A dos semanas de que atraparan a una mujer que intentaba ingresar al Penal de Chimbas tres teléfonos celulares escondidos en una torta, la Justicia todavía investiga si existió la comisión de un delito o no. A pesar de que la docente que daba clases en la cárcel fue suspendida del cargo, fiscalía intenta establecer si la situación puede encuadrar en un incumplimiento de los deberes de funcionaria pública.
¿Qué pasó con la mujer que ingresó tres celulares al Penal de Chimbas?
Se trata de Gabriela Luna, quien quedó envuelta en un lío importante cuando el escáner del Servicio Penitenciario detectó que en el postre que llevaba encima estaban escondidos los dispositivos móviles que están prohibidos tras las rejas. Si bien la docente explicó que sólo intentaba hacerle un favor a un interno, las autoridades del Ministerio de Educación resolvieron apartarla del puesto e iniciarle un sumario administrativo.
Por su parte, el fiscal Francisco Micheltorena y sus ayudantes fiscales realizan las tareas preliminares, previo a formalizar el caso, ya que no está claro si la mujer que tiene prohibida la entrada al Penal incurrió en una falta al Código Penal Argentino. De ser así, sería un incumplimiento del Artículo 248.
En el proceso de recolección de pruebas, Micheltorena y su equipo de la UFI de Delitos Especiales obtuvieron una prueba que resultaría 'salvadora' para la sospechada. Es que si bien no fue indagada por la Justicia, se supo que se excusó diciendo que una familiar de un reo le había pedido el favor de entregar el postre y eso pudo se contrastado con un video de las cámaras de seguridad, que así lo demuestran.
Esas imágenes podrían ser de gran ayuda para la apuntada, ya que respaldan su versión. "Se ve como una mujer en moto se acerca a ella en la puerta del Penal y le entrega la torta. De todos modos, fue ella quien finalmente trató de ingresar con eso y eso la hace sospechosa", señalaron fuentes allegadas al caso que podría terminar de tres maneras.
Es que, si no encuadra en ninguna figura penal y se formaliza la causa en su contra, podría acabar en una desestimación o bien en un archivo del expediente. Es por ello que los representantes del Ministerio Público se encuentran en una valoración de las pruebas. El hecho resultaría anecdótico y terminaría en una falta administrativa.
Luna se encuentra en la mira desde el martes 30 de mayo, cuando se desató un escándalo en el ingreso al Sector 4 del Servicio Penitenciario Provincial, según fuentes judiciales y penitenciarias. La docente debía dar clase a los internos que cursan la primaria dentro de la cárcel. Y como era su costumbre, cumplió con reglamento y pasó con sus pertenencias por el scanner de la puerta de ingreso, revelaron fuentes del caso. Entre sus cosas llevaba un postre en un recipiente plástico.
De pronto se activó la alarma. Los sensores detectaron la presencia de un elemento extraño dentro de ese postre con vainillas y chocolate. Los penitenciarios vieron, a través de la pantalla, tres objetos rectangulares dentro del recipiente. No pudieron hacer la vista gorda, de modo que abrieron el envase y hurgaron el postre. Para sorpresa de todos, en el interior había tres celulares envueltos en una bolsa plástica.