleados de años. Y me cruzo al otro lado –señalando al ala Sur, donde está el fuero Civil- y no conozco a nadie. Viven metiendo gente nueva en ese fuero y en el Penal somos siempre los mismos”.

Empleados
Otro punto en el que coincidieron jueces y abogados es la falta de incentivo económico y profesional de los empleados del fuero penal: “Trabajan todo el día. Son esclavos del juzgado. Y no hay escuela, ni capacitación. Antes los nuevos aprendían de los viejos. Ahora, ponen un empleado nuevo y al poco tiempo lo ascienden por encima del que lleva años”, comentó un penalista.

Durante los turnos, los empelados penales trabajan horas extras que no les pagan. Algunos lo hacen de corrido, desde las 7 de la mañana hasta las 17 o las 18 horas. “Ese es un problema que estamos tratando de solucionar. Pero hay otro más grave: cada vez hay más empleados de menor jerarquía que hacen el trabajo de los de más jerarquía por menos dinero. Por ejemplo, en el fuero penal hay escribientes que hacen el trabajo de secretario”, explicó Sebastián López, secretario del gremio de los empleados judiciales.

Los empleados judiciales de los juzgados de Paz de Capital, Chimbas y Santa Lucía son los únicos que acordaron con la Corte un plus de 2.800 pesos mensuales por trabajar desde las 15.30 a las 19.30. Eso fue después de que la Fiscalía de Estado envió un malón de ejecuciones de incumplidores. “Pero esa medida es discriminatoria, porque a Pocito, Jáchal y otros departamentos alejados también llegaron más causas de Fiscalía de Estado y esos empleados no están contemplados en ese plus”, precisó Sebastián López.

Todas estas falencias en la administración del Poder Judicial pueden ser una respuesta a las preguntas planteadas al inicio: ¿Quién controla la gestión y la efectividad de los jueces, desde los de primera instancia hasta los de la Corte?

“El sistema judicial penal actual está para investigar hurtos, robos simples y uno que otro homicidio. En cuanto un delito supera esa media, hace aguas por todos lados. La sensación que tiene la gente en la calle es que los jueces están para los ladrones de gallina”, concluyó el abogado penalista Rubén Pontoriero.


¿600 presos en carácter de qué?
600 de los 1.000 internos del Penal de Chimbas están detenidos. Legalmente no deberían estar en una cárcel, porque el sistema penal argentino dice que son inocentes que esperan una decisión judicial que les pruebe su culpabilidad en un delito y debieran estar un recinto distinto a una cárcel para condenados por delitos probados que están bajo un proceso de castigo y reinserción social.
Pero aún no se sabe cuántos de ellos están simplemente detenidos por una investigación policial; cuántos tienen una resolución de un juez que haya juntado pruebas para privarlos de su libertad; cuántos están a disposición de una cámara esperando un juicio y cuántos ya tienen fecha de juicio y esperan ser juzgados para ver si son o no culpables.
Tras la publicación de Tiempo de San Juan en la edición del 11 de agosto último, los administrativos del Penal de Chimbas empezaron a procesar esos números por pedido expreso de las máximas autoridades del Ministerio de Gobierno.


Algunos números
Estas cifras pertenecen a uno de los cuatro juzgados de instrucción de la justicia sanjuanina en el último semestre del  2011, los cuales muestran parte del movimiento de causas penales y permiten tomar una foto de la realidad.

Último semestre 2011
2.118
Es la cantidad de causas que ingresaron, en un juzgado que estuvo de turno dos veces.
1.648
Fue la cantidad de causas con autores desconocidos, lo que muestra una parte de las denuncias que recibe la Policía.
83
Es la cantidad de causas que ingresaron con personas detenidas.
304
Son las causas que ingresaron sin un detenido, pero cuyo autor está identificado, debido a delitos excarcelables.
28
Son los autos de procesamiento dictados en ese juzgado en esos 6 meses.
8
Son los autos de falta de mérito dictados en ese semestre.
230
Es la cantidad de causas resueltas en ese juzgado en el último semestre del año pasado.
16
Son las causas elevadas a juicio por ese juzgado en esos 6 meses.
11
De las causas elevadas a juicio fueron apeladas para que una cámara confirme o revoque la decisión del juez de primera instancia.

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