Carlos Romero (66), el dueño del horno calero clandestino de Los Berros quedó preso, pero en su casa. No podrá salir de su domicilio por el plazo de un mes. El fiscal Nicolás Schiattino y el ayudante fiscal Ignacio Domínguez de UFI Delitos Especiales N°3 solicitaron la prisión domiciliaria porque consideraron que este hombre quedando en libertad puede influenciar en testigos y no cumplir con otras medidas.
El dueño del horno calero clandestino de Los Berros quedó preso
La fiscalía expresó que este hombre estando en libertad puede influenciar en testigos y no acatar las órdenes dadas, ya que a él en 2018 le clausuraron este mismo lugar y lo siguió trabajando.
La fiscalía dio a conocer que a Romero si le habían clausurado este “horno calero” en 2018 y que él lo había seguido trabajando igual a pesar de tener una prohibición. Por tal razón le solicitaron al juez de Garantías Javier Figuerola esta medida coercitiva, para garantizar que no tenga contacto con nadie, ya que esta terrible muerte ocurrió en una localidad donde todos se conocen, Los Berros.
Si Romero no cumple con estas medidas, corre riesgo del beneficio de la domicilia y podría quedar alojado en el penal. La policía tiene la orden de ir de manera aleatoria a su casa para corroborar si él está ahí.
Esta medida cautelar para Romero es por el plazo de 30 días y la fiscalía tendrá 6 meses para investigar la causa. A lo largo de la investigación se tomará declaración a diferentes testigos, personas que trabajan para él. Carlos Romero, defendido por el doctor Ricardo Lorenzo Mira, no declaró este viernes.
Este horno calero precario ubicado por Ruta 153 en Los Berros ha quedado clausurado y nadie puede entrar hasta que la Justicia lo ordene. Está programado que se haga otra inspección ocular en la zona, que han dejado en claro que es muy peligrosa.
No se ha confirmado quién es este sujeto, pero se ha pedido oficios a diferentes entidades para saber si tiene algo registrado. Solo se dio a conocer que este lugar donde ocurrió la tragedia fue clausurado en 2018.
Este horno tiene unos 7 metros de profundidad y entre 15 y 20 metros de ancho era utilizado para la quema de piedra caliza. Según los investigadores llevaba encendido mucho tiempo y apagarlo no es fácil. El trabajo de apagarlo puede tardar entre 6 y 8 meses, informaron.