Este jueves, el cabo primero Alejandro Meza y el cabo Andrés Bernal, los dos acusados de balear a un joven de 20 años por la espalda, estuvieron frente al juez Javier Figuerola en el marco de la audiencia de control de detención y formalización de cargos. Los efectivos enfrentan una grave imputación tras ser señalados por Agustín López Morales, quien denunció haber sido víctima de abuso policial. La Justicia resolvió 30 días de prisión preventiva para ambos uniformados.
Prisión preventiva para los policías acusados de balear a un joven por la espalda en Chimbas
El juez definió que el cabo primero Alejandro Nahuel Meza y el cabo Fabián Andrés Bernal Suárez permanezcan detenidos para no obstaculizar la investigación.
El caso es llevado adelante por el fiscal Nicolás Schiattino y el ayudante fiscal Ignacio Domínguez, ambos de la UFI Delitos Especiales, que hicieron la solicitud de la prisión preventiva para que los policía no entorpezcan la investigación. A Bernal, por ser el efectivo que ejecutó el disparo se lo investiga por el delito lesiones leves agravadas por funcionario policial y arma de fuego e incumplimiento de deberes de funcionario público en calidad de autor. Mientras que a Meza sólo le imputan el incumplimiento.
La defensa de los policías está a cargo del exsecretario de Seguridad de San Juan, Gustavo Sánchez, en conjunto con la abogada Rosa Sánchez.
El hecho ocurrió el pasado martes 18 de marzo. Según el testimonio de la víctima, López Morales circulaba en moto cuando fue interceptado por dos policías de la Motorizada N°1. Asustado, intentó escapar, pero fue alcanzado por disparos de bala de goma en la espalda. "Venía por Benavídez, subí a Ruta 40 y alcancé a hacer 300 metros cuando sentí el impacto. Ni siquiera prendieron las sirenas, directamente me dispararon", relató el joven.
Tras recibir al menos diez disparos, López Morales logró llegar a una estación de servicio YPF, donde pidió ayuda. Sin embargo, los policías implicados se retiraron del lugar sin brindarle asistencia. En su camino a casa, el joven fue nuevamente perseguido por otros agentes, quienes, en vez de socorrerlo, intentaron tirarlo de la moto. Finalmente, varios móviles policiales irrumpieron en su domicilio, golpearon a su prima y se llevaron su motocicleta sin orden judicial.
Ante la gravedad de la denuncia, la UFI Delitos Especiales actuó con rapidez y ordenó la detención de los policías involucrados. Fueron aprehendidos en la base de la Motorizada N°1, y en el allanamiento realizado se secuestraron escopetas y libros de guardia que podrían ser clave para la investigación. La Brigada Policial de la UFI, bajo la dirección de Maximiliano Molina, llevó adelante los procedimientos.
Mientras los acusados aguardan el avance de la causa, López Morales y su familia exigen justicia. "Parece que creyeron que yo me había robado la moto. Me pidieron disculpas y me tomaron la denuncia ahí en mi casa, no querían que yo fuera a la Comisaría. Para mí ellos saben quiénes son los que me dispararon y yo tengo el cartucho de uno de los balazos de goma que me dieron", afirmó la víctima, en un testimonio que sacude a la opinión pública.