Un delincuente que este miércoles a la mañana fue condenado en Flagrancia por tentativa de robo, escapó en horas de la tarde de una manera insólita de los calabozos de la Subcomisaria del barrio Cipolletti en Chimbas. El detenido estaba a la espera para que lo trasladaran al penal de Chimbas.
Revuelo en la Policía: fue condenado este miércoles y a las horas se fugó de la Subcomisaría del Bº Cipolletti
El fugado fue identificado como Leandro Ezequiel Alcayaga Brizuela, de 28 años y domiciliado en la Villa Unión en Chimbas, confirmaron fuentes policiales. El delincuente había sido detenido el sábado 23 de diciembre último en el interior del barrio Conjunto 10, cuando intentaba llevarse el parlante que robó de una vivienda de la manzana C de ese complejo habitacional.
Ese hecho ocurrió en horas de la tarde. Alcayaga Brizuela trepó una pared, accedió a un patio y rompió una ventana de la casa tras constatar que no había nadie. Ahí se lastimó con un vidrio. Un vecino y su hijo lo vieron cuando escapaba con el parlante, de modo que lo atraparon y lo entregaron a los policías de la Subcomisaria del barrio Cipolletti.
Este miércoles en la mañana, Leandro Alcayaga Brizuela fue llevado a los Tribunales de Flagrancia y mediante un juicio abreviado, firmado con el fiscal Cristian Catalano, un juez lo condenó a la pena de 2 años de prisión efectiva por el delito de robo agravado por efracción, en grado de tentativa.
El ladrón ya tenía una condena anterior en suspenso por otro delito contra la propiedad, la cual fue agregada a esta última y le quedó una pena única de 3 años y 5 meses de prisión de cumplimiento efectiva en el Servicio Penitenciario Provincial.
A raíz de esto fue trasladado de regreso a la Subcomisaria del barrio Cipolletti para que permaneciera en depósito hasta que lo llevaran al penal de Chimbas. Sin embargo, en la tarde de este miércoles se fugó. Fue pasadas las 17.30, en momentos en que el calabocero sacó a los detenidos de los calabozos para que se asearan.
La versión que trascendió que el agente abrió las celdas y, mientras trasladó a uno de los detenidos hasta el baño, dejó la puerta abierta. En esos instantes, Alcayaga Brizuela aprovechó el descuido, salió del sector de los calabozos, corrió hacia el patio, trepó la medianera del fondo y saltó a la calle. El calabocero se percató de la fuga y alertó de la situación a los otros uniformados, pero el reo desapareció por las calles adyacentes.