Este viernes por la tarde se realizó la audiencia de formalización por la amenaza de bomba en la Escuela Rogelio Boero, de Capital. Ricardo Joaquín Barassi y Tobías Fernández están implicados en el primero de los dos llamados, ocurrido durante la mañana del pasado miércoles.
Éstos son los dos jóvenes acusados por la amenaza de bomba a la Escuela Boero
Este viernes, Ricardo Joaquín Barassi y Tobías Fernández se sentaron en el banquillo de los acusados. Los jóvenes están implicados en el primero de los dos llamados ocurridos el último miércoles.
Ambos jóvenes están acusados por el delito de Intimidación al orden público. Según informó este diario durante el último jueves, J.P.F. explicó que la llamada había salido de su celular pero no había sido él el autor de la amenaza, sino unos compañeros que le estaban haciendo una broma. Por orden judicial, ese chico quedó en calidad de detenido.
En ese momento, también se dio a conocer que en Tribunales se estaba entregando Barassi junto a su abogado. Éste relató lo mismo que J.P.F., manifestando que él dijo, “hay una bomba en la Boero”, pero contó que no llamó al 911.
La conclusión fue que J.P.F. fue -en realidad- fue la víctima de una broma y recuperó la libertad el pasado miércoles por la noche. Barassi se entregó en Tribunales quedó aprehendido. Y como conclusión, desde la Justicia manifestaron que estaban en búsqueda de un tercer adolescente. Finalmente, el otro implicado era Tobías Fernández.
La investigación está a cargo de la fiscal de la UFI Genérica, Daniela Pringles. Los abogados defensores son Jorge Luis Videla, Ana Alicia Ruiz y Nicolás Lucero Sosa. Claudio Herrera se presentó como abogado querellante en representación de la Fiscalía de Estado. La jueza de garantías Mabel Moya intervino en el caso.
La segunda amenaza de bomba
Cuando la Fiscalía buscaba al responsable del primer llamado, se produjo la otra llamada amenazadora durante la tarde del mismo miércoles. En este caso se pudo comprobar rápido quién fue el autor.
El llamado también se hizo en el interior de la escuela Boero y el autor fue un joven de 15 años. El mismo quedó a disposición del Primer Juzgado de Menores.