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jueves 26 de marzo de 2026

Polémica en puerta

Un gendarme abusador fue beneficiado por un fallo judicial que le bajó la pena y dispuso que siga libre

En septiembre de 2024, una juez condenó a 4 años de cárcel al gendarme retirado Héctor Adaro por los abusos sexuales contra dos niños. Un juez de impugnación ahora redujo esa pena.

Por Redacción Tiempo de San Juan

El gendarme retirado de Barreal que en 2024 fue condenado a 4 años de cárcel por los abusos sexuales a dos niños fue beneficiado esta semana a partir de un fallo judicial que le redujo la pena y le permitirá continuar en libertad. El juez de impugnación que analizó la sentencia de primera instancia entendió que el castigo no estaba bien fundamentado y resultaba desproporcionado.

Así lo resolvió este miércoles el juez de impugnación Juan Carlos Caballero Vidal, quien consideró justo fijar la pena contra el sargento retirado Héctor Mauricio Adaro en 3 años de prisión de cumplimiento condicional. En dicha resolución ratificó la condena y la responsabilidad del exmiembro de la fuerza de seguridad en los dos casos de abusos contra menores, pero puso en tela de juicio el monto de la pena, a la que consideró excesiva. De esta forma, hizo lugar al planteo de la defensora, la abogada María Filomena Noriega, quien ya en 2024 había solicitado la revisión de la sentencia y la absolución del gendarme o, en todo caso, la rebaja de su pena.

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La fiscal Ingrid Schott y la ayudante fiscal Laura Maldonado, el equipo de la UFI ANIVI que intervino hasta el juicio.

Adaro nunca estuvo preso, ni siquiera durante el juicio. El suboficial de Gendarmería fue denunciado en 2023 por los reiterados ultrajes cometidos contra una nena de 10 años y un chico de 8, durante los años 2018 y 2019. La investigación, que estuvo a cargo de la fiscal Ingrid Schott y la ayudante fiscal Laura Maldonado, de la UFI ANIVI, determinó que el ahora condenado era compañero de trabajo de los padres de esos niños y que visitaba a las familias en sus domicilios.

Existían una estrecha confianza entre los adultos y eso fue aprovechado por Adaro para acercarse a los niños. Una de las víctimas tenía 10 años y testimonió que el gendarme la hacía desvestir y la sometía a reiterados tocamientos, según la acusación. Algo idéntico sucedió con el nene, quien dijo además que el abusador le mostraba los genitales.

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La abogada María Filomena Noriega, la defensora del gendarme.

Todo esto fue ventilado en el juicio oral y público realizado en septiembre de 2024. La jueza de garantías Celia Maldonado finalmente condenó a Héctor Adaro a 4 años de prisión efectiva por los delitos de abuso sexual simple, reiterados, en perjuicio de esos dos chicos. Por el contrario, lo absolvió por el beneficio de la duda en el caso del delito de exhibiciones obscenas, dado que para ella no estaba acreditado ese hecho.

En ese momento, la abogada Noriega solicitó que Adaro continuara en libertad hasta que el fallo quedara firme. En paralelo, impugnó la sentencia y pidió que fuera revisada con el objetivo de buscar la absolución de su defendido o, en su defecto, que le redujeran la pena. Para este último planteo, la letrada sostuvo que no se había tenido en cuenta que el gendarme no contaba con antecedentes penales, tenía familia, un trabajo estable y arraigo.

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El juez de impugnación Juan Carlos Caballero Vidal, quien dictó un nuevo fallo en relación al caso.

Por el contrario, la fiscal de impugnación Marcela Torres también recurrió al Tribunal de Impugnación para insistir con una pena de 5 años de cárcel, tal como pidió la fiscal Schott durante el debate. También se recordó que el gendarme tiene otra causa penal abierta. En 2018 fue denunciado por manosear a otra niña. Por ese hecho fue procesado y está a la espera del juicio en la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional.

El trámite de impugnación se extendió por más de un año y medio y esta semana se conoció el dictamen. El juez impugnación Juan Carlos Caballero Vidal analizó el recurso presentado por la defensora y, en parte, le dio la razón. Si bien ratificó la culpabilidad de Adaro y avaló las pruebas que acreditaron los dos hechos abusos, el magistrado cuestionó la proporcionalidad de la pena.

En sus fundamentos, señaló que la jueza de primera instancia no valoró los atenuantes al momento de fijar la pena, lo que constituyó un error técnico. De este modo, confirmó la condena, pero ajustó el castigo y redujo la pena de 4 años de cárcel a 3 años de prisión de cumplimiento condicional. Con esto, el gendarme purgará la pena en libertad. Lo único que le ordenó el juez es que fije domicilio real, que se someta al cuidado del patronato y cumpla ciertas reglas de conductas.

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