A tres días del hecho que provocó un revuelo en Ullum, cuando un jubilado mató a un ladrón en defensa propia, el lugar donde se desató la tragedia permanece custodiado por el entorno del hombre que fue detenido y luego liberado por las autoridades. Allegados al mismo aseguraron que se marchó de su domicilio por seguridad y que por el momento guardará silencio.
En alerta y al resguardo, así permanece el jubilado que mató a un ladrón en Ullum
Carlos Ginestar fue sorprendido en la madrugada del martes en su casa por un delincuente que intentó asaltarlo. Sin embargo, el hombre de 73 años se defendió y con un cuchillo lo atacó y le provocó una herida letal. Fue por eso que se dirigió hasta la comisaría y se entregó. Por tal motivo, quedó vinculado a una investigación judicial y pese a haber recuperado la libertad su vida, indefectiblemente, se convirtió en otra.
Aquella vivienda situada en la calle Aviadores Españoles que Ginestar habitaba en soledad permanece vigilada por cercanos del propietario, al igual que por la Policía con jurisdicción en la zona. Las fajas de "peligro" que solían bloquear el paso aquel de entrada al sitio quedaron a un costado y un cartel de "prohibido pasar" se deja ver entre las ramas de los árboles.
Desde las profundidades de la propiedad aparece una persona, que no se identifica, pero que con desconfianza se acerca a los cronistas de este diario que llegaron para dialogar con el protagonista de la historia. No obstante, el sujeto que evitó identificarse como así también dar detalles de su vínculo con el jubilado justiciero advierte que el lugar es propiedad privada y que ningún ajeno puede ingresar.
Respetuoso, aunque tenso por la situación, le pide al equipo de Tiempo que se retire, que nadie está dispuesto a declarar. Explica que -junto a otras personas que lo acompañan- están nerviosos y en alerta ante cualquier movimiento, ya que frente a cualquier sospecha deben dar aviso inmediato a la Fuerza de Seguridad.
El contexto es claro. El desenlace fatal, que se cobró la vida de Fabio Marcelo González, podría haber generado algún tipo de represalia por parte de su familia y allegados. Es por eso que por temor a lo que pueda ocurrir, los familiares de Ginestar se organizaron para proteger la casa y a su dueño.
Vía telefónica, la hija del hombre que paradójicamente ahora vive en las sombras enuncia que por el momento y, por recomendación del abogado que defiende a su padre, el hombre no se expresará sobre lo sucedido. Al mismo tiempo se muestra molesta por el accionar de los medios de comunicación, ya que al difundir su identidad y demás detalles del caso siente que se lo expuso.
Es por esa razón que, al verse en un aprieto y en peligro, la familia de Ginestar al igual que el hombre que podría evitar una condena por actuar en legítima defensa decidió manejarse de manera hermética y en silencio sepulcral.
Por su parte, desde el entorno del delincuente fallecido, quien murió desangrado, no se han expresado públicamente en reclamo de justicia. De hecho, las autoridades tardaron más de lo que pensaban en identificar el cuerpo, puesto que ningún familiar se acercaba a preguntar por él. Cuando finalmente eso sucedió, según revelaron fuentes allegadas, la reacción fue de resignación y dolor, aunque no de desquite.